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80 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos SÁBADO 1- -12- -2007 ABC Treinta años sin tijeras ni lápiz rojo en el cine español Recorrido por las principales películas que la censura prohibió y manipuló A. ASTORGA MADRID. El 1 de diciembre de 1977 el cine español contuvo la respiración. La cinematografía, como componente básico de la actividad cultural, debe estar acorde con el pluralismo democrático en el que está inmersa nuestra sociedad rezaba el Real Decreto impulsado por el entonces ministro de Cultura, Pío Cabanillas, -y publicado en el BOE- -que cerraba la noche oscura de la censura en el cine español: guiones tachados, emborronados y enmendados; rollos de películas cortados a tijera limpia, finales casposos y moralizantes, principios edulcorados... El cine respiró, ya era libre, aunque aún Pilar Miró padeció, con El crimen de Cuenca el azote de los que no se dieron por aludidos. Y los espectadores también eran libres: la mantequilla podían ya comprarla en casa; no necesitaban cruzar la piel de toro para bailar el último tango en Hendaya o Perpiñán. La Junta de Censura se revestía de departamento de calificación de películas. Cuando en los años 50 se estrenó Lo que el viento se llevó la España católica, apostólica y romana se dividió en dos: los falangistas protestaron porque creían que el filme de Michael Curtiz era una sumisión al capitalismo americano, y los eclesiásticos creían que era inmoral, porque en una escena alguien se despertaba con una sonrisa de boca en boca tras la noche de bodas. Rafael Azcona, galáctico del guión resume en tres palabras cómo se toreaba a la censura: Porque escribíamos sainetes La censura se enfrentaba a una mesnada sin doctrina No le daban importancia. El maestro de guionistas se resiste a creer que la censura avivara el ingenio: Es como decir que la anemia beneficia al cuerpo. La censura es como el hambre: te reduce a la nada En 1951, Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem se disponían a debutar con La huida protagonizada por Paco Rabal, y que se centraba en los problemas de unos mineros de La Unión: Alguien que había matado a un capataz huía, lo perseguía la Guardia Civil y le disparaban hiriéndole... Ahora resultará gracioso- -recordaba el gran director en ABC hace unos años- pero entonces se consideró que aquello era ofender a la Guardia Civil, porque la Benemérita nunca fallaba De tal modo que, forzados por los productores, la pareja hizo una comedia: Esa pareja feliz Para que los censores hicieran la vista gorda la película debía ser afecta al régimen, incorporar algún taco y, entre visillos, dejar entrever alguna teta Pero nada de meterse con la Iglesia. Así, en Los jueves, milagro cuando los censores analizaban el guión, se encontraron con una página que anunciaba: Plano general de la Gran Vía Uno de los censores quiso repasarla más detalladamente: Pero, si es un plano general de una calle, ¿qué puede haber ahí para censurar? Y otro sentenció: Tratándose de Berlanga, en un plano general de la Gran Vía puede sacar a tres obispos saliendo de Pasapoga Cuenta Berlanga que el guión de Los jueves, milagro lo tuvieron que hacer con el padre Garau pegado a ellos, incluso yo intenté que figurara en los títulos de crédito como guionista, pues hizo más de 80 páginas... mente con su automóvil a un ciclista al que no socorren y dejan morir por temor a que se haga público su amor... Los censores lucharon a capa y espada porque los amantes sintiesen remordimientos, escozor, vergüenza por su doble delito adulterio y asesinato, y la película se prohibió tras rodarse. El guión se diseccionó con lupa a diez manos. Los censores querían que se destacara, con trazos a lápiz rojo, la falta de arrepentimiento por el adulterio, y que era un acto tan delictivo como el asesinato Y no dejaron que se jugara con la religión: prohibieron incluir una alusión a las procesiones de Semana Santa en un NO- DO o que una conversación entre los amantes no se enmarcara entre los muros de una iglesia. La censura quiso dejar meridianamente prístino que Juan rechazaba sus relaciones adúlteras con María José. Se cercenó sensiblemente la secuencia de la protesta estudiantil, donde la acción represiva policial quedó reducida a la nada, y la imagen de un niño pobre comprando pipas, impropio para la imagen de una fiesta nupcial burguesa. El verdugo generó una fabulosa polémica y fue sometida a la censura por hablar del garrote vil de la pérdida de libertad, y de sueños, en la España de Franco. Berlanga proyec- Adulterio y asesinato El capote del sainete En el libro negro de la censura, la moral no debía arrastrarse por los suelos. Ejemplo: Muerte de un ciclista (1955) de Juan Antonio Bardem, premio de la Crítica en Cannes. Glosaba la cinta la relación que María José, esposa de un industrial, mantiene con Juan, un profesor universitario, ex combatiente con Franco. Un día, mientras regresan de un encuentro, atropellan accidental- Berlanga, Juan Antonio Bardem o Azcona fueron algunos de los grandes perjudicados por la censura Adaptarse a la nueva ética social resultante de la sociedad española La cinematografía, como un componente básico de la actividad cultural, debe estar acorde con el pluralismo democrático en el que está inmersa nuestra sociedad. Es requisito indispensable para esta actualización adaptar el vigente régimen jurídico de la libertad de expresión cinematográfica a la nueva ética social resultante de la sociedad española Así comenzaba el Real Decreto del 11 de noviembre de 1977 por el que se regulaban determinadas actividades cinematográficas y que suponía, de hecho, el fin de la censura previa en nuestras pantallas. En dicho proyecto, en el que se regulaban la noticiación de rodajes, el subtitulado y doblaje de películas extranjeras, las licencias de exhibición, la clasificación de películas, su publicidad y la protección, entre otras cuestiones, se decía en su disposición derogatoria: Quedan derogados el decreto 99 1965, de 14 de enero, y las órdenes ministeriales de 10 de febrero de 1965 y 14 de octubre de 1972, sobre la junta de censura y apreciación de películas; la orden ministerial de 19 de febrero de 1975, sobre las nuevas normas de censura cinematográfica, y la orden de 14 de febrero de 1975 y la de 2 de junio de 1965 sobre publicidad de los lugares de rodaje de las películas realizadas en España Y en las disposiciones finales se insistía: A partir de la fecha de publicación del presente Real Decreto, se considerarán extinguidas la comisión de valoraciones cinematográficas, la junta de calificación y apreciación de películas, la comisión mixta de coproducciones y la comisión mixta de distribución, cesando en sus cargos en dichos órganos todos los miembros de las mismas. Las funciones encomendadas a los órganos colegiados extinguidos serán asumidas directamente por la Dirección General de Cinematografía Tantos eran los cortes del cine de la época que fueron muchos quienes creían que la censura les había impedido ver que, después del guante, Gilda se quitaba también el vestido