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4 OPINIÓN SÁBADO 1 s 12 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro ANTE EL ABORTO SALVAJE A juez competente en el caso de las clínicas abortistas de Barcelona ha decretado la prisión incondicional para sus tres principales responsables, bajo la imputación de delitos tales como aborto ilegal, asociación ilícita, intrusismo profesional y falsedades documentales. ABC ha informado ampliamente sobre una horrible industria homicida que debe avergonzar a una sociedad desarrollada. No hay que ocultar a la opinión pública algunos detalles espeluznantes, propios de un campo de exterminio totalitario, como la decapitación de fetos o el uso de trituradoras conectadas a los desagües urbanos. Desde el punto de vista jurídico, es evidente que todo el peso de la ley debe caer sobre los culpables de una actividad que atenta contra el derecho a la vida y supera de largo la interpretación más amplia posible del régimen legal sobre despenalización del aborto en determinados supuestos. En el plano sociológico, es triste que nuestro país- -en concreto, Barcelona- -se haya convertido en centro universal del turismo abortista La inmensa mayoría social se siente avergonzada ante la remisión desde países extranjeros a clínicas barcelonesas para la práctica de abortos criminales, cuando la interrupción voluntaria del embarazo no encaja en la legislación de dichos países. En España se practican unos 100.000 abortos al año, cifra que asusta por lo que tiene de desprecio hacia la vida y la dignidad de las personas. Desde una perspectiva moral, los hechos objeto de la investigación judicial son fiel reflejo de un nihilismo radical que desconoce los sentimientos más elementales del ser humano. Es difícil no dejarse llevar por la indignación cuando se tiene noticia cierta de tales comportamientos, pero también es imprescindible promover un debate social sobre su significado. Si falla la perspectiva ética, caemos en el imperio de la brutalidad y de la violencia, en el que siempre resultan perjudicados los más débiles. Una falsa idea de la modernidad no puede justificar crímenes horrendos que culminan con un absoluto desprecio hacia la condición del hombre como sujeto moral, ya sea desde una postura religiosa o puramente humanitaria. La justicia debe actuar con firmeza y eficacia para castigar ejemplarmente estas conductas delictivas pero, sobre todo, la gente de buena fe debe exigir que ninguna ideología social y política justifique en nombre de falacias intolerables que se produzca una degradación de tal calibre en la conciencia colectiva. El aborto, aún menos en esas condiciones, no es progresista ni moderno sino una conducta salvaje que debe ser extirpada de raíz. Es una exigencia de la civilización y una obligación hacia esos seres humanos indefensos que no sólo no llegan a nacer a la vida extrauterina, sino que son sacrificados de forma cruel. Habrá que seguir con atención la evolución del asunto en sede judicial para que no se olviden estos hechos indignantes. HORROR MORAL L HORAS DIFÍCILES PARA VENEZUELA ENEZUELA vive este fin de semana horas muy difíciles: el régimen revolucionario chavista ha provocado una situación en la que todas las alternativas posibles parecen conducir a una grave crisis nacional, hasta el punto de que sólo una conjunción de circunstancias favorables podría evitar que el país amanezca el lunes en una situación extraordinariamente delicada, sea cual sea el resultado del referéndum de mañana. Hugo Chávez quiere imponer a los venezolanos una reforma constitucional a todas luces inaceptable, que es sencillamente la institucionalización de una dictadura y que sólo serviría para colmar las ambiciones personalistas de un presidente al que ciertos columnistas ingeniosos llaman con razón Ego Chávez. Se trata de un paso más en la dirección del socialismo cubano, la mejor prueba- -si hiciera falta probarlo- -de que el caudillo conducirá inevitablemente a la catástrofe económica y social a un país inmensamente rico, por no hablar de que su consolidación como dictador perpetuo representaría casi automáticamente la aceleración de sus planes de expansión por todo el continente, donde ya ha logrado provocar una profunda división con la ayuda de países en cuyos gobiernos ya ha logrado situar a algunos de sus aliados. Esta es la segunda constitución que Chávez ha redactado en ocho años, y no hay ninguna razón para pensar que su nuevo proyecto, todavía mas insensato que el primero, pudiera tener más