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ABC SÁBADO 8- -12- -2007 La ofensiva etarra s El último adiós a un servidor del Estado ESPAÑA 15 CARAVANA A LA ENTRADA Un férreo control impidió que muchos ciudadanos pudieran despedirse del agente asesinado s Hasta miembros de la Benemérita hallaron dificultades POR J. A. VALDEMORO. Dar el último adiós a Fernando Trapero en el patio de armas de la Escuela de Guardias Jovénes Duque de Ahumada, en Valdemoro (Madrid) se presentaba ayer como una difícil misión. Aún pesaba entre la organización lo ocurrido el domingo tras la homilía en memoria de Raúl Centeno celebrada en la Dirección General de la Guardia Civil, a cuyas puertas, e incluso en el interior, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, recibió abucheos e insultos de toda índole. Fueron numerosos los coches de particulares a los que se les prohibió la entrada a las instalaciones, en unos férreos controles de acceso que llegaron a provocar caravana. A escasos minutos de comenzar la ceremonia, una larga hilera de vehículos- -entre ellos algunas unidades móviles de periodista que pretendían cubrir el funeral- -rodeó buena parte del cuartel amenazando con provocar retenciones en la carretera de Andalucía, contigua al recinto. Otros ciudadanos corrieron mejor suerte y se les dejó pasar, una vez se identificaron como miembros o ex agentes del Instituto Armado. Momentos antes de comenzar el funeral, el jefe del Ejecutivo entró al patio de armas acompañado por algunos de sus ministros y se dirigió directamente a su asiento. Esta vez ningún grito aislado contra la banda terrorista rompió el sentido homenaje al joven guardia civil asesinado. Una vez finalizado el acto, los asistentes abandonaron el acuartelamiento con cierta rapidez por el lado opuesto al de las autoridades, quienes aguardaron aún junto a la salida unos minutos para despedirse. Algo bien distinto a lo ocurrido el domingo, cuando Rodríguez Zapatero y su equipo abandonaron rápidamente el lugar, después de escuchar cómo algunas personas proferían gritos en su contra. También ayer un grupo de ciudadanos que no habían logrado entrar al acto esperaban fuera la salida de los coches oficiales. El domingo, en el exterior, Rodríguez Zapatero había sido increpado. FUNERAL RESTRINGIDO Y asesinos, convertidos en agentes de muerte salgan de la ceguera y aprendan a respetar la vida de todos La bandera y el tricornio CHEMA BARROSO destacó que la Guardia Civil representa el alma del pueblo de España Además, aludió a la tradicional forma de patrullar de la Benemérita, siempre en pareja, para pasar a afirmar que Fernando se ha reunido otra vez con su compañero Raúl Centeno, asesinado en el mismo atentado, para recuperar la misma pareja que formaban en vida. Formáis- -les di- jo- -esa corona de gloria de los que dieron su vida por España Fernando y Raúl son las víctimas número 206 y 207 de la Guardia Civil asesinadas por ETA, el Cuerpo al que más bajas ha ocasionado la banda terrorista. En las plegarias, a las peticiones habituales por el fallecido, sus familiares y amigos, se sumó una oración para que los Uno de los momentos más duros fue cuando el jefe de Información entregó al padre del agente fallecido las dos condecoraciones que le acababa de imponer el Rey, las más altas que conceden las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad: la Cruz de Oro al Mérito de la Guardia Civil y la Cruz de Oro al Mérito Policial. Y, sobre todo, cuando se hizo entrega a la madre de la bandera de España que cubría el féretro de su hijo, así como de su tricornio. Esperanza Blázquez, rota de dolor, abrazaba la enseña y el sombrero como hubiera abrazado a su hijo. Poco antes, se había rendido homenaje a los que dieron su vida por España y con el himno fúnebre de La muerte no es el final varios compañeros del fallecido depositaron una corona de laurel ante el monolito que recuerda a los guardias civiles de todos los tiempos que sirvieron a la patria y murieron con honor. La ceremonia llegó a su fin cuando los compañeros de Fernando se llevaron el féretro y sus familiares les siguieron. Los Reyes y los Príncipes también abandonaron el lugar y el presidente del Gobierno creyó que ese era un buen momento para saludar a los padres de Raúl Centeno, que también asistieron, desconsolados, al funeral. Sin embargo, alguien avisó a Zapatero de que debía salir a despedir a la Familia Real, por lo que salió apresuradamente, con el ministro del Interior, y luego volvió a entrar en el patio de Armas. Ya sin prisas, estuvo conversando también con los altos cargos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, incluidas la Ertzaintza y los Mossos de Esquadra, que también estuvieron representados, y agradeció a las autoridades policiales francesas su eficaz colaboración. ABC. es Más información y vídeos del funeral del agente de la Guardia Civil en abc. es