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10 ESPAÑA www. abc. es MIÉRCOLES 5- -12- -2007 ABC Parte de los manifestantes trataron de transformar el acto en una protesta contra Zapatero y su Gobierno DANIEL G. LÓPEZ Los ciudadanos dan la espalda a los políticos en su acto unitario contra ETA No hubo saludos ni foto conjunta de los dirigentes del PP y del PSOE s Sólo subieron al estrado los líderes sindicales y empresariales BLANCA TORQUEMADA MADRID. Al final, unos pocos miles de personas junto a la Puerta de Alcalá, foto de Rajoy con Zerolo, dosis controladas de la previsible bronca callejera y poco más. La pretendida unidad fue apenas un fogonazo (el de los dos minutos de silencio) que, opacado por la iluminación navideña del centro de Madrid, no arrojó demasiada claridad sobre un posible acercamiento real entre el PSOE y el PP en política antiterrorista tras la conmoción del atentado en el sur de Francia. El tira y afloja de los últimos días, emborronados por la incertidumbre del grado de implicación en la convocatoria tanto del partido del Gobierno como del principal grupo de la oposición redujo la concentración unitaria de protesta contra ETA celebrada anoche en Madrid a un juego escénico forzado por las circunstancias y con muy escasa capacidad de convocatoria. La reducida presencia de ciudadanos en el lugar de la protesta contra el último asesinato de la banda etarra (ni siquiera se veía público en Cibeles, que está a dos pasos) fue la lógica respuesta ciudadana al desapego exhibido por los partidos en las vísperas. Como si el alentador comunicado conjunto acordado en el Congreso el pasado sábado hubiera sido un mero espejismo, la movilización organizada ayer por los sindicatos, la patronal y los partidos bajo el lema intachable Por la libertad, para la derrota de ETA perdió gas desde el momento en el que se supo que el presidente del Gobierno no estaba por la labor de orearse en la calle y exponerse a las imprecaciones y abucheos que ya sufrió el domingo en el funeral de Estado por el joven guardia civil asesinado. Tampoco ha ayudado al éxito de la convocatoria el ni sí ni no del Partido Popular, que sólo unas horas antes de la concentración confirmó la asistencia de toda su plana mayor, con Rajoy al frente. De modo que al frío de diciembre se sumó el de la evidencia de que unos y otros han jugado con el cálculo político, con el resultado final de una respuesta popular insuficiente que no se supo canalizar una reacción inmediata, en el calor de la indignación, el pasado fin de semana. Además, a la desafortunada elección de un día de diario en pleno corazón de Madrid y de una hora bastante intempestiva, se sumó el precedente desalentador de la víspera, cuando en algunas de las concentraciones de repulsa por el atentado convocadas ante los ayuntamientos se vivió un irrespirable de enfrentamiento civil. Una realidad que ayer se repitió al retratarse junto a la Puerta de Alcalá dos grupos claramente diferenciados y sin muchos ánimos conciliadores; unos, enarbolando banderas del PSOE cuando no procedía la exhibición de símbolos de partido, y otros arropados en enseñas nacionales y empeñados en convertir la unidad frente al terrorismo en un clamor (megáfono incluido) contra Zapatero y el Gobierno. Así, ambos bandos, firmemente decididos a echar un pulso, lanzaban al aire sus consignas Zapatero, no estás solo la de unos, frente a Zapatero dimisión la de los otros) sin encontrar en ningún momento un mensaje común al que aferrarse, salvo, tímidamente, el de viva la Guardia Civil Al final, la concentración se convirtió en un remedo poco concurrido y descafeinado de Desafortunada elección