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14 ESPAÑA ETA vuelve al tiro en la nuca s Las última horas en libertad del comando VIERNES 7 s 12 s 2007 ABC Una campesina, un botones y un taxista, vitales para la captura La ayuda vecinal permite seguir al detalle las horas finales de la fuga de los etarras DOMINGO PÉREZ MADRID. La huida de Bengoa López y Saioa Sánchez a lo largo de cinco días y cerca de mil kilómetros por el sur de Francia puede reconstruirse casi al detalle. La colaboración ciudadana ha resultado clave para la captura. Gracias a ella, las horas anteriores a la detención se llenan de detalles que convierten la fuga en la crónica de una captura anunciada. El hotel le Commerce es un coqueto local que data de 1933, con un bonito tejado de pizarra típico de la zona. Se sitúa en pleno centro de la localidad de Mende. Con la noche bien entrada, el martes, cuentan en la recepción del establecimiento, llegaron dos jóvenes. Venían andando Otros testigos confirman que un taxi los había depositado en la cercana estación de autobuses. Serían las diez- -prosigue el empleado del hotel- -cuando entraron. Se notaba que eran españoles por su acento. Parecían más cansados que nerviosos No era para menos. Habían conocido una jornada muy ajetreada. Por la mañana sufrieron un accidente en una carretera perdida de Blan. Fueron recogidos por el único automóvil que circulaba por aquel páramo. Una campesina de la zona les acercó hasta el parking de una sala de fiestas de Revel. Pero la mujer, nada más dejar a la pareja, avisó a la policía. Se mosqueó de que no tuvieran ni idea de donde estaban ni adonde querían ir y de su aire taciturno Eran las 14.30 horas y el cerco se estrechaba. Sólo hablaba la mujer- -rememora el hotelero- Pidió una habitación con vistas a la calle principal No por casualidad. Pagaron 45 euros por una atalaya privilegiada. Desde sus cristales se controlan las dos pequeñas vías en cuyo cruce superior se sitúa la comisaría. Menos de 200 metros desde la cama de los etarras hasta los gendarmes que les seguían el rastro. Pasaron la noche, se supone que vigilando la calle por turnos tras los visillos. Desayunaron. Demandaron la cuenta y solicitaron un taxi. Mientras aguardaban, en la recepción se recibía una llamada telefónica. Era la policía. Notificaron las señas físicas de los fugados y desde el alojamiento confirmaron que tenían a dos turistas que respondían a los datos. Sin embargo, cuando los gendarmes se presentaron en el hotel, Bengoa y Sánchez ya no estaban. Los había recogido Thierry Bruel: Subieron al coche y me dijeron que fuera a Châteauneuf Una media hora de trayecto. Guardaron el silencio más absoluto explicó el taxista al diario Midi Libre En cuanto llegó a su casa, monsieur Bruel recibió una llamada de la policía interrogándole por la carrera. Se quedaron los etarras en una parada de autobús. Estaban muy perdidos confirma Anne Marie, la camarera del Hotel de la Poste en el que tomaron sus dos últimos cafés en libertad. Sentados frente a frente con un mapa delante discutían añade la posadera. Ella parecía simpática, pero él tenía el aspecto que se le supone a los de su oficio Preguntaron cómo llegar a Puy en Velay, pero nunca alcanzaron ese destino. Poco después eran detenidos. Bengoa, o una huida beneficiada por la ley Aunque la excarcelación de uno de los etarras detenidos en Francia se ajustó a lo previsto en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, no es poca la alarma social que generan casos como éste, en los que uno de los principales problemas es la lentitud de la Justicia POR N. VILLANUEVA MADRID. La huida de España de Asier Bengoa diez días antes de conocerse la sentencia que le condenaba a siete años y medio de cárcel es uno de esos (desgraciadamente múltiples) casos que despiertan la alarma social y activan las incógnitas sobre qué es lo que está fallando en el Estado de Derecho. Más allá de la lentitud de la Justicia en el tiempo