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36 INTERNACIONAL DOMINGO 9 s 12 s 2007 ABC El terror en Cuba tiene un límite Armando Valladares, preso político durante casi dos décadas, sorprende porque no habla con rencor de esos años sino con esperanza: Cuando la gente pierde el miedo, es que se acerca el fin de la tiranía POR CARMEN MUÑOZ MADRID. El disidente cubano que sobrevivió ocho de sus casi 22 años de cárcel solo, desnudo y sin salir de una celda tapiada, asegura que la capacidad de asimilar el terror tiene un límite y al pueblo de Cuba le está llegando ya ese límite El escritor y embajador observa señales procedentes de la isla- -manifestaciones de jóvenes que osan llevar las pulseras de plástico con la palabra cambio ya en el debate diario- -que indican que los cubanos están perdiendo el miedo, y cuando la gente pierde el miedo es que se acerca el fin de la tiranía Acusado por el régimen de Castro, que ya prometía convertirse en una férrea dictadura, de enemigo potencial de la revolución por convicción moral fue encarcelado en diciembre de 1960 con apenas 23 años. Armando Valladares relata a ABC su versión, convertida en best- seller traducido a 18 idiomas con el nombre de Contra toda esperanza Su esposa, Martha, se inspiró para elegir el título del libro en un versículo de la Biblia: Durante casi 22 años- -explica Valladares- los dos vivimos con una fe inquebrantable contra toda esperanza Martha no le esperó de brazos cruzados- -tras conocerle en prisión, pues era compañero de celda de su padre- sino que inició una campaña internacional por su liberación. De abuelos gallegos, nacido en Pinar del Río en 1937, el ex preso político asegura que cuando Castro llegó al poder él era un estudiante corriente de Artes Plásticas (Bellas Artes) ni siquiera un líder estudiantil Pero como había mucho analfabeto y mucho cargo que cubrir el universitario de clase media se convirtió en funcionario del gobierno revolucionario, algo imposible si hubiera pertenecido a los cuerpos represivos de Fulgencio Batista como le acusa la dictadura cubana. Su delito relata, fue negarse a tener sobre la mesa de su despacho un cartel con la siguiente leyenda: Si Fidel es comunista, que me pongan en la lista que estoy de acuerdo con él Unos meses después, en 1961, Castro hizo público su abrazo al marxismo. Cuando ya le habían robado la mitad de su vida sometido a las vejaciones más inimaginables, Armando Valladares fue liberado en octubre de 1982, a los 45 años, después de las gestiones del ex presidente francés François Mitterrand. Martha y Armando se casaron de verdad en la iglesia de San Kieran de Miami, aunque ya lo habían hecho por poderes en la cárcel. En la boda cantó la tuna madrileña y salió en el Hola recuerda. Tras una breve estancia en París, se instalaron en Madrid, donde residieron hasta 1991. Luego se trasladaron a Washington y al final a Miami. Su paso por España fue de lo más fructífero. Además escribir Contra toda esperanza y colaborar con ABC, Armando Valladares y su esposa adoptaron a sus tres hijos en tres diferentes puntos de la península: Alicante, Gijón y Santander. Mientras residía en este país, el entonces presidente Ronald Reagan le nombró embajador de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, puesto que siguió ocupando bajo el mandato de George Bush padre. De sus años en España guarda buenos recuerdos pero también algunas espinas Una, cuando las fuerzas de seguridad españolas descubrieron una conspiración urdida por Castro para envenenarme en un restaurante Otra, no haber conseguido la nacionalidad española, la de sus hijos y la de sus abuelos: Fernando Ledesma, entonces ministro de Justicia en el Go- Tres hijos españoles Valladares necesitó silla de ruedas después de que le negaran los alimentos durante 46 días ABC Abuelos gallegos En la celda Dios siempre estaba conmigo, y tenía el recuerdo de mi mujer, Martha, esperando por mí C. M. MADRID. Desde que salió de la isla- cárcel en 1982, Armando Valladares asegura que jamás ha soñado con torturas o persecuciones La clave de su supervivencia mental es hablar, denunciar, no quedarme nada reprimido En la celda hacía esfuerzos ímprobos para que el odio no se apoderara de su alma, como deseaban los carceleros. Lo que no significa que haya olvidado. Pero sobre todo nunca se sintió solo, Dios siempre estaba conmigo, y tenía el recuerdo de mi mujer, Martha, esperando por mí Valladares no olvida la desagradable sensación de tener que volver a ponerse unos pantalones cuando fue liberado. El poeta cubano estuvo sin ropa desde 1963 hasta su excarcelación, porque ese año a los prisioneros de conciencia les obligaron a vestir el uniforme de los presos comunes. Sin embargo, los primeros disidentes del régimen del hoy anciano y enfermo dictador se plantaron ante ese uniforme, la reeducación y los trabajos forzados. La tortura fue la respuesta. Por negarse a esa rehabilitación política le mantuvieron 46 días sin alimentos, lo que le causó una paraplejia flácida por desnutrición, una enfermedad recuperable con el tratamiento, pero que me obligó a permanecer seis años en una silla de ruedas La versión del régimen es que se hizo pasar por un paralítico. En su libro El corazón con que vivo recuerda cómo en un par de ocasiones llegó a viajar desnudo de un extremo a otro de la isla en un carro- jaula Como el ganado que va al matadero. También describe una de sus cárceles: Boniato y sus celdas tapiadas serán siempre una acusación, una prueba de cómo se torturaron, enloquecieron y asesinaron a los presos políticos en Cuba Cuando fue nombrado embajador de EE. UU. ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, afirma que logró que una delegación viajara a la isla y dejara el horror documentado.