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ABC VIERNES 7 s 12 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA TIROTEO E EL BURLADERO ETA Y LAS FARC ASTA hace relativamente poco tiempo se paseaba por Europa una especie de enviado diplomático de las FARC que era recibido por algunos miembros de las cancillerías continentales y que conferenciaba en diferentes universidades de las consideradas carne de permanente vanguardia. Ciertamente, el papanatismo europeo no sólo se criaba en Suecia, la fábrica del mismo, sino que alcanzaba a todos los rincones de la Unión: el sujeto en cuestión era recibido por rectores y alumnos, escuchado atentamente y aplaudido tras su correspondiente exordio. Hablaba, como pueden imaginar, del derecho del pueblo colombiano a la lucha de clases, del combate contra la pobreza y de la necesidad de la negociación política con los gobiernos legítimos de Bogotá- -Santa Fe de Bogotá, siempre en el corazón de quienes la hemos conocido- Han tenido que pasar muchos años y muchas evidencias para que toda esa pandilla de rectores majaderos y estudiantes cretinos se aperciba de que las llamadas FARC no son sino una banda de narcotraficantes, extorsionadores y crueles delincuentes que impiden que un bravo país como Colombia despegue definitivamente hacia CARLOS la sociedad del bienestar. Andrés PastraHERRERA na, en su calidad de presidente, trató de establecer pactos con Tirofijo el líder de los mafiosos, pero no tardó en darse cuenta de que siempre sería engañado: en realidad, las FARC no querían negociar, querían mantener por siempre una forma de vida, la única que ya saben ejercer y a la que le sacan, por cierto, pingües beneficios. Todavía hay en España quienes miran a este ejército de delincuentes con la apacible mirada de la complicidad revolucionaria: algún miembro de Izquierda Unida al estilo del célebre Lolo Silva, concejal comunista de Sevilla y reputado sandio político, comprende las razones de esa lucha como comprende y celebra los crímenes del Che o las estúpidas barbaridades de Hugo Chávez, reciente ídolo de estos memos. Han tenido que aparecer las imágenes de la candidata presidencial Ingrid Betancourt, detenida y torturada durante seis años, para H que algunos caigan definitivamente del guindo y reconozcan que no se trata de un ejército liberador, sino de una partida de terroristas de crueldad infinita con los que hay pocas o ninguna cosa que hablar. Uribe, el presidente colombiano, aprendió de la experiencia de Pastrana y apostó por acabar con ellos. No será fácil, pero con la colaboración internacional y sin las zancadillas del vecino imbécil vestido de rojo acabarán dándose los pasos definitivos. Sarkozy, el nuevo liberator de la política internacional, se ha puesto a ello debido al origen francés de Betancourt y a fe que algún progreso podrá obtener si llega a tener margen de maniobra. Esa misma lección histórica puede trasladarse a España a pesar de las diferencias de origen y trayectoria de ambos terrorismos. En la biología de algunos va implícita la idea de negociación, la de que un proceso como el español no puede finalizar con la victoria de un bando sobre otro: cuanto más se refocilan en esa idea, más les desmiente la ETA sus intenciones. Y no escarmientan. Los terroristas vascos y la concreta masa ciudadana que les apoya han encontrado una forma de vida en la clandestinidad, las pistolas, las tabernas de la hucha y los atentados callejeros; una forma de vida que no es, ni con mucho, lujosa ni relajada al estilo de los grandes delincuentes internacionales de la droga, pero que les representa su único universo. A él volverán porque tienen poco que perder y porque no saben hacer otra cosa. Esa es una de las razones por las que hay que acabar con ellos, derrotarlos, encarcelarlos y desactivarlos. No hay contemplaciones posibles: eso lo sabe Sarkozy, lo sabe Francia, que condenará sin ningún tipo de complejos a cadena perpetua a los asesinos de estos dos guardias civiles. Ignoro cuánto tiempo tardaremos en saberlo en España: hubo un tiempo cercano en el que, como al enviado de las FARC, se escuchaba atentamente a los miembros políticos de la banda encuadrados en Batasuna- -esos celebrados hombres de paz Hoy, felizmente, se encarcela a alguno. Con que ahora se les quite de la circulación política ilegalizando a ANV habremos dado un paso fundamental. Es lo que debe entender Rodríguez Zapatero de una puñetera vez. www. carlosherrera. com N Francia, donde los ropones aún gastan en ocasiones solemnes peluca dieciochesca, la cadena perpetua es un horizonte penal perfectamente plausible para los asesinos de policías. A los gabachos no les gusta bromear en lo tocante al terrorismo, y es bastante probable que lo comprueben pronto los dos etarras capturados tras el doble asesinato de Capbreton. Como en España parece que tenemos otros problemas más importantes, la Audiencia Nacional dejó escapar a uno de ellos en vísperas de imponerle una condena que, aunque no muy severa, le habría impedido participar en lo que el ministro del Interior denomina, muy apropiadamente, IGNACIO un tiroteo CAMACHO Veamos. Con el diccionario en la mano- -vigésima segunda edición del DRAE- un tiroteo es la acción de tirotear o tirotearse Tirotear: Disparar repetidamente armas de fuego portátiles contra personas o cosas Como lingüista, pues, a la luz de lo sucedido en Las Landas, nadie podrá reprocharle a Rubalcaba impropiedad literal en el manejo del idioma. Otra cosa es lo que todos hemos entendido a tenor del uso común de la expresión, que sugiere- -sin base semántica, como puede verse- -un intercambio de disparos, un toma y daca de descargas, una reciprocidad en la balacera. Según la precipitada versión oficial, irritante por su sugerida atenuación de la voluntariedad criminal del episodio, los guardias civiles Centeno y Trapero habrían muerto, armas en mano, entre humo de pólvora y fragor de estampidos, a consecuencia de una especie de siniestro gaje de su peligroso oficio. El tiroteo de Capbreton, sin embargo, parece reunir otras características digamos unilaterales, más similares a cierta escabrosa escena de la película Pulp fiction Los guardias iban desarmados. Según la versión mejor acreditada hasta el momento, recibieron los tiros en la nuca en los asientos delanteros de su coche, disparados desde la banqueta de atrás. El Peugeot 405- -yo tuve uno- -es un vehículo amplio y relativamente cómodo, pero desde los asientos traseros se alcanza el reposacabezas de delante sin necesidad de estirar el brazo. Los balazos fueron, pues, a cañón tocante, a bocajarro en su doble acepción terminológica: 1. Dicho de disparar un arma de fuego: a quemarropa, desde muy cerca. 2. De improviso, inopinadamente, sin preparación ninguna Técnica, semánticamente, se trató, sin duda, de un tiroteo. En el plano moral, y también en la consideración consuetudinaria del común de la gente, fue un alevoso asesinato a sangre fría de dos personas desarmadas. El fiscal francés, llegado el caso, tomará nota de las circunstancias, a las que probablemente añada el detalle de que los guardias trabajaban bajo autorización del Gobierno galo y en un coche propiedad de ese Estado. Dudosamente hablará de tiroteo y en cambio resulta verosímil que en su alegato pronuncie la expresión cadena perpetua En francés, por cierto, tiroteo se dice fusillade La traición de las palabras, que decía Magritte, ese belga.