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16 ESPAÑA La ofensiva etarra s El último adiós a un servidor del Estado SÁBADO 8 s 12 s 2007 ABC Don Felipe consuela a la madre del guardia civil Nuevo destino, por las cámaras Un mando reprochó a los medios haber ofrecido imágenes de las caras de los agentes que portaron el féretro la víspera s Perdido el anonimato, tendrán que dejar Inchaurrondo POR J. A. FOTOS: J. GARCÍA Y CH. BARROSO MADRID. Aún se encontraban los reporteros gráficos preparando sus objetivos y los cámaras de televisión ajustando los controles de luminosidad, cuando un mando de la Guardia Civil se acercó hasta el espacio reservado para ellos. Allí, ocupando el plano, comenzó a proferirles una seria reprimenda por haber ofrecido imágenes de las caras de los agentes que portaron la víspera el féretro de Fernando Trapero a su llegada a la base de Getafe. Molesto, les advirtió a los presentes de las consecuencias inmediatas que se derivan del error cometido: esos jóvenes guardia civiles deberán cambiar de misión y de lugar de trabajo, ya que han perdido el anonimato a cara descubierta. En concreto, el mando se refería al piquete de ocho compañeros de Fernando, dos chicas a la cabeza y seis chicas detrás, que bajaron a hombros el féretro, cubierto con la bandera de España y un tricornio, del avión, un C- 295, que aterrizó el jueves en el aeródromo de Getafe procedente de Bayona (Francia) Tanto estos ocho jóvenes como Fernando Trapero- -también Raúl Centeno- -estaban destinados hasta la fecha en los Grupos de Apoyo Operativos encuadrados en las unidades centrales del Servicio de Información de la Guardia Civil en Madrid. Sin embargo, dado su actual cometido, su lugar habitual de operaciones era el cuartel de Inchaurrondo, en Guipúzcoa. Da la circunstancia que el anonimato es una de las principales armas de estos jóvenes agentes, ejemplo de valentía, que trabajan en la lucha antiterrorista, entre cuyas misiones se encuentran la vigilancia y seguimiento de etarras y todas las tareas tendentes a la localización y posterior captura de elementos etarras. Moverse lo más de incógnito posible resulta su principal seguro de vida, ya que en ese tipo de investigaciones, al encontrarse en Francia- -y de no estar autorizada para una acción específica con sus homólogos franceses- -no llevan pistola. Compañeros del agente portaron el féretro de Trapero Un retrato del asesinado y coronas de flores (en la imagen, la de su novia) a los pies del ataúd Miles de personas despiden en El Tiemblo a Fernando Trapero entre lágrimas y aplausos PATRICIA GARCÍA ROBLEDO EL TIEMBLO (ÁVILA) Miles de personas despidieron ayer al guardia civil asesinado por ETA Fernando Trapero Blázquez, de 23 años, quien fue enterrado en la localidad natal de sus padres, El Tiemblo (Ávila) entre aplausos, lágrimas y banderas de España. El féretro fue portado a hombros por sus amigos, por turnos, desde la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, donde se ofició un responso, hasta el cementerio municipal, ubicado a un kilómetro y medio. Los restos mortales del agente, precedidos por cuatro coches fúnebres repletos de coronas de flores, llegaron a la iglesia a las 15 horas, acompañados por el tañir de las campanas y los aplausos de cientos de personas- -muchas de ellas policías y guardias civiles de uniforme- -congregadas a sus puertas. Ocho agentes de la Guardia Civil, compañeros de Fernando Blázquez, portaron el ataúd hasta el interior de la iglesia donde el párroco Miguel Ángel Rosillo ofició el responso. Uno de los momentos más emotivos del entierro se produjo a la salida del templo de los restos mortales de Fernando Trapero, que fueron recibidos con el himno Adiós, polilla una canción de la Benemérita que se entona cuando los alumnos acaban la formación. bleños acompañaron al cortejo portando la enseña nacional. Multitud de establecimientos cerraron sus puertas esta tarde en señal de duelo, colocando lazos y crespones negros como muestra de luto. Ya en el cementerio, se celebró el entierro en la intimidad, por expreso deseo de la familia. Como último homenaje, se dispararon salvas de honor en el camposanto. Entre las autoridades presentes se encontraban el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y el delegado del Gobierno en la Comunidad, Miguel Alejo. Abrazados a su fotografía El padre del guardia civil, Fernando Trapero, abrazaba en sus manos la bandera de España que cubrió el féretro durante el funeral de Estado, mientras la madre, Estrella Blázquez, sostenía en sus manos una gran fotografía del agente. Varios balcones lucían banderas de España con crespones negros, y también algunos tem-