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78 CULTURAyESPECTÁCULOS JUEVES 6 s 12 s 2007 ABC García Posada publica el poemario Días precarios un libro sin concesiones TULIO DEMICHELI MADRID. Crítico literario de ABC, gran conocedor de Lope de Vega así como de la generación del 27, muy en especial, de Federico García Lorca, Miguel García Posada ha hecho importantes incursiones en el memorialismo y ahora pone en manos de los lectores su segundo libro de poemas, tras La lealtad del sueño (Comares) Se trata de Días precarios (Visor) y que no es un libro fácil en el sentido de que habla de asuntos de los que huye el mundo contemporáneo: el paso del tiempo, la finitud, el asedio de la edad y la muerte. La poesía está- -afirma el autor- -para decir lo que no se dice, aquello que Octavio Paz llamaba la otra voz La poesía está para hablar de aquello de lo que nadie quiere hablar insiste. Dedicado a tres grandes amigos suyos que ya se fueron- -el crítico Ignacio Prat, autor de bellas páginas sobre Guillén y Juan Ramón; el sindicalista y escritor Fernando Álvarez Palacio; y el dramaturgo Alfonso Jiménez, autor del Oratorio que situó al grupo independiente Lebrijano entre los grandes de su tiempo- García Posada no se enfrenta en este libro a la muerte como la nada: Si hablo de ella es para primar la vida, aunque admito que es un libro sin concesiones a la galería de los tópicos Una sección de la obra está compuesta de Sueños una tradición de la poesía barroca de nuestra lengua, ahí están, por ejemplo, El primero sueño de Sor Juana Inés de la Cruz o, claro, La vida es sueño de Calderón. Pero el poeta aún mira más atrás: Ese sentido también puede ser medieval y renacentista. Eso que los italianos llamaban amorosa visione y que no tiene por qué ser amorosa, sino que la gente imaginaba con esos sueños lo que le daba la gana. Está en las visiones de Dante aunque, ojo, también en autores contemporáneos como Antonio Tabucci, que escribió un libro de sueños como visiones de... Es decir, como libertad imaginativa La tercera sección del libro está compuesta por una serie de sonetos, de los cuales sólo uno- -el primero, que está introducido por un verso de Miguel Hernández- -obedece al metro clásico. Admite García Posada que les dio mil vueltas, pues en la primera redacción tenían rima Sin ella, tienen la musicalidad de los sonetos tradicionales, porque están enlazados por rimas internas, asonancias, aliteraciones y arrastres ungidos a tiempos verbales, como el gerundio. Así ocurre en Tan callando. Homenaje a Jorge Manrique donde quería incidir en esa musicalidad de la rima sin recurrir a ella- -explica- En ese soneto empiezo diciendo: Tan callando se viene y se vendrá, sus huellas por las calles diluyendo, tan callando que nunca halla murallas en su batalla, ella la maya infiel Pese al título de la sección: Del fin no es sombrío, se habla del fin como aquello que justifica amar la vida, por eso el cuarto concluye, por citar un ejemplo, diciendo: Bebe la luz antes que al fin se apague bebe la luz, creyente, fiel, devoto Confiesa García Posada que tiene su oído formado en una tradición poética que se remite a los capitanes renacentistas, como Garcilaso, y que llega a nosotros, por ejemplo, a través de Salinas. Para mí es fundamental. En cualquier caso, recuerden que Borges decía que es baladí lo que un creador puede inventar y que vale siempre la incesable novedad de la tradición Creo que soy muy tradicional concluye. García Posada KAKO RANGEL Por amar la vida