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ABC MIÉRCOLES 5 s 12 s 2007 Tribuna Abierta OPINIÓN 7 María Dolores Masana Presidenta de Reporteros sin Fronteras- España REDUCIR INCOMPRENSIONES, DERRIBAR MUROS L Mediterráneo como unidad es una evidencia geográfica. Por tanto, ámbito innegable de vecindad. Lo que está en cuestión es el carácter económico, social, político y cultural de esta vecindad. Está comprobado que la proximidad, el compartir un espacio común no forzosamente implica coincidencia, comprensión, participación en unos mismos principios de conducta, en valoraciones ideológicas o de manera de vivir. Muchas veces ocurre al contrario. Que pueblos, países, comunidades compartan por ejemplo la cercanía, el roce directo de una frontera, frecuentemente, en vez de acercar, agudiza los rasgos diferenciales, los encona de tal suerte que pueden derivar en franca hostilidad. El Mediterráneo ha estado afectado muy intensamente por esta contradicción, precisamente porque es un mar tan cerrado como un patio vecinal. ¿Qué nos une, qué nos separa? Nos une una cierta atmósfera ciertamente visible en las ciudades de sus orillas o muy cercanas a ellas. La apertura ambiental, el vivir al amparo de un clima grato que facilita la comunicación humana. La vivacidad explícita de las actividades económicas junto a un saber tomarle gusto a la vida, a la variada oferta para los sentidos, que a veces se expresa también en forma de algaradas, de exaltaciones emocionales y entusiasmos de notable aparatosidad. Pero el contacto directo de este compartido patrimonio no puede esconder la otra cara de la moneda: discordancia, incomunicación, choques a veces violentos de las diferencias. Existe un símbolo de extraordinaria ejemplaridad de esta sima que separa lo unido, que escinde en dos lo que por sí es uno: Chipre ¿Hay algo que invite tanto a la convivencia como habitar el territorio rodeado de mar por todas partes de una isla? Pueslahistoriay larealidad actual de Chipre son exponentes definitivos de todo lo contrario. Años de dura contienda armadaentre la población deorigen griego y la turca condujeron a la separación en dos zonas por lallamada líneaverde Laautoproclamada República Chipriota turca en el norte, protegida por fuerzas militares turcas y la griega, en el sur. La capital tradicional, Nicosia, partida en dos. Es necesario adelantar manos para estrecharlas, reducir incomprensiones, derribar muros de separación. Conseguirlo o no determinará el futuro de los dos mundos que confluyen en las riberas de un mar sobrecargado de historia y de riquísimos posos culturales E fue creciendo la oleada del retorno a los orígenes identitarios: el islamismo político y sus derivaciones hacia la santificación de la incompatibilidad con Europa. A veces con recurso a la violencia, para combatir a un Occidente considerado culpable de oprobios pasados y de corrupción moral. Y en esa misma línea se dan tensiones, hoy, en el seno mismo del mundo musulmán entre corrientes moderadas del islam y otras radicales. anifiestas desigualdades económico- sociales son caldo de cultivo del islamismo combativo en que se llega a exaltar el crimen como purificación sacrificial. Aunque esto se presta a simplificaciones de una compleja realidad. Hay sectores sociales entre los musulmanes que conciben su fe incompatible con esta vertiente agresiva o apuestan por el laicismo. Requieren especial atención dos hechos de exigente actualidad. Uno es la existencia de divergencias y tensiones muy defondo entre los mismos estados del Mediterráneo meridional y oriental. Entre Marruecos y Argelia; entre Egipto y Libia. En el largo y durísimo conflicto entre Israel y Palestina y ahora entre los palestinos entre sí. Vecindad siempre antagónica entre Israel y Siria; entre Israel y Líbano, este último sometido a graves discordias internas entre grupos confesionales. En este marco de extrema conflictividad hay que encuadrar las posibilidades o imposibilidades de abrir vías de entendimiento y cooperación entre las orillas norte, sur y este del Mediterráneo. Con la particularidad añadida de que no sólo la Europa mediterránea está interesada en la zona. Estados Unidos tiene en ella