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ABC DOMINGO 2- -12- -2007 En portada s El imperio del empresario hippy ECONOMÍAyNEGOCIOS 47 Fernando González Urbaneja DE SER BANQUERO a banca es un negocio tan aburrido como arriesgado, tanto que no conviene que caiga en manos y mentes audaces. La banca es tomar y prestar dinero y que en el tránsito deje unas pocas gotas por el camino; sin mermas, desvíos o pérdidas adicionales. Circuito cerrado sin pérdida. Aparentemente sencillo, pero esos dineros son como el agua y el aire que se van por las rendijas y se evaporan a poco calor que se les aplique. El dinero ni huele, ni mancha, sólo deja rastro trazable en el cambio de prestamistas a prestatarios y de prestatarios a prestamistas. La banca es negocio de simetrías, entre activo y pasivo, EL FATAL ENCANTO ...Los banqueros tienen que saber gestionar el miedo, el temor a no recuperar y que también teman los que deben amortizar y devolver L de plazos, cantidades y precios, simetría y armonía y pocos fallos. Y es negocio de confianza, de crédito recíproco y poco ruido, porque el ruido actúa como la luz en los champiñones. Por esas razones, y algunas otras, los banqueros tienen que saber gestionar el miedo, el temor a no recuperar y que también teman los que deben amortizar y devolver. Y no todos los empresarios sirven para banqueros; buenos empresarios metidos a banqueros pueden deslizarse al abismo. Oficio delicado éste para el que no todos están equipados. Conviene cuidar la puerta de acceso al oficio. Si para el periodismo Kapucinsky proponía que era profesión para buenas personas, en el oficio de banquero deberían entrar sólo personas con prudencia acreditada y buen ojo para apreciar potenciales deudores. Ante un banco en crisis entran en juego tratamiento de UVI, mangueras de liquidez y asistencia de la autoridad competente para evitar catástrofes adicionales por contagio. El procedimiento está experimentado. No quiere decir que no paguen los culpables, no cabe espacio al riesgo moral, pero sí que el desastre no se traslade a terceros. El paso posterior es volver a enderezar (o liquidar) la entidad y para eso se requieren nuevos propietarios y gestores. ¿A quién encomendar la tarea? ¿Al mejor postor? ¿A cualquier postor? El fatal encanto de ser banquero anima pretendientes, incluso a los que están dispuestos a pagar por cuota de enganche por el permiso de entrada en el sector. Por eso en la crisis bancaria española de los 80, una de las mejor gestionadas en la historia del fracaso financiero, para vender a los redimidos se impuso una calificación previa de los pretendientes. Para entrar en el sector se requería una precalificación del supervisor. Pujaban los invitados, no era una oportunidad para multiplicar el número de competidores sino para consolidar un rescate, que suele arrastrar compromisos financieros a los que hacer frente. En el caso del Northern Rock, que deja la supervisión bancaria británica maltrecha, la entrada al rescate de grupos sin currículo financiero puede ser peor remedio que la propia enfermedad. La banca es aburrida, digiere mal a los audaces. Branson tiene 57 años, está casado y tiene dos hijos veinteañeros, y cuenta con una fortuna de 4.600 millones de euros, según la prensa británica Es propietario de la isla Necker, de una extensión de 30 hectáreas, en el archipiélago de las Islas Vírgenes ¿dónde si no iba a ser? y forma parte de la lista de las cien más personas más poderosas del mundo que elabora la revista Time hipotecar la casa familiar. En 1972 Virgin se convirtió en sello discográfico, y llegó el giro de fortuna decisivo con el lanzamiento al año siguiente de Tubular Bells de Mike Oldfield, del que se llegaron a vender cinco millones de copias. Aunque el estudio de grabación estaba instalado en el granero de una casa de campo, la excelente acogida del disco de Oldfield atrajo a otros grupos. En este primer paso de éxito fueron decisivas las arriesgadas apuestas de Branson, quien no dudó en dar su apoyo a grupos punk como Sex Pistols, lo que se convirtió