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60 MADRID MARTES 4 s 12 s 2007 ABC AL DÍA Manuel M. Meseguer BANDERAS NDA el patio algo soliviantado con banderas, himnos y gallardetes, como si la realidad cotidiana de tan aburrida precisara de entretenimientos. Nada menos cierto. La monocorde repetición de las profecías autocumplidas sobre caos inmobiliario, vacas flacas y atentados mortales parece haber cristalizado en este fin de año que Dios confunda. Mientras los expertos criban la letra de un himno nacional que puede correr la misma suerte que el de la Comunidad de Madrid ¿alguien se sabe una sola estrofa, verso o sonido? las banderas rojigualdas se agitan a su aire en una clara disensión de pareceres: la constitucional se alterna con la del aguilucho, ambas con las desblasonadas- -el término medio de la virtud y la concordia- -y todas con la del toro de lidia, el de Osborne, alcoholera propietaria de los derechos de imagen, la misma insignia que se pasea por el mundo en cualquier cita deportiva en la que participe España en un rito tan repetido que a los extranjeros les debe de parecer una nadería la disputa entre el escudo constitucional y el aguilucho: ¿Pero no es el toro? se preguntarán. Y es que hace nada menos que 35 años el New York Magazine ya decidió que la silueta del negro toro de Osborne representaba a la nueva España, y eso en 1972, lejanas todavía la flebitis y la agonía de Franco. Nacionalismos periféricos aparte, se entiende fácilmente que entre el águila de San Juan y el escudo democrático haya quienes no se sientan suficientemente representados y opten por el toro. Si existe una imagen que subraye sin palabras el machismo español, es la hermosa silueta del toro astifino y atributos viriles colganderos trepando por la bandera. Como el toro de la reyerta de García Lorca, que se sube por las paredes De Tokio hasta Los Ángeles, con escala en Europa, el toro del jeriñac ya no es metáfora de España sino su aparente realidad, como el haka maorí de los rugbistas neozelandeses, tan intimidatorio, parece avisar que todos en las antípodas son así. Hoy puede ser un gran día para dejar las banderas limpias de símbolos dibujados. Por cierto que si no se enarbolan no pasa nada. ¿Acaso fueron necesarias en las manifestaciones por Tomás y Valiente y Miguel Ángel Blanco? Un clamor unitario, de todos, basta. A El alcalde Alberto Ruiz- Gallardón, acompañado por la delegada de Cultura, Alicia Moreno, durante la apertura del Belén IGNACIO GIL El Belén se muda a Cibeles Desde ayer puede visitarse la instalación, montada sobre una plataforma circular s Hoy también se pone en marcha el Bus de la Navidad, para recorrer el centro POR SARA MEDIALDEA FOTO IGNACIO GIL MADRID. El Portal, el Misterio, los Reyes y sus camellos, los pastores, el herrero, ¡hasta la lavandera! se han mudado este año al Palacio de Cibeles. El Belén municipal quedó ayer instalado, en la entrada del Palacio de la calle Alcalá, 50. Allí podrán verlo quienes lo deseen hasta el próximo 6 de enero. El Belén de la Villa se instalaba, tradicionalmente, en la plaza de la Villa. Pero este año, a la mudanza de la sede municipal ha seguido también la de su Belén. Que, por cierto, ya está terminado: su autor, José Luis Mayo Lebrija, ha creado 278 figuras y 15 construcciones en total. Además de la nueva ubicación, este año también se estrena la disposición de las figuras: el Belén se exhibe sobre una superficie circular, tal y como lo ha dispuesto el escenógrafo Paco Azorín, que repite en esta función. Esta disposición en círculo permitirá a los madrileños rodear por completo la instalación, y contemplar todos sus detalles. Se compone por una estructura de 13 metros de diámetro y seis de altura. Además, una lona exterior y otra interior, iluminadas ambas, rodean toda la estructura, que queda instalada a 2,5 metros de altura. Las dos están decoradas: la interior reproduce una pintura infantil de un cielo estrellado- -que sirve, además, para tapar el acceso a la zona en obras en el patio del Palacio de Cibeles- y la exterior es la imagen de la Campaña de Navidad del Ayuntamiento madrileño. El Gobierno municipal encargó a José Luis Mayo la construcción de un Belén hace ahora cuatro años. Poco a poco, el escultor ha ido realizando las piezas, y la pasada Navidad dio por finalizado el conjunto. Ahora, es propiedad del Ayuntamiento de Madrid. El Belén, inaugurado ayer por el alcalde madrileño, permanecerá abierto a diario de 10 a 22 horas, excepto los días 24 y 31, en que se cerrará a las 16 horas. Todas las piezas, al igual que las construcciones- -que simulan viviendas, calles, cuevas y otras- están modeladas a mano, en arcilla, y posteriormente han sido decoradas con pintura al óleo. Las escenas que se representan son: la Natividad, el grupo en la fuente, la Cabalgata, el Pueblo de Belén, la Anunciación a los pastores, el Castillo de Herodes, el grupo arriero, la Anunciación a María, la Huida a Egipto y Pidiendo posada. El Belén también está colocado sobre una plataforma circular de ocho metros de diámetro, que permitirá a los visitantes a rodear la instalación. El hilo musical se compondrá de villancicos tradicionales. No es éste el único Belén de propiedad municipal que puede verse en la capital: dentro del itinerario diseñado por el área de Las Artes, se aconseja vivamente visitar el belén napolitano que data del siglo XVIII, y se expondrá en el Museo de Historia- -antiguo Museo Municipal, calle de Fuencarral, 78- Esta obra muestra, según la nota oficial, el esplendor que alcanzó la escuela barroca naturalista, durante la segunda mitad del siglo XVIII También está abierta al público la visita al belén tradicional que se expone en el Museo de los Orígenes, antes Museo de San Isidro, en la plaza de San Andrés, 2. Hoy también se pondrá en marcha el Bus de la Navidad, otra iniciativa del área de Las Artes para estas fiestas. Con un recorrido circular por las calles y plazas de la almendra central- -plaza de Colón, Cibeles, Gran Vía, Bailén, Puerta del Sol, Neptuno y vuelta a Colón- este autobús permitirá acercarse a los puntos neurálgicos de la iluminación y el ocio navideño. Su precio es de 1 euro, y es gratuito para los menores de 7 años. Tiene paradas en la plaza de Colón, la de Cibeles, la glorieta de San Vicente y la Plaza Mayor. Otros belenes Terminado Está colocado sobre una superficie circular de ocho metros de diámetro, que el público puede rodear El Ayuntamiento tiene otros dos belenes expuestos en los museos de Historia y de los Orígenes