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50 MADRID LUNES 3 s 12 s 2007 ABC Juan José López, gitano, 55 años, junto a la fachada del edificio de protección oficial donde vive en Sanchinarro Un polvorín entre payos y gitanos Los problemas de convivencia en la zona de los pintores en Sanchinarro, mantienen en jaque a un vecindario en el que conviven once familias gitanas s Hay quejas por robos, broncas y porque ni llegan taxis ni repartos de comida a domicilio POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO JAIME GARCÍA MADRID. No me voy de aquí porque no puedo; no tengo medios económicos. Por eso, no me queda más remedio que aguantar. Algunos días me resulta francamente insoportable Alicia, nombre ficticio porque prefiere no dar el suyo verdadero, vive en la calle Pintor Antonio Saura, en el barrio de Sanchinarro. Está casada, tiene tres hijos pequeños y, como vecinos, a varias familias gitanas que vinieron aquí hace un par de años como realojados desde la zona de Virgen del Cortijo. Está harta de aguantar lo que ella califica una total falta de convivencia, de consideración, mala educación y escándalos. Van a su aire añade. Del lado contrario, los gitanos. Ellos nos niegan que den problemas aunque, tras un rato de conversación, admiten que también entre los suyos hay algún garbanzo negro Se ha corrido la voz de que en esta zona de Sanchinarro- -la comprendida entre las calles Pintor Lucio Muñoz, Pintor Antonio Saura y Pintor Ignacio Zuloaga, más conocida como la zona de los pintores las familias gitanas campan a sus anchas sin encomendarse a nada ni a nadie. Se rumorea, incluso, que muchas empresas no hacen repartos, que otras no entregan pizzas a domicilio y que muchos taxistas se resisten a pasar por aquí a ciertas horas de la tarde o la noche. La mayoría de los vecinos no quiere hablar. Cada uno en su casa y Dios en la de todos, es el lema. A callar, que luego pueden llegar la represalias. Al menos, eso es lo que se intuye. Loli, una vecina de Pintor Lucio Muñoz lo deja muy claro: Yo no me meto en nada. A mi casa, y ya está No quiere decir más. Alicia se desahoga: ¡Claro que hay robos! Llevo aquí tres años y puedo asegurar que se producen ciertos hurtos. Donde son más frecuentes es en los garajes. A mi marido, sin ir más lejos, le forzaron las puertas y se llevaron todas la herramientas que tenía en el maletero. Y rompen las cerraduras. No me considero racista pero hay que reconocer que ellos, Rompen cerraduras los gitanos, no se adaptan a la vida en una comunidad de vecinos. Se creen los amos. Y por mucho que digan, ellos son los culpables de muchos escándalos y ruidos en la calle. He visto hasta niños pequeños conduciendo coches. ¡Es que no respetan unas mínimas normas! Mientras Alicia se aleja con sus pequeños para seguir con su paseo matutino, nos encaminamos hacia un grupo de fami- No me voy de aquí porque no puedo. Algunos días son insoportables Alicia es paya. Hay gitanos que son malos pero que no nos metan a todos en el mismo saco Juan José, el patriarca lias gitanas. Ellos y ellas están al calor del sol de media mañana. Adultos y jóvenes, en animada charla, se apoyan en la pared de la fachada de su edificio. Las abuelas, más limpias que una patena, se han bajado a la calle su silla, para estar más a gusto. Vemos niños montando en bicicleta y nos extraña porque es horario escolar. Al acercarnos, se ponen en guardia. Parecen mosqueados. Cuesta entrarles. De repente, Juan José López, 55 años, a punto de ascender a la categoría de patriarca se nos arranca. Siempre nos perseguirá la mala fama. Reconozco que hay gitanos con los que no se puede convivir, pero por eso no hay que mentar a todos, porque gitanos habemos muchos y no es justo que nos metan a todos en el mismo saco Respeto por el marido Yo mismo me considero trabajador y honrado. Ahora estoy empleado como vigilante de una obra y trabajé en la cons-