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74 CULTURAyESPECTÁCULOS Art Basel Miami abre sus puertas VIERNES 7 s 12 s 2007 ABC Operación tras operación La caída del dólar no ha afectado al comercio artístico que se mueve en Art Basel Miami, que ayer abrió sus puertas. Las operaciones comerciales se multiplican al mismo ritmo que las estéticas POR LAURA REVUELTA ENVIADA ESPECIAL MIAMI. Es inevitable. En Art Basel Miami los ojos no sólo se van detrás de las obras que venden las más importantes galerías de arte de todo el mundo o de las transacciones comerciales que desde el primer día de actividad corren a raudales por los pasillos, sino también de otro tipo de operaciones: las estéticas. La mujer coleccionista o mujer de coleccionista de este lado del charco parece salida en serie de las más afamadas clínicas del lugar. Idénticas en los pómulos, en los labios, en los kilos de maquillaje. Las modas y modos son bien evidentes: coleccionistas clónicas al igual que se suceden los artistas más cool del momento, que, respecto a otros años, tampoco han variado. El arte se hace repetitivo hasta decir basta. Hasta el último premio Turner, Mark Wallinger, vende ya aquí su Sleepers en distintos tamaños fotográficos. Los reflejos, afinadísimos, y no se ha esperado ni un segundo para sacar rédito del siempre criticado premio Turner. La cotización ha sido al alza como sucede en estos casos. Y, si nos atrevemos a entonar la palabra crisis, será por el lado creativo, que no por el mercantil. Los temores, entre hipotecas y la caída en picado del dólar, no han afectado al comercio artístico que se mueve por estos lares. Tal vez, algún avispado coleccionista europeo llegó a pensar que, dado que el euro mueve montañas, sería más fácil acceder a obras y artistas inaccesibles en condiciones normales, pero no. La pregunta ¿en euros o en dólares? se ha repetido hasta la saciedad y, al final, el cambio, por lo que respecta al arte, se ha equilibrado. Está claro que nadie va a vender un Thomas Struth, de su serie del Museo del Prado (vista en más de una galería) a precio de ganga (es decir, de dólar) Miami se ha convertido en una suerte de Eurodisney. El valor que manda es el de la moneda europea. Samuel Keller, que ha sido director de esta feria desde que se puso en marcha en 2001, se despide y deja el pabellón muy alto. No sólo ha batido todos los récords de ventas en estos años, de aviones privados aterrizando en las pistas del aeropuerto, de reunir a mujeres operadas de estética en torno al arte contemporáneo como si de una convención botox se tratara, sino que también ha conseguido reactivar la vida artística de la ciudad. Al calor de Art Basel Miami se ha creado una veintena de ferias alternativas, ha tentado a una comunidad de artistas y galerías europeas a pasar aquí los inviernos y se van a abrir tres museos de arte contemporáneo en este páramo cultural, en este espejismo de playas y lujosísimos edificios de apartamentos. Pero, como no hay feria de arte de este mundo que se libre de los rumores, aquí también los hay sobre si se trasladará a la otra costa, a la oeste, a Los Ángeles. Son las habladurías propias de un mercado del arte agitadísimo y que se mueve a la velocidad del rayo, que busca nuevos mercados y que tiene que acercarse como sea al continente asiático. A este universal fenómeno del hablar por hablar, un galerista español, de visita por estos pasillos, lo llama, entre risas, bulería, bulería La ironía es un buen arma para combatir el estreñimiento (no el suyo) el haber estado aquí y ya no estar, el querer volver y tener que hacer más pasillos que un periodista en busca de una crónica en una feria de arte contemporáneo, donde siempre ganan los mismos: Bill Viola, Candida Höfer, Frank Thiel, Jeff Wall, Sam Taylor- Wood... fotógrafos y videoartistas que se comen por los cuatro costados a una presencia más abultada, en volumen, de una pintura que no levanta cabeza. Las galerías españolas, que en Miami son minoría (Pepe Cobo, Elvira González, Juana de Aizpuru y Distrito Cuatro) sacan toda la artillería pesada para aguantar la dura competencia en un Art Basel Miami que nunca deja de cotizar al alza y que echa sin miramientos al que se mueva en la foto o se pase de la raya. Más información sobre la feria: www. artbaselmiamibeach. com ¿Traslado a Los Ángeles? Un hombre pasa ante la obra Manifest de Kendell Geers, en el stand de la galería Lambert AP Del Museo Reina Sofía a ARCO Desde el minuto uno, es decir, en el mismo avión de viaje a Miami en el que coinciden varias personas del mundo del arte español, ya empieza el baile de comentarios en torno a los dos asuntos estrella de esta temporada: quién será el nuevo director- a del Reina Sofía y cómo se vivirá la agitada Feria de ARCO el próximo mes de febrero. En Miami, junte usted dos españoles y el tema de conversación será el mismo. Del Reina Sofía nadie sabe nada o dice no saber nada, aunque sepa lo que ya intuimos todos. Una cosa está bien clara: ahora todos los nombres que han entrado en liza periodística andan negando que se hayan presentado, no vaya a ser que luego se queden con el culo al aire o hagan el ridículo o tengan miedo a que les quiten la silla con malas artes antes de dársela. Pero, como las cuentas no cuadran ante tanta negación, va ser que mienten doblemente. Es decir, que todos se han presentado: los que dicen que sí y los que dicen que no, porque aquí no caben las medias tintas. Éste es un ejercicio de cábala que entretiene un rato, porque de diez horas de vuelo a Miami dos se fueron en esta cháchara. Por algo será. Sobre ARCO, ídem de ídem: conversación tras conversación, los deseos de que este año salga bien se multiplican, por la cuenta que trae si no se quiere bajar a la decimocuarta división. Sobre los pabellones nuevos unos dan palmas y otros son más cautos. Ya les digo: estos meses no nos vamos a aburrir entre dagas voladoras y negar la mayor.