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ABC DOMINGO 2 s 12 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA RESPUESTAS LA HORA DE LAS DE BARAJAS A CAPBRETON EL RECUADRO D E diciembre a diciembre, hay que reconocer que en un año hemos avanzado bastante. Descontando, claro está, el papel del almanaque. Las elecciones no estaban tan cerca en 2006 como ahora. En diciembre de 2006, cuando saltó por los aires el estacionamiento de la T- 4 de Barajas, y murieron dos inmigrantes, se trató, como saben, de un accidente La siniestralidad terrorista, que estaba altita, como los muertos en carretera durante el puente de la Virgen de agosto, o una cosa así. Ahora, como las elecciones están más cerca, y como la banda terrorista se ha limpiado en las cortinas del Estado cuantas veces ha querido y unas poquitas más, ya no es un accidente. Ahora, a menos de 100 días de las elecciones, ZP hace saber que la ETA no conseguirá nada con la violencia ¿De verdad que no? ¡Pues anda que no han conseguido nada con la violencia! Pues han conseguido, ni más ni menos, con la violencia de cuarenta años de asesinatos, extorsiones, secuestros, amenazas y coacciones a todo un pueblo, el español de Vasconia, que buscando sabe Dios qué, hubiera un momento en que el Estado se le pusiera de rodillas. ¿O no nos acordamos? Como todas las muerANTONIO tes son la muerte, ¿qué diferencia hay BURGOS entre la muerte del aparcamiento de Barajas y esta muerte de los servidores de la ley y de la libertad en Capbreton? Vamos a ver, que yo me entere: el cambio de actitud, el aparente cambio de actitud, de diciembre de diciembre, ¿es porque la ETA rompió la supuesta tregua, o es porque ahora están más cerca las elecciones que entonces, y hay que dar la apariencia de fortaleza, y más estando las encuestas señalando lo que están, aparte del mal comportamiento del jodido pollo en esa inflación galopante que la sueltas en el hipódromo de La Zarzuela (ojú, el nombrecito del hipódromo) y te gana todas las carreras? Sí, vale, aceptamos la fortaleza del Estado en el cumplimiento de la ley, aceptamos el patatín de la unidad de los demócratas frente a los terroristas y el patatán de que quienes han cometido este primer asesinato de di- ciembre pagarán por ello. ¿Pero cuántos asesinatos más habrán de venir de aquí a marzo? Y de toda la claudicación anterior, ¿a quién le pedimos cuenta? Sí, ya sé: de todo asesinato de la ETA no tiene la culpa más que la ETA. No voy a ser como aquellos que ya se han olvidado y que andaban por ahí con los retratos de los diputados y lo de asesinos bajo su foto. Lo que sí digo es lo que preguntaban los poetas latinos en sus retóricos ubi sunt De aquel Proceso de Paz que iba a ser la maravilla de las maravillas, ¿qué se hizo? La culpa de la virtual paralización de los instrumentos políticos, policiales y judiciales en la lucha contra la ETA, ¿a quién hay que apuntársela? ¿Habrían matado ayer en Francia a este guardia civil de haber permanecido en vigor el Pacto Antiterrorista que el mismo ZP propuso un día, de haber seguido aplicándose en todo su rigor la Ley de Partidos, sin sentar a las sanguinarias Nekanes en los ayuntamientos para soltarles la tela de nuestros dineros para que siguieran financiando con ellos su aparato de la muerte? Sí, sí, vale, grito con vosotros el final del himno de la Benemérita: ¡Viva honrada la Guardia Civil Pero aquí los guardias civiles han tenido que estar muchos meses tragando quina para obedecer disciplinadamente las órdenes que les mandaban comerse el papel de los dos versos anteriores a ese escalofrío del remate final. Viva España, Viva el Rey, Viva el Orden y la Ley Aquí ha habido unos vivales que han ordenado a los guardias civiles que permitiesen que se salten el orden y la ley y que miraran para otro lado, para que no les