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10 ESPAÑA www. abc. es LUNES 3- -12- -2007 ABC Siempre vio y vivió el todo por la patria Los Reyes y los Príncipes de Asturias presiden el funeral de Estado por el guardia civil asesinado en Francia CRUZ MORCILLO MADRID. Raúl Centeno Bayón sólo era un guardia civil. Sólo un agente de 24 años que había mamado en su casa el amor a unos colores y una forma de entender el honor que le ha costado la vida. Se había criado en un cuartel y era hijo de otro guardia que ayer le lloraba sin tregua frente al altar improvisado para despedirlo en el patio de la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid. Sus Majestades los Reyes y los Príncipes de Asturias presidieron el solemne funeral de Estado y trataron de mitigar el dolor de la familia, entera por momentos, quebrada ya casi al final de la emotiva ceremonia, y arropada por decenas de agentes, parientes y amigos, por decenas de uniformes verdes y muchos azules. Nada que ver con la soledad de tanta sangre verde y azul enterrada en otros tiempos y en otros lugares menos propicios. El féretro de Raúl Centeno llegó al fortín de la Dirección General poco antes de las doce de la mañana, procedente de la base aérea de Getafe. La capilla ardiente se instaló durante menos de una hora en el interior de las dependencias, con los padres, amigos y compañeros velando al hijo muerto. A la una de la tarde, el himno nacional y la bandera precedieron a la entrada de los Reyes y los Príncipes, aplaudidos fuera y dentro, cuando la Compañía de Honores del Instituto Armado, la banda de música y la escuadra de gastadores ya aguardaban alineadas a la derecha del altar; los familiares y amigos en el centro del patio, y la nutrida representación oficial a la izquierda. El Gobierno, con seis ministros, estuvo encabezado por el presidente Zapatero, en el primer funeral de su mandato al que tiene que asistir por un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad asesinado por ETA. Don Juan Carlos, con uniforme militar, pasó revista a la compañía y junto a Doña Sofía, Don Felipe, también de uniforme, y Doña Letizia, de negro riguroso, se dirigió a los padres, el hermano y la novia del agente para darles el pésame y acabar fundiéndose en los abrazos que sólo dispone la muerte. El patio de Guzmán el Bueno, más helado que nunca pese a las decenas de asistentes al acto, se transformó en un duelo colectivo, emocionado, roto únicamente por los aplausos, cuando los compañeros de Raúl entraron con el ataúd a hombros mientras sonaban los acordes dramáticos de La muerte no es el final El cortejo fúnebre, escoltado por el piquete de gran gala del Colegio de Guardias Jóvenes, portaba como una cruz los restos del amigo muerto, cubiertos por la bandera y un tricornio. De pie, tras las familias, uno y otro, y otro más, rostros compungidos al borde de las lágrimas de la familia de la Guardia Civil, con representación de todas las unidades y empleos del Cuerpo. No faltaba nadie cuando el vicario general castrense, Ángel Cordero, comenzó la misa. Todos nos hemos quedado hundidos un poco en el dolor por este trágico y vil atentado- -señaló al inicio de la homilía- -cuando confiados esperábamos el final de la violencia Las palabras de consuelo del vicario, acompañado por otros tres párrocos castrenses, se dirigieron certeras a Blanca, la madre del agente asesinado. Enjuga tus lágrimas, madre, y no llores más Hijo creyente, hijo casi sin estrenar, hijo al que volverás a ver. Siempre ha visto y ha vivido todo por la patria ayer se cumplió este lema en Raúl y Fernando- -el agente que se encuentra en muerte clínica- A los mensajeros de la muerte como definió a los etarras, les pidió que abandonen el camino de la destrucción. José Centeno, padre de Raúl, y el hermano del agente siguieron la ceremonia con el rostro descompuesto. Sin poder contener las lágrimas, el padre, agente destinado en la Unidad de Protección y Seguridad (Uprose) oyó el nombre de su hijo mientras el Rey le imponía las dos condecoraciones concedidas: la Cruz de Oro de la Guardia Civil y la Medalla de Oro del Cuerpo Nacional de Policía. Silencio sepulcral de nuevo mientras el reloj pareció detenerse con las palabras hondas del Homenaje a los caídos Los demandó el honor y obe- El hermano, destrozado Seis ministros El Rey, emocionado durante el funeral de Estado, ante el féretro EFE