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6 OPINIÓN MIÉRCOLES 5 s 12 s 2007 ABC AD LIBITUM LA MALA VISTO Y NO VISTO EDUCACIÓN SIENTE A UNA VÍCTIMA A SU MESA mirada deMartinWalser. Esecomisariado delSincero DoERLANGA quería titularla Siente a un pobre a su lorindicaríaqueel comisariohapilladoen alguna Antígomesa que era como las fuerzas vivas de los cinna de Calixto Bieito la sobriedad en el dolor de Eurydice, cuenta anunciaban la campaña navideña de carique oye el relato que hace el Mensajero de la desgracia de su dad Esta Navidad, siente a un pobre a su mesa pero la hijo y se retira en silencio, pues no juzga decente lamentarcensura no se fió y Berlanga hubo de dejarlo en Plácido se delante de la ciudad y va a su palacio a decir a sus donceque es el nombre de ese Job castizo que interpreta Casto llas que lloren ese duelo doméstico. Sendra Barrufet, Cassen. Ante los continuos accidentes ocasionados por los- -Este Berlanga es capaz de sacar a un obispo saliendo de Pasapoga- -se pispó el censor. hombres de paz que todavía andan sueltos, el Y le cortó a Berlanga un plano general de la comisario prefiere, a las voces, el silencio. CinGran Vía de Madrid. co minutos de silencio como cinco padrenuesPobres ya no hay, gracias al socialismo gobertros de la nada. Triunfo, en fin, del coro veneranante, que los socorre a todos, aunque, eso sí, desble de las virtudes antiheroicas, con todo el patepués de haberlos creado (veintidós de paro, cinco de tismo democrático de esos hinchas domingueinflación y doce de intereses hipotecarios fueron ros que, cuando su equipo va de culo, acuden al los porcentajes de su herencia en el 96) Así que, estadio con un megáfono y echan la tarde rezonhoy, lo más parecido a los pobres de Berlanga segando: ¡Los ju- ga- do- res no sienten los co- loIGNACIO rían las víctimas de Rodríguez, quien en esta Navi- RUIZ QUITANO res! Concentraciones como la de ayer sirven dad tampoco sentará a ninguna a su mesa, pues topara acabar con el terrorismo como las campado el mundo sabe de lo laico que es Rodríguez, que ni siquieñas Esta Navidad, siente a un pobre a su mesa para ra consiente un belén en La Moncloa, y con eso ya se siente acabar con la pobreza. Azaña. -Las víctimas deben quedar excluidas dela toma dedeLengua elitista y esotérica la suya: cisiones políticas y legales. -A mí también me mataron al abuelo- -le dijo a la maLo dice un catedrático progresista- valga la redundre de Irene Villa. dancia diría en este punto un cronista de fútbol anti- ¡Una pena! Seguro que se había ido al Líbano para guo- de esos que han contribuido como fieras aestablecer comprarseelcoche, ¿no? -ledijoalpadredeun paracaidisdos hitos: la invisibilidad de la Universidad española en el ta caído en atentado. ranking mundial y que el veintidós por ciento de sus uniClaroque, como lesocurría con los pobres, para los espaversitarios reconozcan no haber leído nunca un libro. ñoles hay víctimas y víctimas. A unas, como a Gelman, lo Leer ¿para qué? Pues para enterarse de que las víctisientan a la mesa del Cervantes, por maldecir de Bush, mas deben quedar excluidas de la toma de decisiones polímientras a otras, como a Alcaraz, lo sientan en el banquillo ticas, ya que, dicho por el mismo catedrático progresista, de la Audiencia, por maldecir de Rodríguez. Alcaraz se nie no está escrito en ningún lugar que hayamos de compaga a admitir, como le piden los progres, que le tocara la lotedecernos de ellas Ni siquiera en las Antígonas de Bieiría cuando unos hombres de paz mataron a su familia, y to. Pero, ¿y los verdugos? ¡Ay, los verdugos! Con los verduda la lata. gos, conversación. Todos recordamos el nudo en la gar- ¡Repugnante! -brama un tal Cuesta, constituido en ganta que nos puso Rubalcaba- ¡cráneo privilegiado! -comisario del Mayor Dolor y Traspaso. O del Sincero Dolor, cuando, entre ayes humanitaristas, más el respaldo logísen laico. tico del Times que con cuatro fotografías supo tocar a La repugnancia manifestadapor eltal Cuestano parenuestro corazón rumiante, concedió el grado penitenciace una adaptación española del controvertido apartar la rio de relajo hospitalario a Chaos, ese carnífice. A buena educación, el elemento que convierte en confortable la convivencia, tiende a desaparecer. Hemos optado, como los faquires, por un lecho de clavos en desprecio de uno más mullido y calentito y así se nos ve a todos: crispados, más atentos a la disputa que al gozo y con mayor querencia por la bronca que por la reflexión inteligente y constructiva. Empezamos, ya hace tiempo, con un tuteo igualitario y ramplón que, tras poner en pie de igualdad el mérito con la holganza, ha tomado como modelo estético el escaparate de Cambalache. De ahí al abucheo como expresión y al insulto como M. MARTÍN desahogo no había más FERRAND que un paso. Naturalmente lo hemos dado y así nos luce el pelo y se nos oscurece el futuro. Cuando a Ramón del Valle- Inclán le nombraban a Eugenio d Ors- -lo cuenta Alfonso Reyes- -el ilustre gallego, tan genial creador como censurable personaje, sacaba sus ceceos a relucir para descalificar al catalán: Orz, eza jamona... Degenerando, que es el más acostumbrado modo español de evolucionar, hemos llegado, lo mismo en la derecha que en la izquierda, a que sea fascista cualquier adversario de la izquierda o la derecha. El insulto es un modo acreditado de protesta y ya estamos en el borde de la agresión material y violenta. De lo que se trata, sin más, es de insistir en el desprecio. ¿Será esa la forma más depurada de ser español? En las últimas horas, tras la reaparición asesina de ETA en Capbretón, la temperatura ha subido en demasía. Los energúmenos de todos los colores y edades, de todo signo y condición, vociferan en vez de pensar y, con distintas banderas, volvemos al insano y ya superado deporte nacional de alancear a los otros, fueren quienes sean. Es el triunfo de la mala educación. Una juventud consentida, lejana del rigor y la exigencia, carente de códigos éticos y, peor todavía, sin ejemplos magistrales que seguir, ha desembocado en el ensayo de algarabía al que asistimos y que no puede, ni debe, ser justificado por una tensión electoral. A los líderes, incluso a los políticos, no se les grita y amenaza. El desprecio duele más y resulta muchísimo más civilizado. Cabe sospechar, y de ahí la máxima alarma, que esa mala educación que domina el ambiente tenga su génesis principal en el fracaso de un nuevo concepto y un novísimo uso- -más cercano a la hostelería que a los afectos- -de la familia. Si se le añade al caso la nefasta influencia, imagocrática y zafia, de la oferta audiovisual presente tendremos un cuadro suficiente para explicarnos el desastre social en el que estamos inmersos y al que todos, en más o en menos, colaboramos. Urge la reinvención del respeto a los demás. A todos los demás. El respeto a las ideas ajenas y a las conductas diferentes. Ante el fracaso de la ética conformémonos con el vigor de la estética. L B