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ABC SÁBADO 8- -12- -2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 69 Mauricio Sotelo Compositor ÓPERA Teatro Real Rossini: Tancredi (versión de Ferrara) Int. J. M. Zapata, E. Podles, G. B. Parodi, M. Cantarero, M. Rodríguez- Cusí, M. Martins, Coro y Orq. Titular del Teatro Real. Dir. escena: Y. Kokkos. Dir. musical: R. Frizza. Lugar: Teatro Real. Fecha: 7- XII ¡CÓMO PASÓ EL TIEMPO! ólo queda vivo Boulez de los tres amigos que han significado tanto para la música contemporánea- -Luigi Nono, Pierre Boulez y Karlheinz Stockhausen- Tres amigos que se encontraron en Darmstadt y que fueron los pilares del pensamiento más avanzado de la música contemporánea. Cada uno de ellos, como sucedió con la segunda Escuela de Viena- -Berg, Webern y Schoenberg- siguieron su propio camino, más en el caso de Nono y Stockausen que en el de Boulez, que tuvo que reducir su actividad como compositor al dedicarse a sus labores de gestión. Stockhausen ha aportado uno de los catálogos más importantes que un compositor puede exhibir por su extensión y por su calidad. Por otra parte, creo que la evolución personal de Stockhausen ha sido muy polémica en los últimos años por su posición respecto a determinados temas, que llegaron incluso a preocupar a compañeros como Nono. Tuve la suerte de conocerle y verle en varias ocasiones. Era una persona extremadamente inteligente, ocurrente y, a pesar de lo que puede creer la gente, muy simpático. Durante los últimos años tuvo una relación muy especial con España, a la que vino en varias ocasiones. En una de ellas acudió a Casa Patas, acompañado por Ricardo Quesada y Xavier Güell, responsables de Promúsica, y quedó fascinado por el espectáculo hasta el punto de querer incluir dos bailaoras en uno de los suyos. S Un Tancredi romántico ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Hace dos días que en el Teatro Real se vio a Tancredi luchar contra los sarracenos y acabar su hazaña en brazos de su querida Amenaide. Ayer quiso volver al frente, pero las cosas fueron distintas. El héroe moría ante todos los espectadores, convertido en una especie de icono religioso, rodeado de flechas como el mismo San Sebastián según deseo del director escénico Yanni Kokkos. Lo realmente curioso es que la tragedia ha sido recibida por el público con el mismo entusiasmo que el final feliz. Dicho de otro modo: que la versión ferraresa de la ópera de Rossini ha gustado tanto como la primera, hecha para Venecia. Habrá, entonces, que deducir que al respetable lo que le interesa es la música y su realización, y, no tanto, si ésta se adapta o no a una determinada convención. Tanto es así que fueron varios los aplausos escuchados durante el desarrollo de la obra en una clara demostración de que era mucho el deseo por disfrutar. Sin ir más lejos, se ovacionó con claridad a Mariola Cantarero en su aria Giusto dio che umile adoro pues fue entonces cuando la limpieza en los agudos y varios detalles en la línea se impusieron a una voz que, en general, sonó temblante y con ciertas irregularidades en la emisión. Compartió el éxito José Miguel Zapata, Argirio, su padre, imponiéndose por la presencia vocal antes que por la pureza a la hora de ascender al registro superior o por la abundacia de sutilezas. Triunfó, sin duda, Ewa Podles, encarnando al protagonista pues la oscuridad natural de su voz infundió sustancia a la gran escena final de la muerte, al margen de que dejara, desde la primera aparición, experiencia y buenas maneras. A todos ellos, el director Riccardo Frizza acompañó con cierta imparcialidad, un entusiasmo algo anestesiado y la gracia justa, lo que redundó en una actuación orquestal suficiente y algunas intervenciones del coro titular poco refinadas. Pormenores, todos ellos, que acompañaron ayer la representación del Tancredi más romántico. Stockhausen, durante una visita a España y la intuición ante la notación. En Mantra para dos pianos y electrónica (1970) vuelve a la escritura musical, y en las décadas siguientes su estilo se considera mucho más sonoro que armónico. Volviendo a la puesta en escena que demandaría en la interpretación de sus obras, comienza a exigir en Trans (1971) una luz violeta sobre la orquesta, en Inori (1974) propone uno o dos mimos en actitudes rituales, Sirius (1977) la define como ceremonia para cuatro músicos con vestuario y cinta sintetizada y, a partir de entonces, comienza con su gran legado: Licht su ciclo operístico que debe ser ejecutado cada tarde durante una semana, cuya última escena es la ya citada que se estrenó en Canarias. Fue pionero en el campo de la improvisación electrónica, en las performances electrónicas en directo y también en el ámbito de la música intuitiva. Nacido en Mödrath, cerca de Colonia, el 22 de agosto de 1928 perdió a su padre en la gue- YOLANDA CARDO rra y su madre fue internada en un hospital psiquiátrico y ejecutada en 1941. Durante la posguerra trabajó como granjero mientras estudiaba violín, piano y oboe y descubría el jazz. Karlkeinz Stockhausen se casó con la compositora Doris Andreä, con la que tuvo cuatro hijos, Suja (1953) Christel (1956) Markus (1957) y Majella (1961) Más tarde se casó con la pintora Mary Bauermeister, con la que tuvo otros dos hijos, Julika (1966) y Simon (1967) Bruce Springsteen le está robando público a la ceremonia de entrega de los premios Nobel C. VILLAR MIR CORRESPONSAL ESTOCOLMO. Es como si uno de esos trolls que pueblan los bosques nórdicos hubiera echado una maldición a los premios Nobel. Por un lado, Doris Lessing no ha venido a Estocolmo (con Elfriede Jelinek y Harold Pinter, ya van tres ausencias casi seguidas) y por otro, Bruce Springsteen actúa en el Globen de esta capital el día de la entrega, acompañado de su banda E. Street, provocando la deserción de tan solemne ceremonia- -que presiden los Reyes- -de personalidades de la vida política y cultural que prefieren al Boss. Éste ha sido el caso de Mona Sahlin, jefe de la Socialdemocracia y líder de la oposición que ayer mismo comunicaba su decisión de no ir al posterior banquete de gala en el Ayuntamiento. Y es que Springsteen tiene más gancho que estos premios centenarios. En fin, ausente Doris Lessing, ayer su editor británico, Nicholas Pearson, leyó su discurso titulado Como no ganar el Nobel en el Salón de Actos de la Academia Sueca, presidido por una gran fotografía suya. Fue un elogio a la lectura que aporta al hombre plenitud pues, para escribir antes hay que tener relación con los libros. Lessing se mostró pesimista a causa de la revolución de internet y los ordenadores, revolución que comparó con la llegada de la imprenta, pues no ve que estas nuevas generaciones seducidas por la red lean mucho. Sin embargo, la moraleja final que explicaba el título era otra, la imposibilidad de que miles de niñas y mujeres que no comen durante días sean escritoras y consigan algún día ganar el Nobel.