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ABC JUEVES 6- -12- -2007 83 Siempre he querido ser un constructor de juegos dice Enrique Vargas, el creador y director del conjunto gar a lugares que los niños teníamos prohibidos, así que era un lugar perfecto Se puede decir- -continúa- -que yo he querido ser siempre un constructor de juegos El destino de Enrique Vargas fue la Escuela Nacional de Arte Dramático de Bogotá; después trabajó en un centro de investigación teatral, pero por razones burocráticas perdí la sala donde realizábamos los ensayos; y buscando un nuevo lugar encontré un sótano oscuro, perfecto para experimentar con las experiencias sensoriales y el teatro Vargas estudió también Antropología en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, y vivió en Nueva York. De aquella época recuerda su trabajo en el Harlem puertorriqueño. Allí noté que me sentía más cómodo cuando hacía un teatro que era parte del barrio. Los puertorriqueños se agrupaban en Harlem según su ciudad o su pueblo de origen. Y las celebraciones eran constantes. Yo me sentía muy cómodo en aquel teatro callejero. Usábamos personajes de la Commedia dell arte, como Arlequín o Pantaleón, pero los trasladábamos a la realidad del barrio. Pantaleón podía ser el policía, por ejemplo. Eran auténticas fiestas, donde además de hacer teatro vendíamos cuchifritos, así que los olores, los sabores, se mezclaban constantemente con el hecho teatral La celebración y el juego son las columnas vertebrales sobre las que se asienta el trabajo del Teatro de los Sentidos. Trabajamos- -explica Vargas- -sobre la celebración colectiva, pero también sobre la intimidad, y eso está muy presente en La memoria del vino en nuestros espectáculos hay fiesta y celebración, pero también momentos de soledad. Se trabaja sobre el silencio. Dirigimos nuestro teatro hacia un lenguaje que se basa en lo que no se dice. Siguiendo las tradiciones orales ancestrales, el silencio se pone en escena como un requisito previo para la comunicación con el público Celebración (pecado) El del rimorso se malogró- -cuenta Vargas- pero el del pecato lo bebimos Curiosamente, el Teatro de los Sentidos nació (o se imaginó) entre plantas. Así lo narra Enrique Vargas: Cuando intento acercarme al origen de la compañía, pienso en los sueños que tenía cuando era niño. Yo vivía en una finca cafetera en los Andes colombianos, y me imaginaba juegos entre las matas de café para jugar con mis primos de la ciudad cuando vinieran a la finca. Ellos traían sus juegos eléctricos, cada cual mejor, así que yo trataba de inventarme sorpresas e imágenes para despertar su imaginación y no quedarme atrás. Las matas del café permiten crear pasillos y laberintos, y nos permitían también lle- Dos imágenes del espectáculo de la compañía Teatro de los Sentidos ABC Más información sobre la compañía: www. teatrodelossentidos. com