Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 ESPAÑA La ofensiva eterra s Veinte años de la matanza de la casa cuartel de Zaragoza DOMINGO 9 s 12 s 2007 ABC Cuando la bestia etarra se hizo aún más brutal Mañana se cumplen veinte años de la matanza de la casa- cuartel de Zaragoza. Once asesinados, entre ellos cinco niñas. Uno de los pequeños que sobrevió a la inmensa explosión, y que aquel día quedó huérfano, es hoy agente de la Benemérita en el País Vasco; uno de los que ordenó la matanza, Josu Ternera sigue en busca y captura ROBERTO PÉREZ ZARAGOZA. El 11 de diciembre de 1987 es una de las fechas teñidas de sangre en la historia de ETA. Ese día, sobre las seis de la mañana, el comando itinerante encabezado por Henri Parot ejecutaba la orden dada por la cúpula de ETA, colocaba un coche- bomba y lo hacía estallar ante la casa cuartel de la Guardia Civil de la Avenida de Cataluña de Zaragoza. Los agentes se dieron cuenta de la colocación del explosivo, pero no les dio tiempo a reaccionar. A uno de los allí destinados, adscrito a una unidad de desactivación de explosivos, le avisaron por teléfono. Pero sólo pudo oír su nombre. Después, la brutal explosión. La matanza se había consumado: once muertos y 88 heridos. Entre los muertos, cinco niñas: Rocío Capilla Franco, de 13 años; Silvia Pino Fernández, de 7; Silvia Ballarín Gay, también de 7; y las hermanas gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, de 4. ETA ponía féretros blancos sobre su particular mesa poco después de que comenzase la primera fase de las negociaciones de Argel. Que más tarde, en una segunda fase, volverían a reanudarse. Eran los tiempos en los que en la cúpula de ETA estaba Francisco Múgica Garmendia, Pakito considerado en aquel momento como número uno de la banda; y también de nombres como el de José Antonio Urruticoetxea Bengoetxea, Josu Ternera o José María Arregui Erostarbe, Fitipaldi En busca y captura o en la cárcel, todos ellos siguen vivos dos décadas después. El atentado de Zaragoza se enmarca en una época en la que la dirección de ETA apostó por atentados en masa con el coche- bomba como instrumento letal e indiscriminado. Es decir, más cobardía y más brutalidad, elementos que forman parte del ADN de un etarra. Aquellos muros derribados de la casa- cuartel zaragozana, y el estremecedor llanto que salía de sus ruinas aún humeantes, vetra un autobús de la Guardia Civil, en la Plaza de la República Argentina, segaba la vida de 21 alumnos de la Agrupación de Tráfico de la Benemérita y hería a medio centenar de personas, varios de ellos civiles. Poco después, el 19 de junio de 1987, ETA provoca la matanza en Hipercor, en Barcelona, con 21 muertos y al menos 45 heridos. En enero de 1987, el salvajismo etarra ya había aparecido por Zaragoza, al atentar contra un autobús de la Academia General Militar, que dejó dos muertos y 35 heridos. Once meses después, volaba la casa cuartel. Fue la macabra suma de muertos, entre ellos ataúdes blancos con la que ETA encaró a finales de 1988 su alto el fuego que dio lugar a la segunda parte de las conversaciones de Argel con el Gobierno socialista de Felipe González. En abril de 1989 se dio por roto y fracasado el diálogo. La banda terrorista volvía a actuar. Y siguió con su brutal procedimiento: el 29 de mayo de 1991 lo haría de nuevo contra una casa cuartel de la Guardia Civil de Vic (Barcelona) diez muertos, entre ellos niños y mujeres de guardias civiles, y 28 heridos. Se cumplen, pues, veinte años de la matanza de Zaragoza y se vuelve a recordar. Como cada año, una misa y un acto de homenaje a las víctimas. Entre esas víctimas, las gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, sobrinas del presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) Francisco José Alcaraz, que también perdió en ese atentado a su hermano, que por entonces tenía 17 años. Vivía con su hermana y su cuñado. Éste era el guardia civil que sólo pudo oír su nombre; al que le sonó el teléfono; al que un compañero pretendía pedir auxilio como artificiero para que desactivara el coche bomba que explotó y que segó esa breve conversación telefónica y once vidas. Y que mutiló las vidas de quienes sufrieron de lleno y en primera persona aquella tragedia. Francisco José Alcaraz declara a ABC que siente estos veinte años transcurridos casi como si no hubieran pasado, porque en algunos aspectos la situación es como la de entonces: ETA sigue en las instituciones, Josu Ternera sigue al frente de ETA y negociando; y ahora incluso hay una resolución del Congreso que abre la Un impasse en las conversaciones de Argel El ataque contra la casa cuartel de Zaragoza en diciembre de 1987 produjo un impasse en las conversaciones de Argel. Una primera fase de negociaciones se inició el 11 de agosto, cuando el entonces comisario Manuel Ballesteros se reunió en Argel con el interlocutor de la organización criminal, Antxón cita que repitieron el 18 de septiembre. En aquella época, ETA había presionado con una cadena de atentados a un debilitado Ejecutivo socialista de González para que se sentara a negociar. El 21 de noviembre el delegado del Gobierno Julen Elgorriaga hacía ver a Antxon la imposibilidad de conceder contraprestaciones políticas a cambio del fin de la actividad criminal. Diez días después, el 11 de diciembre, ETA devolvía la moneda con el terror: atentado en la casa cuartel de Zaragoza Al año siguiente, las conversaciones se retomaron en una segunda fase. Acabarían rompiéndose en abril de 1989. Alcaraz, en primera persona nían a señalar la hoja de ruta de los asesinos, que incluía ya a mujeres y niños, ante quien los pistoleros no se iban a parar ya. La senda de los macroatentados se había abierto un año ante, en Madrid. El 14 de julio de 1986, un coche- bomba con- TERNERA HUIDO POR EL CRIMEN, NEGOCIÓ CON EL PSE Era diputado en Vitoria y huyó en 2002, al estrecharse el cerco judicial por su vinculación al atentado s Años después, negociaba con el socialista Eguiguren R. P. ZARAGOZA. En el prófugo José Antonio Urruticoetxea Bengoetxea puso el Gobierno de Zapatero gran parte de sus esperanzas en el descarrilado proceso de paz. Pese a estar en paradero desconocido desde 2002, Josu Ternera tuvo varias citas clandestinas con el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, uno de los hombres que contaba con el visto de Moncloa para la búsqueda de la paz Fueron varias las reuniones que mantuvieron. La primera, en junio de 2005 en las afueras de Ginebra en un palacete del Centro Henry Dunat. Para este primer encuentro, co- Lo que nos hace que sigamos siendo víctimas es sentir que desde determinadas instancias hay cierto apoyo a ETA