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ABC SÁBADO 1- -12- -2007 César Antonio Molina da vía libre a un ambicioso plan cultural 81 ta el vacío de una sociedad castrada. Los censores escribieron en los bordes del cuaderno que contenía el guión: Libelo y panfleto político, crítica caricaturesca de la vida española, dentro de lo que los comunistas llaman, en su jerga dogmática convencional, realismo socialista Se estrenó unos meses después de la ejecución mediante garrote vil del comunista Julián Grimau (en abril de 1963) y de los anarquistas Francisco Granados y Joaquín Delgado (en agosto) Y el león, enfurecido, despertó: Berlanga no es un comunista; es algo peor, es un mal español dijo Franco. Pero el guión aprobó la censura previa y superó el trámite bajo recomendaciones Suprimir la presencia de cuatro damas en la ejecución, cuidar la escena pasional entre José Luis y Carmen, cuidar el reparto de billetes a cargo del sacristán, suspensión del organista comiéndose los recortes de la forma, que figure el Párroco actuando en la ceremonia del matrimonio, suprimir la frase ¡Dos niños al año vamos a tener con este invento! suprimir la alusión de Carmen al quitarse la bata Casi cinco minutos de mutilación, como la frase de un ejecutor: Me voy a trabajar a Alemania Cortes morales y políticos Mogambo (John Ford) 1953 Uno de los más llamativos ejemplos de torpeza censora: para evitar mostrar un adulterio, el doblaje convirtió a Grace Kelly y Donald Sinden (matrimonio en el original) en hermanos, por lo que se convirtieron en una pareja incestuosa Casablanca (M. Curtiz) 1942 Censura política: Rick no luchó en nuestra guerra civil con las Brigadas Internacionales sino que peleó contra el Auchles Austríaco Y Bogart no luchó contra Franco La censura acribilló diálogos que no consideraba políticamente correctos Como en Casablanca en la versión original es el capitán Renoir el que le pregunta a Rick (Humphrey Bogart) por qué luchó al lado de los republicanos en la Guerra Civil, pero la censura franquista lo sustituyó para que luchara contra el Auchles Austríaco Eso de que Bogart confesara que había luchado contra Franco no hizo ni pizca de gracia en el tardofranquismo. Mogambo es uno de los más claros ejemplos de la torpeza censora: para evitar mostrar un adulterio, el doblaje convirtió a Grace Kelly y Donald Sinden (matrimonio en el original) en hermanos, por lo que se convirtieron en una pareja incestuosa. Pero, en otras ocasiones, la censura, a veces, tenía más inspiración que nosotros. Como en el final de Viridiana que fue sugerido por el censor de turno, que en vez de los juegos eróticos de Silvia Pinal y Paco Rabal dictaminó: ¡Pues que jueguen al mus! Otras veces a la censura le marcaban goles por la escuadra, como el actor José Franco, que cantó sobre el escenario: Dicen que me voy... pero me quedo Y las tijeras y el lápiz rojo se fueron. El verdugo (Luis García Berlanga) 1963 Luis García Berlanga fue un gran experto en burlar la censura. Sin embargo, su delicioso filme no se pudo librar de la tijera. Se dice que el propio Franco dijo que Berlanga no es un comunista; es algo peor que eso, es un mal español El caso es que el metraje del original se redujo en casi cinco minutos, con catorce cortes sobre el montaje realizado por Berlanga. Tras presentarse en el festival de Venecia (donde obtuvo el premio de la Crítica) el entonces embajador español en Italia, Alfredo Sánchez Bella, escribió una airada carta al Ministro de Asuntos Exteriores en la que decía sobre la película que era uno de los más impresionantes libelos que jamás se han hecho contra España; un panfleto político increíble, no contra el régimen sino contra toda una sociedad Viridiana (Luis Buñuel) 1961 Luis Buñuel no pudo concluir su película según el guión: en el final original, llamaba a la puerta de su primo, él abría y ella entraba, cerrando la puerta detrás de ella. La censura no lo permitió y Buñuel cambió el final: Jorge, Viridiana y la criada, Ramona, jugando a las cartas. Un final menos explícito pero mucho más perverso, que pasó el corte pero provocó las iras de la Iglesia Muerte de un ciclista (J. A. Bardem) 1955 La película, que obtuvo el Gran Premio de la Crítica en Cannes, fue vista por cinco censores, que anotaron hasta diez modificaciones de índole moral. La falta de arrepentimiento de la pareja protagonista ante el adulterio que cometen (según los censores, debía quedar claro que era un delito tan grave como el asesinato que habían cometido) fue el principal motivo de censura y el que hizo que Bardem cambiara el final