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ABC ETA VUELVE AL TIRO EN LA NUCA ATENTADO EN EL SUR DE FRANCIA DOMINGO 2- -12- -2007 ESPAÑA 13 En Francia, desarmados Los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que trabajan codo con codo con sus colegas franceses en la lucha contra ETA, reclaman la necesidad de que se dé amparo legal para investigar en territorio galo con sus armas reglamentarias D. M. J. P. MADRID. Las operaciones que llevan a cabo la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía en territorio francés contra ETA son consideradas por los expertos antiterroristas como de máximo riesgo, ya que en ocasiones los agentes, que no pueden llevar sus armas reglamentarias, se encuentran frente a frente, en parajes inhóspitos, con criminales provistos de pistolas. Sin ir más lejos, fue el caso de ayer, cuando los agentes fueron tiroteados sin opción a defenderse. Desde hace tiempo, los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado que trabajan codo con codo con sus colegas franceses en el combate contra ETA vienen expresando la necesidad de que se dé amparo legal que les permita investigar en territorio galo con sus armas reglamentarias, no ya para efectuar detenciones, sino como medida de seguridad y de legítima defensa. Las fuentes consultadas por ABC sostienen que cuando los agentes españoles investigaban a la banda en territorio francés de incógnito, al no estar prevista una colaboración operativa con sus homólogos galos, era comprensible que no llevaran sus armas reglamentarias. Pero ahora, que desde hace un tiempo esa cooperación se ha materializado con la creación de patrullas mixtas e incluso comisarías conjuntas, está más que justificado que los operativos españoles vayan en igualdad de condiciones que los policías galos, y más en un marco como el de la Unión Europea. La actuación de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía en Francia se remonta a hace muchos años, incluso a los orígenes de ETA. La complicidad de las autoridades de París en aquellas fechas con la banda convirtió el sur de Francia en el santuario de los terroristas. Por aquellos tiempos, las Fuerzas de Seguridad del Estado llegaron a elaborar un censo con más de 200 etarras, en el que figuraban incluso los domicilios de San Juan de Luz, Bayona, Hendaya o Biarriz en los que vivían en la máxima impunidad. Tanto, que durante el día trabajaban como camareros de un bar o dependientes de un comercio y por la tarde noche pasaban a España para asesinar. Ante la permisividad de Francia, los agentes españoles se vieron forzados a cruzar la frontera para realizar investigaciones que, concluidas, pasaban a sus homólogos galos, con desigual suerte. Poco a poco, a partir de comienzos de la década de los noventa, París comenzó a colaborar con cuentagotas, pero la tibieza de esa cooperación mantuvo la necesidad de que la Policía española permaneciera en labores de investigación al otro lado de los Pirineos. Uno de los casos más llamativos fue el de la operación de Bidart, llevada a cabo en exclusividad por la Guardia Civil. En muchas ocasiones con elevado riesgo de enfrentarse, desarmados, a etarras que sí portaban pistolas y de la peligrosidad de Pakito y en el mejor de los casos a policías franceses que tenían orden de detener a los agentes españoles si eran descubiertos en acto de servicio. Como botón de muestra, la Policía francesa descubrió en Ghétary, cerca de Biarriz, un micrófono enterrado en la playa que había colocado la Benemérita para interceptar las conversaciones de los máximos dirigentes de ETA Pakito Txelis y Fiti El descubrimiento provocó una queja de las autoridades de París. En otras ocasiones, agentes de la Guardia Civil que fueron sorprendidos en sus vigilancias a los terroristas fueron arrestados y conducidos a España. Por fortuna, la colaboración ha ido mejorando hasta quedar plasmada ya en la constitución de patrullas mixtas y el establecimiento de comisarías compartidas por agentes de Francia y España. Una vez alcanzado este elevado nivel de colaboración estable e institucionalizada, la asignatura que queda aún pendiente es crear la cobertura legal para que los agentes españoles puedan llevar armas en las misiones que desarrollen en Francia contra ETA. Y más aún desde el momento en que París considera a la banda como un problema propio. Los trágicos hechos de ayer pueden ser ese acicate. Santuario de los terroristas Llegada de familiares de las víctimas a Bayona EFE Los terroristas, en su huida, secuestraron a punta de pistola a una automovilista y a su hijo de corta edad. Los encerraron en el maletero del turismo En el coche abandonado por los etarras, la Policía gala halla explosivo la mujer terrorista permaneció en el coche, un Wolkswagen Golf de color gris, en el que minutos después los tres se dieron a la fuga. Aunque los guardias civiles participaban en un dispositivo de vigilancia, en el momento del atentado se encontraban solos y, por tanto, alejados del resto de sus compañeros, pues su objetivo al trasladarse a la cafetería fue tomar café para luego integrarse en el operativo preparado en el centro comercial. De forma inmediata, la Policía francesa puso en marcha el Plan Epervier (gavilán) que abarcó los departamentos de Las Landas, Pirineos Atlánticos, Dordoña, Gironda, Lot- etGaronne y Poitu Carentes. Se establecieron controles en las carreteras y varios helicópte- Búsqueda de los etarras ros sobrevolaron la zona en busca de los asesinos. En el primer tramo de la huida, los terroristas se dirigieron hacianel norte, en dirección a Burdeos a bordo del Volkswagen Golf, con matrícula de Gironde. Tras recorrer casi noventa kilómetros, al llegar a la localidad de Mont Marsan, abandonaron el Golf y a punta de pistola se apoderaron de un Peugeot 307. Los terroristas encañonaron a la propietaria del turismo y a su hijo de corta edad. Ambos, como rehenes, fueron encerrados en el maletero. Allí permanecieron durante el tiempo que tardaron en recorrer 120 kilómetros, hasta llegar a unos bosques situados entre las localidades de Leognan y Saucats. Allí madre e hijo fueron liberados. En este punto, a unos veinte kilómetros de Burdeos es donde se pierde la pista de los tres asesinos. Además de la búsqueda, la actuación policial se completó con la toma de declaración de testigos y de los camareros de la cafetería. Igualmente, ante la Policía gala prestó testimonio la propietaria del Peugeot que fue tomada como rehén. Al mismo tiempo, la Policía Científica procedió a la toma de huellas en el local, mientras que en el primer coche utilizado para la huida se ha recuperado una cierta cantidad de explosivo. Fue hallado en Haut Mauco. Los agentes tienen la esperanza de que más pronto que tarde apresarán a las tres alimañas etarras. Agentes de la Policía española en la frontera de Biriatu tras el atentado EFE