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68 MADRID DOMINGO 2 s 12 s 2007 ABC Los caballos de El reino de los cielos Alejandro o Maximo en una escena de la película de Garci Sólos en la madrugada del Dos de Mayo José Luis Garci abre a ABC las puertas de su rodaje sobre el levantamiento en armas del pueblo de Madrid contra la invasión napoleónica de 1808. El cineasta convierte la región en un inmenso plató, que recuerda el Madrid que un día fue Imperio Bronston POR ANTONIO ASTORGA FOTOS: FRANCISCO SECO MADRID. Interior noche. Finca Gózquez. San Martín de la Vega. José Luis Garci, enfundado en un plumífero rojo, se mueve como Garrincha por la banda izquierda de su rodaje, aquella por la que el genio brasileño del fútbol derrochaba espectacularidad, alegría, velocidad, arte, talento, elegancia. Se ensayan los fusilamientos de 1808. Cinco soldados napoleónicos reposan su miedo sobre los fusiles. Miran de reojo a sus víctimas: el glorioso pueblo de Madrid, que se levantó contra el ejército del tiranosaurio nacido en Ajaccio (Córcega) y recluido en la isla de Santa Elena: Napoleón Bonaparte. Un capitán da la orden: ¡Carguen, Alzan sus rifles con ese miedo escénico hendido en la mirada. Al fondo, en una esquina, una muchedumbre de madrileños brama: ¡Cabrones gabachos! ¡Hijos de la gran... ¡Soltadlos! ¡Malditos! Mientras se apaga el zumbido de sus gritos, las escopetas atruenan y se iluminan con fuego... incruento; los figurantes que interpretan a los madrileños detenidos por las horda francesa de hace dos siglos caen al compás de esos disparos. En el mismo instante, en el mismo segundo, en el mismo aire. ¡Qué bien se cae en las películas de Garci! comentan quienes contemplan la escena desde el otro lado de las cámaras. Cuando suena el grito de ¡vale! ¡corten! los desarrapados víctimas de la intolerancia napoleónica se levantan en pie. Las tropas francesas van a su encuentro, ayudan a incorporarse a sus fusilados y se abrazan. Han tenido que pasar dos siglos para una reconciliación de cine. Ladrón de bicicletas Perdición El tercer hombre Ordet o Centauros del desierto La obra maestra de las películas irrepetibles es Casablanca que dirigió Michael Curtiz, mientras Victor Fleming culminaba otro prodigio imborrable: Lo que el viento se llevó Pero hay pocas películas de acción, épicas, de levantamientos y caídas, de cólera y amor, de sentimiento y pasión, de orgullo y sensibilidad, de lucha y clamor, de guerra y paz, de gritos en la oscuridad y silencio en la madrugada. José Luis Garci rueda una de ellas: el nacimiento de una gran Nación, el Dos de Mayo de 1808. Y para ello convierte la región de Madrid en un inmenso decorado, en un Imperio Bronston, con más de treinta mil metros cuadrados de plató. Comenzó el 17 de septiembre y concluirá el 22 de diciembre. La película de Garci es una de las nuestras, donde heróica y épica anidan en feliz maridaje: La épica Tal como José Luis Garci las ve, hay demasiadas películas pretenciosas, muchas películas aburridas, bastantes películas malas, suficientes películas buenas, escasas películas divertidas, cada vez más películas de culto, un centenar de películas clásicas, otro de obras maestras y, en fin, docena y media de películas irrepetibles. Las películas irrepetibles suelen ser películas de atmósfera, con la invisible presencia del espíritu creador del Tiempo, o como rayos se llame- -sostiene el director de Volver a empezar echando una mano, como en La regla del juego La heroica y la épica anidan en feliz maridaje en una epopeya con historia de amor al fondo Se ha levantado el Madrid de 1800 como fue: Puerta del Sol, Arco de Cuchilleros, Iglesia del Buen Suceso la epopeya del Dos de Mayo de 1808 vista como una historia de amor, en versión muy libre de los Episodios Nacionales. El general Garci ha reclutado a un excelente puñado de actores (más de medio centenar, entre ellos, Paula Echevarría y Quim Gutiérrez, que dan vida a Inés y Gabriel, los dos jóvenes enamorados; Elsa Pataky, que encarna a Manuela Malasaña; Manuel Tejada, Carlos Larrañaga, Natalia Millán, Lucía Jiménez, Ana Escribano, María Kosti, Ramón Langa, Fernando Guillén Cuervo, Tina Sáinz... nueve mil figurantes, un centenar de técnicos, cincuenta especialistas, y medio centenar de caballistas. La lírica Y los mejores equinos. Los caballos que trotan en el Dos de Mayo de Garci son los que han intervenido en épicos filmes como El Reino de los Cielos Gladiator o Alejandro ¡Si- lencio, se rueda! El director nos coloca estratégicamente detrás de un cámara para que sigamos la escena en vivo: sólo en la madrugada, Quim Gutiérrez (Gabriel) es perseguido por una partida de soldados napoleónicos a caballo. Quim corre, como Messi, gambeteando las esquinas de una ciudad que se tambalea entre hogueras, fuego y desolación. Encuentra el páramo de un portal. Pero antes de guarecerse debe ejecutar una cabriola espectacular, caerse a esa jungla de asfalto gris y humeante, levantarse en cuestión de milésimas y protegerse bajo un alféizar. De perfil ve como las caballos se alejan. Quim respira tranquilo. Una, dos, tres, cuatro veces y escena perfecta. El equipo de Garci ha levantado aquel Dos de Mayo de 1800 tal como fue en un principio: Arco de Cuchilleros, Puerta del Sol, calle de Carretas, Iglesia del Buen Suceso, Plaza de