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ABC MARTES 4 s 12 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA VIENTO DE TORMENTA AY barrunto de cólera en las calles de Madrid, una atmósfera cargada de cainismo bajo la bruma del smog de diciembre, un aire enrarecido de consignas turbias que corren por las aceras como las hojas secas del Retiro, arrastradas porun vientode tormentapresentida queha nimbado la Moncloa con las nubes del miedo. Miedo a la calle. Miedo alabucheo. Miedo alaalgarada. Miedo a la ira ciudadana estimulada con los megáfonos de la revancha. La sombra de los días sombríos del 11- M pesa ahora sobre las espaldas de un Gobierno en zozoIGNACIO bra. Zapatero y sus minisCAMACHO tros se han borrado de la manifa porque temen sufrir el envés de la monedadeaquellas tardes de infamia, y van amandar aPepe Blanco paraquesufraelvudú del radicalismo embravecido de una cierta derecha excitada que quiere pasar la factura diferida de la asonada izquierdista de marzo de 2004. Los estrategas del zapaterismo preparan el contraataque, que va a consistir en cargar cualquier previsible exceso exaltado a la cuenta de un PP que por ahora permanece en su sitio con la serenidad del que se sabe cargado de razones. El Gobierno se mueve en esta crisis con una incomodidad tan torpe como patente. La escenografía fúnebre de las banderas dobladaspesasobrela cabezadelpresidentecomo un reproche silencioso mucho más contundentequelos gritosofuscados, ylas miradas de los deudos de una víctima se le clavan como alfileres en el costado de su mayor debilidad política. La insistencia oficial en el carácter fortuito del atentado, que parece una sesgada atenuante intencional de los asesinos, hasido un irritanteaguijón queestimula la furia latente de una sociedad dividida. La blandura intrínseca del zapaterismo, su debilidad estructural, rechina en esta hora de dientes apretados por el dolor y la rabia, y rodea de un aura impostada la indudable sinceridad de los gestos serios y las expresiones contritas. El presidente está preso de sus tres años de coqueteo con los terroristas, situado en el escenario que más temía, y que en su irreductible optimismo confiaba en no verse obligado a afrontar. Pero ETA no perdona una oportunidad de sufrimiento; sorprende que este hombre haya tardado tanto en comprenderlo. Y ahora se borra de la primera línea, hurta la cara de su responsabilidad, escurre el bulto ante la hora amarga del liderazgo. Se ha pasado la legislatura echando troncos en la hoguera del divisionismo y searruga ante el chisporroteo residual de la ira que ha alimentado. Va a ser la de hoy una tarde difícil, muy difícil: toda latensióndetres años y medio de crispadas discordias gravita en medio de una clase política forzada a la precaria unidad del dolor y expuesta a las probables sacudidas de una ciudadanía encolerizada, a cuyo sosiego no ayuda desde luego la ausencia inexplicable de la AVT. Es la clase de momentos en que un líder se mide ante su propia dimensión. Y el presidente no va a estar, una vez más. Difuminado, encogido, replegado. Loverdaderamentefortuito es elencuentro de un político tan pequeño con una responsabilidad tan grande. H ESAS MANIFESTACIONES CON TRUCO LISTAS ABIERTAS N O es nuevo quela sociedad catalanano sepa exactamente lo que le pasa. Tampoco es nuevo que el espectro general del nacionalismo pretenda gestionar esa inquietud sin nombre. Parece que la sociedad catalana se desconozca, entreotras cosas porque en su día aceptó ser representada por la ficción de una Cataluña homogéneamentenacionalista, fueseconvergenteo socialista. Despuésdelas serias disfunciones en los trenes decercanías, el problema del Prat o el trazado del AVE, la irritación de la ciudadanía consistió en desfilar el pasado sábado por Barcelona detrás de una pancarta que reclamaba el derecho a decidir Enésima vueltadetuerca delnacionalismo: un derecho a decidir que ni es la autonomía ni es la autodeterminación, nies laindependencia. Fue, sencillamente, unamanifestación con truco. ETA asesina al profesor Ernest Lluch en Barcelona en noviembre del año 2000. La conmoción en algunos aspectos supera socialmente la del atentado de Hipercor. La manifestación de repulsa es multitudinaria y plural: la mayoría cree tener en común su rechazo al terrorismo deETA. Derepente, laperiodistaencargada de leer el manifiesto final consensuado por los grupos convocantes se aparta VALENTÍ del guión negociado y se dirige a Aznar: PUIG Ustedes que pueden, dialoguen Siete años después, sabemos adónde llevan esos diálogos espontáneos y ajenos a la naturaleza criminal del interlocutor tan deseado. En aquella manifestación se repartieron indebidamente pancartas alusivas al diálogo, en cantidad industrial y de naturaleza gráfica identificable. Años antes del tripartito que sería apadrinado por Zapatero, el eslogan de dialogar con ETA es asumido por sectores de la manifestación y por gentes de buena voluntad. ¿Quién iba a replicar que, al contrario de lo que dijo la presentadora del acto, Ernest Lluch no hubiese intentado dialogar con la persona que lo había matado? El pesar por el asesinato del profesor Lluch y la condena colectiva de ETA se convertían así en una manifestación con truco. Tras el atentado del 11- M en Madrid, las manifestaciones fueron masivas en toda España. En Bilbao, no asistió la izquierda abertzale y, mientras que PP y PSE marchaban a la cabeza de la manifestación, el PNV y el lehendakari Ibarretxe se ubicaron en un tramo posterior de la marcha. En San Sebastián pudoverseuna pancartamás queoportuna: Todos somos madrileños Por el contrario, en el caso de Barcelona la crispación contrastaba aparatosamente con el espíritu de unidad que era el gran objetivo de aquellas manifestaciones. Al frente desfiló Pascual Maragall, entonces presidente de la Generalitat, y en otra fila de la cabecera se situó Rodrigo Rato, entonces vicepresidente del gobierno. Con el ya obligado diferencial particularista, el lema era Contra el terrorismo, Cataluña con las víctimas de Madrid, por la democracia y la Constitución En las otras concentraciones, el lema acordado fue Con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo No puede decirse que la manifestación de Barcelona fuese fiel al afán unitario que la convocaba. Los dirigentes del PP fueron abucheados durante toda la manifestación y al final tuvieron que ser protegidos por la policía. Rato fue prácticamente desplazado de la manifestación a gritos de asesinos El consenso acabó en disonancia. Reclamar, a estas alturas, el derecho a decidir es un ilusionismo político que causa pasmo. La sociedad catalana lleva ejerciendo el derecho a decidir desde el referéndum de la Ley para la Reforma Política, la composición de las Cortes Constituyentes y el referéndum constitucional, y desde entonces vota en consecutivas elecciones generales, autonómicas y municipales, sin olvidar la votación de los dos estatutos de autonomía, con mayor o menor abstención. Considerando que ambos estatutos emanaron sustancialmente de instancias representativas de la ciudadanía de Cataluña, ¿en qué términos proponen unos u otros ese derecho a decidir? Convengamos que se trata más bien de un truco, una añagaza política instrumentada una vez más a partir de un sentimentalismo de pertenencia complementado por elementos de ira dado el desbarajuste de las infraestructuras y una mágica evaporación de responsabilidades. A la caza del voto, lo que se olvida es que pedir derecho a decidir cuando ya se tiene sólo provocará más insatisfacción y fatiga. vpuig abc. es