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ABC DOMINGO 2 s 12 s 2007 INTERNACIONAL 39 La renuncia del encargado de formar gobierno ahonda la crisis en Bélgica El Rey debe buscar otro formador para intentar una mayoría que desbloquee el país ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Después de 175 días sin gobierno, el democristiano flamenco Yves Leterme pesentó ayer su dimisión del cargo de formador al Rey Alberto II. Bélgica entra así en un período que alguna prensa flamenca ha descrito como amenaza de caos porque se trata de una situación que el país no ha conocido en toda su historia. Se espera que el Monarca nombre ahora al liberal valón Didier Reynders, ministro de Economía del Gobierno saliente, nuevo formador y que intente una fórmula diferente de la fracasada azul- naranja (democristianos y liberales) La cuestión de los barrios bilingües de los alrededores de Bruselas ha envenenado de tal manera la política federal que no es fácil ver por dónde puede hallarse un camino para salir de la crisis. Desde que el 7 de noviembre una mayoría flamenca de la Cámara de Diputados belga- -incluyendo los ultranacionalistas xenófobos del Blaams Belang a los que se ha convenido aislar en las instituciones- -impuso por primera vez su superioridad demográfica, las negociaciones para formar gobierno daban vueltas a una fórmula para superar el trauma. Los valones pedían un gesto claro con el que los flamencos demostrasen un compromiso para mantener la unidad del país y la ocasión llegó cuando el Blaams Belang lanzó un proyecto de ley para abolir la mayoría de los símbolos de ésa unidad. Los flamencos votaron en contra, pero no ha sido suficiente para desatascar las negociaciones. La prensa flamenca culpa del fracaso a Joelle Milquet, responsable de los democristianos valones a la que denominan señora No aunque también reconocen que sus correligionarios flamencos han tensado tanto la cuerda que no han dejado mucho espacio para un acuerdo. En estos siete meses de crisis, se ha visto no sólo un formador que ha dimitido dos veces, sino también exploradores conciliadores y negociadores que no han podido Un gesto que no llegó Yves Leterme, democristiano flamenco, tras anunciar su dimisión como formador de gobierno llegar a ningún resultado. La crisis política belga ha llegado a un punto del que ya no puede pasar sin que las dos comunidades que forman el país decidan si quieren seguir viviendo juntos y qué tipo de relaciones van a tener a partir de ahora. El Rey ya ha empezado a explorar este paso, proponiendo a los presidentes de las dos Cámaras que empiecen a estudiar las posibles reformas del Estado, que deben definir cuales serán las consecuencias para el futuro. El problema es que después de 25 años de federalismo, al Estado central le quedan muy pocas cosas en Bélgica. En este periodo ha habido un movimiento ciudadano en defensa de la unidad del país, pero es evidente que solo ha sido animado por los francófonos valones, mientras que la mayoría de los flamencos o bien contemplan indiferentes la crisis, o- -como han denunciado algunos medios- REUTERS Fiebre nacionalista Las dos comunidades, flamenca y valona, tienen que decidir si quieren seguir juntas y con qué relaciones no se atreven a afrontar el clima nacionalista, ni siquiera para exponer la bandera belga en la ventana, como han hecho miles de ciudadanos en Bruselas y Valonia. Para la Unión Europea, la situación belga empieza a ser preocupante, porque en pocas semanas debe firmarse el nuevo Tratado de Reforma y ya hay dudas a la hora de saber si puede firmarlo un gobierno en funciones o si en esta situación es posible contar con una ratificación a tiempo por parte de Bélgica, teniendo en cuenta el farragoso proceso (siete parlamentos deben votarlo y aprobarlo) que se sigue en condiciones normales.