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ABC JUEVES 6 s 12 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA ESCUELA DE FRACASOS UNCA hubo en España más escuelas ni más profesores, pero gran parte de los muchachos de la generación más acomodada de la Historia no sabe leer, no comprende un párrafo de tres líneas en el que haya un par de oraciones subordinadas. La enseñanza pública naufraga en un piélago de sedicentes pedagogías progresistas que han despojado de jerarquía a los maestros, han abolido la complejidad intelectual y han proclamado la doctrina de la simplificación y el dogma de la autoridad compartida Parapetados en el falso igualitarisIGNACIO mo de la mediocridad y CAMACHO en la retórica de las nuevas tecnologías, los planes de estudio desactivan el método del esfuerzo, desprecian la superación y estabulan a los alumnos en el pesebre de la trivialidad mientras los docentes desfallecen extenuados en una abulia descorazonada. Año tras año se suceden demoledores informes comparativos que sitúan a la España más rica del siglo cada vez más por debajo de las medias educativas de Occidente, pero el Gran Hombre de la Sonrisa apenas ha enarcado una ceja para dar con la clave de tan desalentador fracaso: la culpa es de los padres que se educaron bajo el atraso franquista. Olé tus... explicaciones. El último diagnóstico de la OCDE, el tristemente célebre informe PISA, ha señalado directamente a este Gobierno al certificar el desplome de la enseñanza en el último trienio, y hasta la ministra del ramo se ha visto obligada a mostrar ante la magnitud del desastre una oficial preocupación reglamentaria que, por lo visto, no alcanza al incombustible Optimista Antropológico. En Andalucía, la consejera responsable de que esa comunidad esté en la cola de la cola del atraso ha ampliado el círculo de excusas ¡a las madres! según el principio de las cuotas de género. Faltaría más. El problema, naturalmente, siempre es de otros, aunque los datos interpelen con persistente terquedad a un poder incapaz de moderar un ápice su autocomplacencia. En el mismo periodo en que la educación española se ha despeñado en un abismo de ruina, países como Polonia y Chile emergen de sus propios escombros para correr hacia un futuro de competitividad que se nos escapa de las manos durante nuestra mayor etapa de bonanza económica. Las dificultades de comprensión lectora son especialmente crueles en zonas como el País Vasco y Cataluña, donde el nacionalismo ha convertido la escuela en un campo de adoctrinamiento, y en territorios como el andaluz, apergaminados por una longeva y perezosa hegemonía política. Pero no hay que inquietarse, que no cundan el pesimismo ni el desasosiego: el Gobierno del buen rollito y el ansia infinita de paz ha encontrado la panacea del progreso docente, el antídoto pedagógico de eficacia universal, el formativo bálsamo social que borrará las huellas del descalabro y hará de nuestros escolares una muchachada culta, talentosa, capacitada y feliz, orgullo del presente y dueña del futuro. Se llama Educación para la Ciudadanía. Estamos salvados. N EXTERIOR PROTOCOLO, PENTECOSTÉS ROTOCOLO, sustantivo griego devaluado por el tiempo, es sinónimo de orden. El protocolo impide el desorden. Pròtókollon no se refiere al ceremonial sino a la organización fiable. En su origen, protocolo es la hoja adherida a la escritura de propiedad o tomo de escrituras, página pegada al comienzo, primera del libro. Cuando el motorista accidentado llega a Urgencias, con un grave impacto cerebral, los médicos, enfermeras, ayudantes aplican un protocolo, decenas de normas que han de cumplirse en cuatro minutos. Protocolo es, según Corominas, la norma que fija una situación. Los europeos han luchado durante tres mil años en defensa de la norma. El funeral ante el cadáver de Raúl Centeno, guardia civil, 24 años, celebrado el domingo, se atuvo al protocolo. Fue un acto emocionante. La pauta era cumplida con rigor, salvo en un caso, de acuerdo con reglas que preveían cada movimiento, como en el ictus cerebral. Raúl Centeno, muerto de un tiro en la cabeza, trabajaba en suelo francés. No llevaba armas. Cumplía, con la gendarmería francesa y las fuerzas de la DST, Dirección de Control del Territorio, tareas de información, orientadas a descubrir y capturar terroristas de ETA. Al llegar a España, su cuerpo recibió los DARÍO honores que le rendía el Estado. El Rey, VALCÁRCEL con todos los convocados a aquel recinto, rendía homenaje a un soldado muerto con dignidad. La geometría euclidiana guarda una relación con la dignidad europea, individual o colectiva. Para la mayoría es así: las formas ayudan a establecer un orden. El Rey avanza, desde el lugar en que ha seguido el ritual, hacia el ataúd, en línea recta. Gira en ángulo recto, deja sobre la bandera que cubre la caja la primera condecoración, saluda. Al colocar la otra medalla segundos después, vuelve a saludar al ataúd. Los Reyes, Príncipes, primer ministro, ministros, forman una línea recta. Los países serios guardan esa la línea: una forma luego trasladada a las academias norteamericanas, canadienses, chilenas, japonesas. La línea recta conduce antes que la curva al destino deseado. Posiblemente Raúl Centeno, guardia civil, 24 años, sabía que su misión, en el Atlántico francés, era de altísimo riesgo. Su compañe- P ro Fernando Trapero, moría cuando escribíamos esta nota. Han caído del lado de la justicia, peleando con valor y dignidad contra una causa injusta. ¿Pero cómo: los hombres de ETA matan a quienes no están de acuerdo con ellos, cómo puede entenderse? (Jordi Pujol, 1980) Pentecostés. Cuando se habla de muerte, de definitiva desaparición, surge en el otro extremo un antónimo también griego, pentecostés, término armónico y sobre todo útil. El 1 de diciembre podía leerse en El País una carta escrita con no poco talento, de Manuel Melis, un gran ingeniero de Caminos, sobre problemas básicos de ingeniería, preguntas irresueltas, dudas que afectan a millones de habitantes concentrados en ciudades, susceptibles de provocar centenares, millares de muertes accidentales, perfectamente evitables. Busquen la carta, léanla, les interesará. Una torpe malagueña, inexplicable detentadora de responsabilidad, ministra de Fomento, grita y gesticula mientras juega con la suerte de millones de catalanes, madrileños, andaluces. En el otro extremo (volvemos a Protocolo) doña Esperanza Aguirre se quita la chaqueta en el funeral, como si estuviera sentada al sol en su terraza. Pensábamos que la presidenta de la Comunidad de Madrid había sido educada. Al ver a estas dos mujeres, la ministra y la presidenta, tan distintas pero las dos tan gritadoras, creemos que nuestro feminismo debe denunciar algunos gestos. No imaginamos al ministro de Defensa en mangas de camisa en un acto de Estado o al titular de Economía quitándose la corbata. Quien se desliza así puede deslizarse en asuntos más graves. La carta de M. Melis habla de los suelos de Barcelona y Madrid, base inevitable en la vida de las dos ciudades. Si se lee y relee, la carta se entiende bien. La ironía griega también es útil para subrayar lo trágico. El descenso del espíritu (eso es Pentecostés) se vuelve del todo milagroso cuando va acompañado del protocolo: cómo hacer en Urgencias con el muchacho que se desangra. Hay un instante para aplicar la norma establecida, protocolizada, cuatro, tres, dos minutos. El motorista se ha partido la cabeza en un peralte innecesario, mal colocado, evitable. La ministra debe respetar a los electores, como la presidenta de Madrid. Guardar silencio cuando procede. No gritar.