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14 ESPAÑA La lucha antiterrorista s Los ciudadanos dan la espalda a los políticos MIÉRCOLES 5 s 12 s 2007 ABC Una desconocida sindicalista leyó el comunicado por la derrota de ETA al término del gélido acto en Madrid La tregua apenas duró dos minutos Ciento veinte segundos. Ese es, prácticamente, el tiempo que hubo de tregua ayer en la Puerta de Alcalá. Sólo dos minutos de silencio para recordar juntos al guardia civil asesinado. Antes y después reinó la división. La unidad quedó sólo en palabras POR PABLO MUÑOZ FOTOS DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Al menos no hubo agresiones. Esa fue la nota más positiva de la concentración unitaria en homenaje a Raúl Centeno y a Fernando Trapero, los guardias civiles tiroteados por los pistoleros de ETA en Francia, una de las más tristes de cuantas se han realizado en homenaje a las víctimas del terrorismo. Por varias razones. Primero, porque los partidos políticos destacaban horas antes de la convocatoria que era la primera vez que se unían en esta legislatura para derrotar a la banda y, sin embargo, la sociedad les dio abiertamente la espalda al responder a su convocatoria sólo unas miles de personas. Y segundo, porque entre los que sí fueron hubo de todo menos unidad, con continuos reproches e insultos entre unos y otros. Desde media hora antes del comienzo del acto ya se mascaba la tensión. La simple aparición en la Puerta de Alcalá de una pancarta de la Unión de Actores, que entre otras personas sostenían Pilar Bardem, Tina Sainz y Concha Velasco, ya provocó la reacción de un grupo de jóvenes que portaban banderas de España: ¡Venís a por la foto! ¡Dónde están, no se ven, ni Almodóvar ni Bardem! les gritaron dirigiéndose a los actores, que finalmente optaron por cambiar de lugar para no empeorar las cosas. Particularmente activo se mostraba un señor de cierta edad, quien megáfono en ristre, y cada vez más animado por la presencia de las cámaras, no paró de gritar lemas contra el presidente del Gobierno. ¡Menos talante y ponte aquí delante! ¡Zapatero ten coj... y súbete los pantalones! y Fernández de la Vega, más mala que fea! fueron algunas de sus ocurrencias más celebradas por algunos, mientras otras personas les increpaban y las más miraban el espectáculo con pena y rabia, al tiempo que se alejaban del lugar. Nosotros venimos contra ETA y contra nadie más, lo otro es política comentaban. Aún falta- Unos pedían unidad frente al terrorismo mientras otros criticaban la política de Zapatero ban muchos minutos para que comenzara el acto y la organización ya tenía que recordar que se trataba de una concentración silenciosa. En uno de los costados de la plaza, en donde se situaron los actores, la situación era la contraria. Allí aparecieron banderas del PSOE y gritaron consignas a favor del presidente, en especial ¡Zapatero, no estás solo! y ¡Hay que ser valiente, como el presidente! Lo más extraño es que en uno y otro frente no se producían una mayoría de gritos contra ETA, sino que el debate se centraba en afinidades políticas. La llegada de los políticos fue recibida acorde con los ánimos. Los del PSOE vieron cómo un grupo de personas sacó a relucir cartulinas improvisadas en las que pedían la dimisión de Zapatero, mientras algunas banderas socialistas ondeaban con fuerza como saludo a los populares. De nuevo, la mayoría de los presentes observaba la escena con desolación y algunos optaban por marcharse porque esto no se puede aguantar- -comentaba una mujer de mediana edad- Se nos debía caer a todos la cara de vergüenza, y a los primeros a los políticos, tanto de un partido como de otro. Esto es lo que han conseguido después de todos estos años. Una división total Sí hubo aplausos unánimes cuando el comunicado leído por una sindicalista anónima recordó a las víctimas y mostró su apoyo a las Fuerzas de Seguridad. ¡Todos juntos, contra el terrorismo! ¡Unidad! se gritó. Y también se respetaron los dos minutos de silencio, que culminaron con un prolongado aplauso. Hasta ahí llegó la tregua. Los que gritaban contra Zapatero siguieron a lo suyo; los que le defendían, también. Al margen de ellos, fuertes discusiones entre personas, algunas de ellas de enorme tensión. ¿Juntos contra ETA? De momento es sólo una quimera. Aplauso unánime