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ABC SÁBADO 8- -12- -2007 Molina firma en París el acuerdo para el préstamo de 400 picassos por 3,5 millones 67 chita, prepárame un café, que me acabo de escribir el Cavia Fueron ocho horas con César. Y le honraron con él en 1966. Él no quería que le llamasen escritor, ni abogado, aunque tenía Derecho y Filosofía, él era Periodista- -evoca la adorable Conchita, emocionada- Estaba tan orgulloso de serlo que quería a los estudiantes que tenían como trabajo de clase: Campmany. Venían a casa, les regalaba libros o cualquier cosa y les dábamos de merendar. Los chiquillos se iban encantados, y le llamaban por Navidad para felicitarle. Así era, y es: un gran maestro, no sólo en Periodismo, sino para todos sus hijos, sobrinos, etc... porque él tenía una gran cultura. Y la sabía enseñar muy bien. Jaime siempre decía que nuestra hija Laura era mejor poeta que él. Y cada uno de mis hijos ha sacado algo de él Cuando murió su paisano Paco Rabal, Campmany escribió en ABC que morían con Rabal ricos, pobres, pícaros, genios, tontarras, simplones y gentilhombres, ropones, cacos, casacas, toreros de pocas luces y señorones de capa, toda la Historia que cruza y toda el agua que pasa bajo el puente de la vida y en las escenas del drama, todo lo que en el teatro forma la Santa Compaña: Que se nos fue por el aire el Sacha Guitry de España Asunción Balaguer compartió con el maestro de la escena otro medio siglo: Nos conocimos en 1948, en la compañía Lope de Vega, que dirigía José Tamayo. Hacíamos Romeo y Julieta María Estuardo Otelo La vida es sueño Y los sueños, sueños maravillosos con Rabal fueron: Cuando nos casamos Paco siempre les pedía a los directores que me dieran un papelito Pocos días antes de irse Paco quiso felicitar a Fernán- Gómez por su cumpleaños. Y le puso un telegrama desde Montreal porque no pudo telefonear. Se adoraban. Organizaciones Rambal le llamaba Fernando Sin que nos oiga Asunción, cuando eran mozos e inocentes, Rabal y Fernán- Gómez salían mucho de noche. El gran actor de Águilas lo recordaba: Fernando me decía: ¿Hermano Rambal, ¿dónde vamos esta noche? Yo le contestaba: A Pasapoga, que está en boga; a Morocco, que no está mal tampoco, a Fontonia, que es una gloria A Paco, ser maravilloso, le ilusionó publicar en ABC- -dice Asunción- -sus poemas que tallaba con pasión. Muertos los titanes, quedan sus mujeres al fondo: en la parte principal, y esencial, de sus vidas. El puente de la vida Mercedes Lezcano, junto a una fotografía de Adolfo Marsillach FOTOS: ABC su amor, el de dos vidas unidas al arte de Talía. Con Adolfo Marsillach murió el coloso de Rodas del Teatro: Es difícil hallar en una sola persona el talento artístico, el creador, y el hombre comprometido con su tiempo, el intelectual que pelea por sus ideas, porque la gente da poco la cara. Adolfo se batía el cobre por aquello en lo que creía, y defendía sus principios y valores desdela educación y el respeto, siempre. En eso Adolfo era maestro ¿Recuerdos incardinados a la ternura que concedía Marsillach? Adolfo era un hombre muy honesto. Y no es muy frecuente en los días de hoy. Y muy escéptico: me decía, ¡bueno cuando yo no esté os acordaréis de mí tú y cuatro o cinco más! Y se acordará de él una de sus novias de pubertad, que le dejó por Pablo Neruda, por declararse Marsillach con este arranque: Puedo escribir esta noche los versos más tristes... Mercedes Lezcano quiere seguir estrenando obras de él, y mantener su llama viva. Como ABC le mantenía a Marsillach vivo: Cuando escribía en ABC Adolfo ya estaba enfermo, y fue una forma de sentirse vivo, de seguir en la sociedad ¿En la persona de Marina Castaño la figura de Cela crece y crece como el frondoso árbol que era don Camilo? Naturalmente- -responde ella- Seres con una personalidad tan profunda, con un carisma tan marcado, con una vida tan intensa, marcan profundamente. Ni se olvidan ni se alejan en el recuerdo. Está presente cada día en mi vida, en mi trabajo, en cada minuto El amor entre Marina y Camilo surgió en un Congreso sobre Folclore de Comunidades y Nacionalidades Históricas Marina Castaño moderaba un debate entre antropólogos, y ahora es la más conspicua antropóloga celiana: Como presidenta de la Fundación Cela difundo su persona y obra por todo el mundo. La figura de Cela no se va extinguir, como no se extinguen las de Cervantes y Quevedo: quedan para la Historia Medio siglo estuvo casada Conchita con el maestro de la columna, Jaime Campmany. Media vida excepcional al lado de un ser excepcional: Jaime era una persona maravillosa. La mitad de la gente no le conocía. Era justo y generoso. Era un hombre que se vestía por los pies. No había quien lo doblegara o quebrara. Antes de tomar una decisión se lo pensaba mucho. Él tenía siempre unos detalles con- migo magníficos, y me lo acompañaba todo con un soneto, y para mí eso era lo mejor, porque lo que me enamoró de él era cómo escribía. Recuerdos imborrables como cuando nacieron nuestros hijos. Cuando tuve a mi primer hijo, Jaime se desmayó y cayó al suelo, redondo. Apareció con las gafas rotas y una bata de médico En 1965 Campmany esculpió en Roma una capilla sixtina literaria, César o nada artículo dedicado a la muerte de González Ruano. Tan lejos de vista y tan cerca de corazón, cogió la pluma y escribió como si fuese a llorar, durante toda la madrugada romana. A las ocho de la mañana se levantó su ángel de la guarda, Conchita: Por la noche me asomé, vi que estaba escribiendo y no le molesté Y por la mañana le pidió don Jaime: Con-