transcurrido entre la instrucción y la apertura del juicio oral contra Bengoa y otros 17 detenidos como consecuencia del hallazgo de los papeles de Susper (tres años y medio) lo cierto es que la excarcelación de este terrorista se ajustó en todo momento a lo dispuesto en la ley, hasta el punto de que una vez hecha pública su condena como colaborador de ETA, Bengoa tampoco habría entrado en la cárcel. Y ello es así porque el terrorista ya había cumplido en prisión preventiva la mitad de la condena que le impuso la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional. En virtud del artículo 504 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, una vez condenado el inculpado, la prisión provisional no podrá prolongarse más allá de la mitad de la pena impuesta en la sentencia cuando ésta haya sido recurrida, como fue el caso. La excarcelación de Asier Bengoa diez días antes de que se notificara esa resolución no fue, por tanto, un hecho fortuito, sino íntimamente vinculado a la sentencia, hasta el punto de que la razón de ser de su puesta en libertad fue precisamente que este terrorista llevaba en prisión preventiva desde el 5 de abril de 2003; es decir, había cumplido ya la mitad de la pena a la que le condenarían días después los magistrados de la Audiencia Nacional. Prueba de que esta excarcelación no fue fruto de un error judicial es que el etarra ni siquiera había agotado el plazo máximo de cuatro años de prisión preventiva. Es cierto que cuando se notificó la sentencia Asier Bengoa ya no estaba entre rejas, pero aunque hubiera sido así (lo que habría sucedido si, por ejemplo, la resolución de la Sección Cuarta se hubiera adelantado un mes a la excarcelación) el terrorista habría estado en la calle desde la misma fecha en la que lo estuvo (7 de noviembre de 2006) hasta el 11 de octubre del presente año, cuando su condena pasó a ser firme tras ratificarla el Tribunal Supremo. Por este motivo, la orden de busca y captura contra el terrorista data de hace apenas dos meses, que fue cuando la Justicia le reclamó para cumplir en la cárcel los 3 años y nueve meses que le restan de condena (el tiempo de prisión preventiva ya cumplida se descuenta de la pena impuesta) Ahora España tendrá que esperar a que el etarra sea, en su caso, procesado, juzgado y condenado por los asesinatos del sábado en Francia para, posteriormente, saldar la cuenta que tiene pendiente con la Justicia en nuestro país. Los hechos por los que Bengoa fue juzgado y condenado en España se remontan al 1 de abril de 2003, cuando se procedía a su detención, junto con otras 27 personas, por orden de Garzón, a raíz de la incautación en Francia de los papeles del dirigente etarra Juan Fernández Iradi Susper El 30 de abril de 2004, Garzón dictaba auto de procesamiento contra este terrorista, pero el juicio contra los pianistas y pescadores de ETA- -como se conocía a los miembros de los aparatos de captación e información de la banda- -no llegó hasta el 7 de septiembre de 2006. Aunque la Fiscalía solicitaba 10 años de cárcel para Bengoa por integración en ETA, finalmente los jueces le condenaron a siete y medio sólo por colaboración. Durante el juicio, Bengoa reconoció que había apoyado a ETA recabando información sobre políticos alaveses. De hecho, el etarra reconoció que recopiló estos datos e incluso llegó a tener una cita en Francia donde se le propuso pasar a formar parte de la organización terrorista. Me lo tengo que pensar dijo a su interlocutor, del que no reveló su nombre. Ahora se ha sabido cuál fue su decisión. Los papeles de Susper Atalaya privilegiada JOSÉ MARI LÓPEZ Queman la bandera de España en Lizarza De noche, para no ser descubiertos, y sin dar la cara un grupo de violentos quemó el pasado miércoles la bandera de España que ondea en la fachada principal del Ayuntamiento de Lizarza (Guipúzcoa) según denunció la alcaldesa, Regina Otaola (PP) quien confirmó que colocará otra enseña nacional inmediatamente.