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50 MADRID JUEVES 6 s 12 s 2007 ABC Una Carta Magna de muy buen ver Cientos de madrileños pasaron ayer por el Palacio de Cibeles para leer un artículo de la Constitución s Políticos, artistas, representantes de la Iglesia, del Ejército y del deporte resaltan la buena salud del texto constitucional POR MARÍA ISABEL SERRANO MADRID. Andrés, un anónimo ciudadano madrileño, no sabía que pocos minutos después de que él leyera ayer, en el Ayuntamiento, el artículo 104 de la Constitución, ese dedicado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, fallecía en el hospital de Bayona Fernando Trapero, el joven guardia civil tiroteado el pasado sábado por ETA, atentado en el que también perdió la vida su compañero Raúl Centeno. Y es que Andrés, 40 años y administrativo, se acercó hasta la sede del Consistorio para rendir un doble homenaje: a la Constitución, que cumple hoy veintinueve años, y los agentes y policías que velan por la seguridad de todos nosotros a riesgo, incluso, de sus vidas nos decía nada más bajar del altillo donde había que subirse para recordar que la Carta Magna es la de todos y a la que debemos querer y respetar Son casualidades de la vida. Enigmáticas y odiosas casualidades. Mientras en Madrid, un ciudadano cualquiera se acordaba de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, allí, en sur francés, un agente de la Benemérita, de tan sólo 23 años, perdía la batalla por seguir viviendo. De todos los ámbitos Como Andrés, cientos de madrileños participaron en la lectura continuada de la Constitución Española, un acto que por primera vez, se celebraba en el Palacio de Cibeles, la nueva sede del Ayuntamiento de la villa y corte. Por allí desfilaron, también, políticos, representantes de la Iglesia, del Ejército, de la cultura, las artes, los deportes y asociaciones como, por ejemplo, la Federación de Casas Regionales de Madrid. Durante dos horas- -de once de la mañana a una de la tarde- todos subieron al estrado para dar lectura a uno de los artículos de la Carta Magna elegido a su gusto. El acto lo inició el alcalde, Alberto Ruiz- Gallardón, que leyó el preámbulo, como hace otros años. Le siguió el vicealcalde, Manuel Cobo que optó por el artículo 14, el que se refiere a la igualdad de todos los españoles ante la ley. Por allí pasaron muchos y muchas. Era algo voluntario; tenía que salir del corazón. La presidenta regional, Esperanza Aguirre, y su vicepresidente segundo, Alfredo Prada, aparecieron hacia las doce y media de la mañana. Aguirre se decantó, como no podía ser menos, por el punto 2 del artículo 138: Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos y sociales Leído quedó. Su viceconsejero Prada leyó el 125, dentro del título sobre el Poder Judicial, que para eso es también el consejero de Justicia. El secretario general del PP, Ángel Acebes recordó el 9: Los ciudadanos y poderes públicos están sujetos a la Constitución Un poco antes, el anterior alcalde, José María Álvarez del Manzano, se agarraba el artículo 5: La capital del Estado es la villa de Madrid lo sabrá él, mientras que el decano del Colegio de Abogados, Luis Martí Mingarro, leyó el 24 relativo a la protección judicial de los derechos. A Priscila le llevaron un texto escrito en Braille Priscila Reyes. una joven estudiante de Periodismo, permanecía sentada en la primera fila de la sala donde se producía la lectura continuada de la Constitución. Estaba quieta, sola y en silencio. Por su bastón blanco supimos que era invidente. Al momento, notamos su enfado. He tenido que pedir un texto constitucional en Braille para poder leer el artículo que quiero. He notado malos gestos. Es más, me han dicho que por qué no me lo había traído yo misma. Esto no es normal. Me fastidia que se vulneren así los derechos fundamentales que están en la Carta Magna. Es aquí donde tienen que tener un texto para invidentes. O, por lo menos, lo tenían que haber previsto porque lo que no es lógico es que tenga que ser yo la que venga hasta aquí con una Constitución en Braille Priscila ya llevaba un ratito esperando. Los servicios de protocolo municipal ya se habían puesto las pilas y buscaban, como locos, un texto que puedan leer los invidentes. Al final llegó. Se trajo del Departamento Jurídico. La joven estudiante subió al estrado y leyó el artículo 20, sobre la libertad de expresión. El derecho a la vida