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24 ESPAÑA SÁBADO 1 s 12 s 2007 ABC Carlos Martínez Gorriarán DEMOCRACIA E INFORMACIÓN A verdad es que ABC es uno de los pocos diarios donde creo que se puede abordar el problema del auge del periodismo- basura sin sentir cierta embarazosa impropiedad. El reciente asesinato de una mujer a manos de su pareja tras confrontar a ambos en un programa de ese tipo, para gozo y deleite de su miserable audiencia y negocio de la empresa, ha vuelto a traer al escenario ese debate que parece condenado a morir apenas comienza a desarrollarse. En lugar de profundizar en la cuestión, en sus recónditos pliegues éticos, políticos y comunicacionales, y sobre todo en las medidas políticas necesarias para afrontar semejante degeneración, se prefiere dejar la cosa tal cual, arrojando unas cuantas paletadas de indignación por el escándalo, pesar por la pobre víctima y otras emociones impostadas. Algo hemos avanzado, sin duda, en el paso de arrojar las víctimas a un público chismoso en vez de a leones hambrientos, pero resulta muy deprimente comprobar qué clase de cosas consideran información relevante tanto el ansioso y masivo público consumidor como las empresas del negocio informativo. s una pérdida de tiempo y energía lamentarse por el hecho de que muchísima gente disfrute con las miserias de las vidas ajenas, el chismorreo y las teorías apocalípticas o paranoicas sobre las más variadas cuestiones. Ese gusto es un rasgo de la conducta humana tan significativo como poco digno de elogio, tal vez un residuo evolutivo de la feroz rivalidad en el seno de la manada ancestral a la hora del apareamiento. Pero no vendrá mal recordar que la religión, la ética y la política aparecieron precisamente para tratar de superar esas bajas pasiones, destructivas y nefastas. El conflicto entre libertad e información viene de lejos. Basta con releer alguna de las ácidas, divertidísimas y sorprendentemente modernas comedias de Aristófanes, escritas y representadas en la época de Sócrates y Pericles, para percatarse de lo arraigado que están en nuestra especie la maledicencia, el sarcasmo destructivo y el desprecio de la verdad. En Las nubes Aristófanes destruyó la imagen pública del pobre e insobornable Sócrates, presentado como un corrupto vendedor de falacias y engaños El peligro no se reduce solamente a esos programas de famoseo y trivialización de la violencia (no es otra cosa sacar a gente gritándose y echándose en cara todo tipo de vergüenzas) Otro frente a considerar es la práctica sistemática del ninguneo, del silenciamiento de lo que sucede- -la información- -en beneficio de lo que debería suceder: información única al servicio del pensamiento único L se de eliminar la información, sea mediante la censura autoritaria o mediante su reducción a basura. Cuando se pone al mismo nivel de relevancia la situación en Irak y las andanzas de cualquier mamarracho- -siendo mucho más divertida y buen negocio la segunda noticia -lo que se hace es destruir el orden lógico de la información misma. Una democracia donde esto ocurra tiene sus días contados. Sin información veraz y jerarquizada, los ciudadanos no podemos formarnos un criterio propio para elegir racionalmente; nos transformamos en meros espectadores de una sociedad circense donde todo es espectáculo ridículo o tragicómico. l peligro no se reduce solamente a esos programas de famoseo y trivialización de la violencia (no es otra cosa sacar a gente gritándose y echándose en cara todo tipo de vergüenzas) Otro frente a considerar es la práctica sistemática del ninguneo, del silenciamiento de lo que sucede- -la información- -en beneficio de lo que debería suceder: información unica al servicio del pensamiento único. Algo muy corriente en los medios catalanes debido al régimen nacionalista, y que avanza en los vascos... y españoles en general. En la información política, por ejemplo, consiste en reducirlo todo al pugilato entre PSOE y PP y sus principales figuras. Ignorando a conciencia y deliberadamente todo lo que sea nuevo, diferente, arriesgado. Nos está pasando- -no en este diario, dicho sea de paso: gracias- -a Unión Progreso y Democracia. No sabemos si conseguiremos los votos suficientes para cumplir nuestros objetivos políticos, pero es sumamente difícil que podamos obtenerlos si los ciudadanos no son informados, por quienes deben hacerlo, de que existimos y de lo que proponemos. Claro que precisamente se trata de eso: de no informar para que no se sepa. Periodismo basura también, y destructivo de la democracia, convertida en mera etiqueta de un sistema oligárquico en manos de cuatro sujetos, y no precisamente los más capaces y mejores. Aristófanes podía ser un reaccionario, y lo era, pero sus conciudadanos le exigían talento e ingenio, que derrochaba a raudales. Ahora se pide más bien lo contrario: zafiedad y monotonía. Los reaccionarios actuales, periodistas o políticos o simples consumidores son, realmente, gente feliz de revolcarse en la basura, sea sentimental o política. Hagamos algo antes de que sea demasiado tarde, rescatemos la información para regenerar la democracia. E E retóricos a los jóvenes ricos, y es sabido que años más tarde Sócrates fue condenado a muerte por la asamblea de Atenas por corromper a la juventud, entre otras acusaciones. Pero que el gran comediógrafo ateniense fuera un encarnizado detractor de la filosofía y de la democracia no impide en absoluto disfrutar de su talento intemporal para el humor más corrosivo y brillante. ay algo, no menos intemporal, que nos permite saltar de la democracia ateniense a la actual. Resulta muy dudoso que un fenómeno como la comedia de Aristófanes pudiera haber medrado al margen de aquella democracia primitiva. Salvando las distancias, sobre todo de talento y calidad, también es muy dudoso que el periodismo basura pueda existir fuera de la democracia actual, aunque una de sus funciones principales sea poner en solfa los fundamentos mismos del sistema de libertades del que se nutre como un parásito insaciable. En esos programas y papeles no sólo las víctimas de H cualquier violencia son transformadas en divertimentos muy rentables- -temo que El diario de Patricia haya aumentado su audiencia estos días, no lo contrario- sino que su verdadero atractivo, lo que atrae a sus consumidores como la luz a las polillas nocturnas, radica en que para ellos no haya nada sagrado ni regla alguna que respetar, a excepción de aumentar los beneficios de la empresa editora. En una de esas paradojas tan suyas, nuestra democracia estimula el desarrollo de esa subclase de periodismo que amenaza con fagocitar al conjunto de la actividad comunicacional y de paso arramblar con la democracia misma. Pues, para sostenerse y mejorar, la democracia necesita como el aire de una información de calidad. La información abstracta es un concepto estadístico que remite al orden, a lo contrario de la entropía o desorden. Un sistema caótico es un sistema sin información, y eso vale tanto para el mundo físico como para el político, pero con la salvedad de que, en la política, se puede acabar con el orden a ba-