en un nuevo golpe de suerte. Nombres como los de Genesis, Peter Gabriel, Simple Minds y The Rolling Stones hicieron a Virgin un sitio en el competitivo mercado musical. Desde entonces, Virgin ha vivido una constante expansión. A mediados de los años ochenta, el empresario sacó Virgin a Bolsa, pero la escasa acogida que entonces tuvo su arriesgado perfil, hizo que Branson comprara de nuevo las acciones, aunque para ello tuvo que vender su sello discográfico a EMI. Tan variado imperio ha levantado en ocasiones sospechas de que pudiera estar levantado sobre arena. Pero el periodismo de investigación de los medios británicos nunca ha hallado nada oscuro. Aunque algunas de las actividades son en ocasiones testimoniales y difícilmente generan notables beneficios, los vuelos transoceánicos de Virgin Atlantic o la explotación de líneas de largo recorrido ferroviario de Virgin Trains en el Reino Unido- -un servicio cu- bierto con unidades del tren rápido Pendolino- -afectan a miles de usuarios y garantizan un importante volumen de negocio. Igual ocurre con Virgin Media y pasará con Virgin Money, denominación que adquirirá el Northern Rock si finalmente es aprobada la operación. Inyección en Northern Los futuros propietarios prevén inyectar en el banco 1.300 millones de libras en efectivo (unos 1.940 millones de euros) La mitad de esa cifra será una aportación directa del consor- cio constituido Virgin- -unos 200 millones de libras procederán del propio bolsillo de Branson- el resto se espera reunir con la compra de nuevas acciones por parte de los actuales accionistas, que al final del proceso tendrán el 45 del capital, frente al 55 del consorcio formado por Virgin. Ésta incluye también a la compañía de seguros AIG, el hedge fund Toscafund, el grupo de inversión con sede en Hong- Kong FEIG y el inversor estadounidense Wilbur Ross. Las dificultades para reflotar la entidad pueden ser más serias de lo previsto, pues ahora se ha sabido que el dine- Constante expansión precocidad empresarial que le había llevado a fundar Virgin, una compañía de envío de discos por correo. Ya había comenzado a vender discos a las tiendas llevando la mercancía en el maletero del coche, y pronto pudo abrir una tienda propia en Oxford Street, la calle comercial por excelencia de Londres. En esos momentos se produjo un pequeño traspiés que pudo haber cercenado su futuro. En 1971 fue detenido y acusado de vender en sus tiendas Virgin grabaciones que habían sido declaradas para la exportación. Finalmente, Branson llegó a un acuerdo con Aduanas para pagar sus deudas. Para ello su madre tuvo que volver a ro prestado por el Banco de Inglaterra para superar la situación generada por la crisis de las subprime no ha sido 25.000 millones de libras, sino 30.000 (45.000 millones de euros) Esta incursión en un sector tan propio del establishment como el de las finanzas no le quitará a Branson su imagen de revolucionario. Su próxima aventura se llama Virgin Fuels, que pretende vender combustible poco contaminante y a precio económico para automóviles- -más adelante para aviones- en una contribución a la lucha contra el calentamiento global. Al principio escéptico sobre las alarmas del cambio climático, modificó su opinión al respecto tras un almuerzo mantenido con el ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore. Tras este encuentro se ha vuelto un filántropo al ofrecer 25 millones de dólares a quien sea capaz de retirar mil millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera terrestre y ha donado 3.000 millones de dólares para investigar en energías renovables. Marca más admirada Todo ello otorga a Virgin el privilegio de ser la marca comercial más admirada por los británicos. Una encuesta realizada a comienzos de año indicó que el 23 de los encuentados señalaban el consorcio de Branson como la marca de mayor admiración, por delante de Sony y de Tesco. ¿Qué son 1,5 millones de euros de regalo a Gerry y Kate McCann, para que puedan pagar a sus abogados, más que la inversión más rentable en la imagen de la propia marca?