una presencia mucho más determinante. Política, diplomática, militar, económica. M ÁNGEL CÓRDOBA respectivamente musulmana y greco- ortodoxa. ¿EselMediterráneo creador de vínculos, de interconexiones, de acercamientos? Chipre está ahí para confirmarlo o desmentirlo de manera hasta escandalosa. Su historia es la de su mar: un continuo punto de cambios, de cruces depoderes políticos, de luchas entre ambicioneshegemónicas. Laislafuegriega, romana, bizantina, reino de los cruzados, veneciana, árabe, otomana, británica. Y actualmente está dividida entre dos repúblicas enfrentadas sin visos de solución, precisamente cuando Turquía negocia su entrada en la más ambiciosa idea de concertación comunitaria que es la UE. ste hecho señala precisamente la dirección esencial en que se habla hoy de convertir la cuenca mediterránea en lugar de encuentro, de establecimiento de nexos, de hilos de compenetración. Es decir, sobretodo, larelación Norte- Sur. La orilla septentrional y la meridional. Hablando claro, dos culturas o dos formas de civilización. Se acepte o no, todos sabemos muy bien de qué setrata. Un mundo desustrato cristianopasadopor el Renacimiento y la Ilustración y otro muy afincado en la fe musulmana. Democracia fundada en los derechos humanos, con todas las contradicciones que se quiera, en el norte; poderes autoritarios o de formas muy incipientes y mediatizadas encaminadas hacia la democracia, en el sur. Con la connivencia y responsabilidad de las antiguas potencias coloniales, desde luego, pero es una realidad que ahí está. En definitiva, está planteada E N i las gestiones y resoluciones de la ONU, ni la Unión Europea han conseguido acabar con esta separación de base étnica, lingüística, cultural, expresadasobretodoen laincompatibilidad de obediencias religiosas, la cuestión de si islamismo y democracia son compatibles. Algo que nos obliga a seguir con mucha atención el proceso institucional y político en el que está encaminado el futuro de Turquía, coincidiendo con las largas negociaciones con la UE para llegar a sermiembrodeelladeplenoderecho. Los avances en el régimen de libertades y Estado de Derecho, realizados justamente por un partidodeinspiración islámica moderada, convierten a Turquía en privilegiado lugar de prueba respecto a la formulación de la compatibilidad citada entre democracia e islamismo. Un precedente histórico y dos hechos de apremiante actualidad cuentan decisivamente a la hora de analizar esta posibilidad. Por una parte, la colonización europea del norte de África y del Oriente Medio. Europa exportó allí la contradicción que anidaba en su propia entraña. Llevaba consigo las ideas de libertad individual y nacional, de progreso y modernidad, pero el dominio colonial creaba discriminación entre colonizador y colonizado, explotador y explotado. La descolonización provocó una doble reacción contra aquella realidad. Se crearon estados dictatoriales con el propósito de conseguir para sus países el puesto en la historia que habían perdido. Liberación nacional, progreso y modernización se buscaban en la contraposición y la hostilidad frenteal imperialismo. Pero alejaban a la propia población del pleno uso de la ciudadanía. Ocurrióasícon elnasserismo egipcio y el baasismo de Siria e Irak. En este envenenado cruce de contradicciones se alimentó y E l constante- -casi masivo ya- -flujo emigratorio desde el Mediterráneo oriental hacia Europa, tan agobiante actualmente en la Europa meridional, traslada el problema del entendimiento o desentendimiento Norte- Sur al territorio septentrional, en cuanto gran parte de Europa es tierra de implantación musulmanasin excluir laderivación agresiva del terrorismo yihadista. ¿Quién se ha de acercar a quién? ¿Qué sentido hay que dar a las palabras integración en el respeto de la diversidad o interacción respetuosa en la sociedad y tierra de acogida? El diálogo se complica en términos difícilmente conducibles. Y, con todo, es necesario adelantar manos paraestrecharlas, reducir incomprensiones, derribar muros de separación. Conseguirlo o no determinará el futuro de los dos mundos que confluyen en las riberas de un mar sobrecargado de historia y de riquísimos posos culturales.