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1 12 07 EN PORTADA Sillas Más que un asiento (Viene de la página anterior) el físico y escritor Jorge Wagensberg en Chairs. 50 años de diseño y una historia que contar (RBA) entre el concepto silla y el concepto nalga media un tercer concepto: el concepto sentarse. Y toda solución que no pasa por sentarse en una silla sólo puede ser una solución temporal que requiere muy buena forma física algo que indiscutiblemente pueden decir bien pocos y bien jóvenes. Además no se trata de un soporte insignificante: sobre él realizamos tareas fundamentales para la supervivencia como comer o descansar, nos relacionamos con los demás, trabajamos, leemos, escribimos, pintamos, dirigimos, mandamos, esperamos, vigilamos, pensamos, obedecemos, observamos, aprendemos, juzgamos y nos juzgan, nos peinan, nos hacen la manicura y la pedicura, nos examinan, nos divertimos y nos aburrimos, nos curan... y hasta nos morimos y nos matan la silla eléctrica- -bien apunta la historiadora del arte Anatxu Zabalbeascoa en el mismo Chairs -no es más que un tipo de silla Sobre las sillas también cunden mitos y leyendas, la fuerza de los símbolos, la simbología de los nombres y la energía de las pasiones. ¿Quién no ha fijado en su retina gracias al celuloide el desenlace de amores tremebundos y traiciones cruentas mientras sus romanos protagonistas se hallaban recostados en eficaces tumbonas? ¿Y qué decir de sus gastronómicas orgías? Y ahí han quedado igualmente esos primeros asientos de la historia, como los modelos egipcios que se conservan en el Louvre, donde lo importante no era la comodidad sino la ornamentación y el emblemático color azul. El mismo sillón Savonarola (S. XV) añade Zabalbeascoa, el primero aparecido en el Renacimiento italiano, está formado por ramas curvadas y entrecruzadas que tienen por respaldo un simple travesaño en el que aparece esculpido el escudo de armas del propietario Luego llegó el cuero, tensado y fijado con clavos de cobre, protagonista de los sillones fraileros del XVI Y no será hasta el XVII en que la confortabilidad de la mano del tapicero se asiente en los palacios y casas más pudientes. Fue entonces cuando, de la mano de Louis XIV la tapicería y los respaldos cimbrados se adueñaron del salón. Y ese nuevo confort hizo crecer la ornamentación En el origen: la incomodidad Hasta finales del siglo XIX la silla no saltó del ámbito artesanal al mundo industrial y al del diseño. El XIX vio como las sillas- -añade la historiadora- -por fin llegaban a todos Con la empresa austríaca Thonet y su famosa modelo 14 (1859) nació la butaca industrial, las mecedoras de madera de cerezo y asiento de cuero trenzado Shaker (Nueva York) (1820- 70) anunciaron la depuración de estilo de la modernidad y el matrimonio Charles Rennie Mackintosh y Margaret McDonald alcanzaron el XX, el siglo de las sillas como símbolos, con sus sillas altas y altivas algunas de ellas, como la Hill House (1903) hoy todavía en producción. Una de batallitas Wagensberg: Entre el concepto silla y el concepto nalga media el concepto sentarse. Y toda solución que no pasa por sentarse en una silla sólo puede ser una solución temporal que requiere buena forma física Lejos de un camino de rosas, la historia de la silla también está cuajada de batallas épicas. Sobresale de manera especial la disputa entre Marcel Breuer y Mart Stam que selló la revolución de las sillas de tubo metálico y libre sostén (Breuer fue pionero en fabricarlas, pero Stam fue el primero en presentar su boceto) En Chairs se deja bien claro que las sillas comunican valores, ideas y actitudes. Sientan argumentos, por eso los idearios de muchos arquitectos tienen forma de silla Y por eso también muy pocos de ellos escaparon al reto, durante el siglo pasado, de dibujar al principio una silla y al pago de de- La silla es el objeto más diseñado de la era moderna. Las hay para todos los gustos