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6- 7 S 6 LOS SÁBADOS DE Unos años mas tarde, en el 77, BD desembarca en un Madrid muy conservador y el espacio llega con cara de mujer, mejor dicho, de varias mujeres: al principio Isabel Lantero y Belén Feduchi, a las que se unió Luz Sánchez Muro, para quedarse las dos últimas al frente del local, que acaba de cumplir 30 años. Ambas son mujeres relacionadas con el mundo de la arquitectura por los cuatro costados: son madres, hijas, esposas, hermanas, amigas de los más grandes nombres de la profesión- -Feduchis, Corrales, Moneo... -y por esta proximidad han vivido de forma natural el mundo de la vanguardia del interiorismo, incluso de la moda, y son de las pocas personas que llaman por su nombre a Ingo Maurer, a Antonio Citterio o a Philip Starck. Así que BD pudo introducir entre el gran público, con naturalidad y conocimiento de causa, el lenguaje del diseño que entonces sólo estaba al alcance de iniciados. Belén Feduchi y Luz Sánchez Muro, de apariencia pausada y tranquila, empiezan hablando de BD casi tímidamente, pero luego se entusiasman y se quitan la palabra de la boca: Hemos tenido una relación perfecta en cuanto a nuestra colaboración dice Luz. Sí, en este despachito que ves- -recalca Belén- -es donde han fraguado cantidad de proyectos y, por supuesto, las cuarenta exposiciones que hemos ofrecido: desde la de los muebles de la película Kika de Almodóvar en 1996, hasta la de lámparas de Ingo Maurer Ambas coinciden en que el Madrid de los 70 era apagado y triste, aunque había oferta de vanguardia en locales como Idea Madrid, H Muebles o Darro, de Paco Muñoz, uno de los interioristas más grandes y capaces de España. Si hablamos de la pieza más vendida durante estos años, no lo dudan: la mesa Sevilla, la librería Hypostila y ¡fíjate! el carrito Versátil de TV que ya no sirve, -dice Luz- pero que ahí está En cuanto a los nuevos diseñadores, admiran a Jasper Morrison- -aunque es dificil de comprender, apunta Belén- les apasionan los hermanos Camapana, Starck siempre y, por supuesto, Ingo Maurer, el genio de las lámparas Aseguran que el diseño de Madrid está resurgiendo aunque estamos en una época más calmada, pero fíjate en Jaime Hayon, los Stone Design o el Ultimo Grito... Y casi a dúo apuestan por el proyecto Matadero, muy interesante: si se lleva bien, ayudará a que despunten nuevos valores en muchos campos www. bdmadrid. com DÍAS DE JÚBILO Pantalones holgados e pronto, en pleno vagón del metro, la piba se inclinó a recoger algo que se le había caído. Pude obervar, entonces, que su niki se levantaba dejando al descubierto una tersa y tibia lonja de cuerpo. Sus pantalones tenían baja la cintura y por ella asomaba una línea de sus bragas. Un ejemplo de la última moda. Lo lamenté. El pantalón holgado desdibujaba esa curva de nuestro cuerpo que todos ven salvo nosotros mismos, más el arranque de los muslos que tiene una de las mayores gracias de la anatomía humana. Rápida, la memoria me ofreció un par de imágenes. Una, la de mi madre, allá por 1925, vestida de garzona falda corta que levantaba el telón sobre las pantorrillas, ocultas durante siglos; cintura baja que permitía a las chicas de entonces sentarse sobre ella; vestido en hache, borrando todo relieve. Mamá se reía, hacia 1950, de aquellas ocurrencias machorras de sus años locos. A mediados de los cincuenta, nos pusimos los pantalones bajo unas chaquetas ajustadas con un par de tajitos laterales. Se burlaban de nosotros llamándolas chaquetas culeras También se censuraba la audacia de ciertos chicos: jerseys amarillos, verdes o rojos. Ahora, es habitual observar a los jóvenes vestidos de negro, un tinte reservado, en aquellos años, a los ancianos. Asimismo, se lucen pantalones desgarrados, con un aire mendicante y abandónico. ¿Qué luto anuncian aquellas negruras? Y estos detalles harapientos ¿son una queja por haber dejado en el abandono de una libertad sin metas a nuestros as muchachos as? Me estoy yendo lejos y no pretendía tanto. Vuelvo a la piba del metro. Le habría inquirido por qué desdibuja la gracia de su cuerpo firme y perfilado, antes de que los años se encarguen- ¿cómo dercirlo? -de bajar los niveles. Tal vez ella me habría contestado que no se viste ni se desviste para que yo la mire. Por mi parte, le habría replicado: -No es la mía la única mirada que has recogido. Observa a tu alrededor. En efecto, el observatorio era nutrido. Creí descifrar las expresiones variadas de aquellos rostros. Unos pedían menos, por recato (queda gente así, defensora del bello misterio del cuerpo) Otros exigían algo más. El lector tiene para elegir su lugar. D Vender, divulgar Blas Matamoro Comprar y mirar (o viceversa) El local se amplió en los 80 con un proyecto de los arquitectos Elías Torres y Óscar Tusquets, que añadió dos sótanos donde se instalaron, casi como exposición, una serie de ambientes y colecciones de sillas, espejos, alfombras, cocinas. Todo con nombre propio: Panton, Bouroullec, Starck, Grey, Urquiola...