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ABC SÁBADO 1 s 12 s 2007 INTERNACIONAL 39 El Gobierno filipino busca entre los políticos a los cómplices del fallido motín PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Tras el fracaso del levantamiento militar contra la presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, llega la hora de la caza de brujas Una vez detenidos los oficiales que se atrincheraron el jueves en el lujoso Hotel Península de Manila, el Gobierno busca a sus cómplices civiles e incluso religiosos, pues la Iglesia católica tiene gran poder en este archipiélago de 7.000 islas y se suele encontrar detrás de cada asonada o movimiento popular. Según reconoció el jefe de la Policía, Avelino Razón, entre las pertenencias que dejaron los rebeldes en el Hotel Península figuran algunos documentos que prueban que cuatro grupos participaron en la intentona golpista. Por ese motivo, y además del centenar de soldados arrestados en el asalto a dicho recinto- -de los cuales 50 siguen bajo custodia- la Policía ya está investigando a otras 20 personas, como el ex vicepresidente Teofisto Guingona y el obispo Julio Labayen, por haber financiado y apoyado la última aventura del general de brigada Danilo Lim. Este militar no sólo participó en el intento de golpe de Estado que tuvo lugar el 27 de julio de 2003, por el que estaba siendo juzgado el jueves, sino que además ya fue detenido en febrero del año pasado después de que la presidenta Arroyo declarara el estado de emergencia ante las sospechas de que iba a liderar otro levantamiento militar. Dicha asonada se iba a producir en el 20 aniversario de la caída del dictador Ferdinand Marcos tras dos décadas en el poder. Estamos investigando la posible implicación de ciertos políticos anunció sin dar nombres el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Hermógenes Esperón, mientras su homólogo en la Policía afirmaba que eran los sospechosos habituales en este tipo de casos. Desde que Marcos fue derrocado por las protestas del Poder Popular en 1986, Filipinas ha sufrido una decena de intentonas golpistas, de las cuales Arroyo ha sobrevivido a tres. No en vano, la presidenta llegó al poder después de que una revuelta respaldada por la Iglesia, la comunidad empresarial y los militares derribaran el 20 de enero de 2001 a Joseph Estrada, un popular actor de cine reconvertido en político y condenado por corrupción. Miles de radicales islámicos sudaneses reclamaron ayer en las calles de Jartum la muerte de Gillian Gibbons AFP Muerte a la maestra infiel Los sectores más radicales de Sudán reclaman la ejecución de la británica que llamó Mohamed (Mahoma) a un oso de peluche, inducida por sus pequeños alumnos. Gillian Gibbons llegó en busca de alicientes y ha topado con el fundamentalismo POR PAULA ROSAS CORRESPONSAL EL CAIRO. Quiso empezar una vida nueva en un lugar exótico. Pero anoche, mientras era trasladada desde la prisión sudanesa de Omdurman a un lugar secreto para evitar ser linchada por una turba de manifestantes furiosos, Gillian Gibbons probablemente recordó con nostalgia la monotonía de su Liverpool natal. Se había separado de su marido este mismo año. Con los 54 años ya cumplidos y dos hijos en la veintena, Gillian Gibbons estaba lista para un cambio radical. Se suponía que esto iba a ser un nuevo comienzo para ella relataba una antigua compañera de la maestra británica en las páginas del Daily Telegraph Cuando aceptó el trabajo en una de las escuelas más elitistas de Jartum, el Unity High School, no imaginó que la historia fuera a acabar así. Ayer miles de personas recorrían las calles de la capital sudanesa cuchillo en mano, pidiendo su ejecución. La pena de quince días de cárcel y posterior expulsión del país a la que la ha condenado un tribunal de Jartum por insultar a la religión ha sabido a poco entre los sectores más radicales de la conservadora sociedad sudanesa. Ignorancia o ingenuidad. Los que trabajaban con ella no se ponen de acuerdo sobre cuál de las dos pecó la maestra. No llevaba ni dos meses en Sudán cuando el pasado septiembre propuso a sus alumnos de seis y siete años un nuevo juego. Debían poner nombre a un oso de peluche, que se convertiría en un nuevo compañero en clase. Los niños eligieron Mahoma (Mohamed en árabe) el nombre del profeta del Islam, pero también el más común entre los hombres musulmanes. A ella le pareció perfecto. Le dije que era algo muy delicado, pero ella era completamente inocente, casi ingenua explicó a los periodistas el director del centro, Robert Boulos. La maestra había preparado incluso un diario para que los niños, que podían lleEl director del centro no fue el único que vio las señales de alarma en el inocente juego. Una madre británica que lleva a sus hijos a este colegio ya le había advertido del peligro que corría. Pero acababa de llegar a Sudán. Era idealista. No se dio cuenta de que podía convertirse en un problema explicó al diario británico The Guardian Gibbons podía haberse enfrentado a seis meses de prisión y cuarenta latigazos por su crimen. Los conocedores del país consideran que, dentro de lo que cabe, la maestra ha tenido suerte. Mientras el tribunal le imponía una sentencia de quince días de cárcel, en la puerta del juzgado otro condenado cumplía su pena siendo azotado con un látigo. Pero a nadie se le escapa que la ingenuidad de Gibbons ha llegado en el peor momento, cuando las relaciones entre el gobierno sudanés y los países occidentales pasan por un periodo espinoso. Europa y Estados Unidos han presionado a la ONU para que intervenga en Darfur. Jartum lo considera una injerencia en sus asuntos internos. Según reconocen algunos expertos, la maestra del peluche como la ha denominado la prensa sensacionalista no deja de ser más leña para el mismo fuego. Reincidente Afortunada Ignorancia o ingenuidad Gillian Gibbons REUTERS La ley islámica impuesta por el presidente Omar al Bashir prohíbe toda imagen del profeta varse a la mascota a casa los fines de semana, redactaran qué habían hecho con el oso. En la portada pegó una foto del muñeco con un cartelito que leía: Mi nombre es Mahoma Según la sharia ley islámica, que fue impuesta por el presidente Omar al Bashir cuando subió al poder en Sudán a principios de los años 90, está prohibido representar en imágenes al profeta.