fastidiara nadie el triste jueguecito demagógico del Proceso de Paz de la Señorita Pepis... o de la Señora Sonsoles. Si los que negocian son los negociantes, aquí ha habido unos despreciables negociantes de la paz que hicieron sencillamente almoneda de España para tratar de ganar las elecciones y perpetuarse. Al cambio, como lo de Hugo Chávez, pero sin referéndum. Aunque también con divisa roja: rojo de la sangre de las víctimas que fueron olvidadas en beneficio de los verdugos. A un año de Barajas, a un día de Capbreton, conviene no olvidarlo ni caer en la trampa de tanta Memoria Histórica frente a tanta interesada Desmemoria de la Indignidad Frente a la ETA. UCHOS años de sufrimiento han ayudado a crear en la sociedad española un depurado modus operandi para reaccionar ante los atentados terroristas con firmeza, unidad, solidaridad y dolor. Ese marco moral, esa especie de plantilla unitaria cuya aplicación casi automática nos hacía fuertes frente a la agresión y la violencia, se hizo trizas de forma estrepitosa el 11- M, y desde entonces impera un vacío quebradizo que ha debilitado la respuesta democrática y ha convertido el terrorismo en una fuente de conflicto político y social. El empeño zapaterista en negoIGNACIO ciar sin consenso con ETA y CAMACHO su evidente fracaso mal asumido tienen mucho que ver en esta pantanosa debilidad democrática, pero ha llegado la hora de recomponer los trozos de un mecanismo tan eficaz como necesario y volver a distinguir, en medio de la tragedia, entre los adversarios democráticos y los enemigos de la libertad. Por fortuna, la dirigencia política dio ayer una muestra esperanzadora de cordura, lucidez y pragmatismo en sus reacciones ante el atentado mortal de Capbreton. Ya iba siendo hora de quenuestros principales líderes sepusiesen a la altura de las circunstancias y pisaran con cuidado sobre los cristales rotos de la unidad nacional. Es probable que parte de esa virtud recuperada se deba a la inminencia de las elecciones, a una precampaña electoral en cuyo transcurso los errores se pagan con derrotas, pero aun así vale la pena reencontrar la sensatez después de tanta discordia. Quizá por primera vez en varios años, la clase política tenga la oportunidad de ir por delante de la sociedad y volver a restablecer siquiera parcialmente el liderazgo perdido; es la hora de la prudencia, de la calma y de la madurez. Si se pierde esta ocasión, por desgraciada que resulte, tardarán mucho tiempo en volver a darse las circunstancias precisas y se causará un daño irreparable a la cohesión del Estado. En la tarde de ayer, mientras los dirigentes de los principales partidos buscaban la respuesta unitaria que exige el renovado desafío del terror, los foros de internet crepitaban de pasión guerracivilista y furor crispado. Nadie ha caído de momento, entre la dirigencia pública, en esa trampa mezquina de los reproches y la discordia que late en parte de la opinión pública al cabo de un trienio largo de desavenencia política. Pero la cáscara de plátano de esa tentación sigue en el suelo de la escena, con el consiguiente riesgo de batacazo para el que cometa la torpeza de pisarla. Lo que ha pasado en todo este tiempo es algo quepermanece sedimentado en la conciencia colectiva, y llegará el momento de que la ciudadanía exprese su juicio en tiempo y forma. Ahora es tiempo de respuestas. El Gobierno ha de ofrecerlas- ¿va a permitir Zapatero que los cómplices de los asesinos se presenten de nuevo a las elecciones? -y la oposición respaldarlas. Juntos, como siempre, como nunca debió ser de otro modo. Quizá resulte inútil y melancólico esperar que se olviden de perfilarse ante las urnas, pero al menos es exigible que no se olviden de dónde tienen al verdadero enemigo. Al de todos, no al suyo. Al de todos, al de antes, al de siempre. M