éxito que el que con tanto entusiasmo como desatino hizo aprobar en su día. Ni los millones de copias que hizo imprimir y distribuir entre los venezolanos, ni los que ya tiene dispuestos con el texto de la nueva ley, lograrán que sus ensoñaciones y excentricidades se hagan realidad. Después de las manifestaciones multitudinarias, Chávez sabe al menos que la reforma que ha emprendido no puede tener un apoyo claro de la sociedad y, por este motivo, para intentar ganar el referéndum del domingo, ha utilizado a su antojo todas las palancas del poder, sin ningún sonrojo: radios, televisiones, Ejército, Policía, autoridad electoral... Para Chávez no ha habido mecanismo pú- V blico a su alcance que no haya sido aprovechado a su favor en la campaña electoral, entre ellos la propuesta de mediación con la guerrilla colombiana, cuya verdadera dimensión moral acaba de ser puesta al descubierto con la aparición de las imágenes de los rehenes cuya liberación pretendía negociar. Esas fotografías y vídeos ilustran tanto la catadura de quienes los mantienen prisioneros, en condiciones que recuerdan a los peores campos de concentración del siglo pasado, como de quienes, como Chávez, intentaban legitimarlos a través de una negociación con objetivos propagandísticos. Hasta ahora, Chávez no ha sido capaz de condenar esta situación inhumana, o de ponerse del lado de las autoridades colombianas, a las que- -al contrario- -ha llegado a responsabilizar de que se prolongue este cautiverio indecente. La oposición ha sido liderada en esta ocasión por una formación ajena al mundo político tradicional, los estudiantes universitarios, lo que explica que las tradicionales divisiones que se producían entre partidos y dirigentes históricos hayan sido menos evidentes. La denuncia del proyecto totalitario por parte de personalidades clave del chavismo, como el general Baduel, representa un aporte de legitimidad a los partidarios del no y abre una incógnita sobre el comportamiento de las Fuerzas Armadas en las próximas horas. En este contexto, la discusión sobre si los que se oponen al proyecto revolucionario debían o no ir a votar se ha decantado afortunadamente a favor de acudir a las urnas. A pesar de las evidentes sospechas de que el régimen chavista manipulará los datos de la votación, los ciudadanos que quieran dejar constancia de su voluntad de evitar que sus libertades sean pisoteadas no pueden quedarse en casa, porque lo que se decide el domingo es demasiado importante para el futuro del país. Chávez ha dicho claramente que, si pierde el referéndum, dejará el poder, lo que muy probablemente sólo habla de su confianza absoluta en que, pase lo que pase, podrá decir que lo ha ganado. En las manos de los venezolanos está darle la razón o desmentirlo. UN MENSAJE DE ESPERANZA PE Salvi la segunda encíclica redactada por Benedicto XVI, confirma que estamos en presencia de un Pontífice dotado de una excepcional formación intelectual, a la altura de los pensadores más importantes de nuestro tiempo. El lector percibe de principio a fin la elegancia y la profundidad de su razonamiento, unidas a la capacidad pedagógica del gran profesor que Joseph Ratzinger ha sido durante toda su vida académica. Aparecen en el texto los principales autores de todos los tiempos, desde San Pablo y San Agustín- -a los que el Papa otorga siempre especial relevancia- -hasta Bacon, Kant, Marx o Adorno, en un diálogo fecundo entre la fe y la razón. No sólo están los sabios; hay también un lugar para los más humildes, como la Santa Africana, Josefina Bakhita, una antigua esclava que tiene mucho que decir al mundo respecto de la esperanza. El mensaje principal que transmite la nueva encíclica de Benedicto XVI es la necesidad de autocrítica del mundo moderno en un fértil contraste de ideas con el cristianismo. En el despliegue de sus argumentos, el Sumo Pontífice hace alusión a los retos que afronta el hombre de nuestro tiempo. Entre ellos, las limitaciones del individualismo frente a la necesidad de la vida comunitaria, que sin embargo no debe encerrarse en límites estre- S chos porque el sujeto universal es fuente de alegría y nos impulsa hacia Dios. La era de la razón y del progreso supuso un cambio de época que necesita ahora una revisión enriquecedora. Nos asusta la vida eterna, que algunos conciben como una condena, cuando debe ser la expresión suprema de nuestro compromiso con la fe. En realidad, quien no conoce a Dios vive fuera de la esperanza y no le sirve ampararse en la protesta contra la divinidad en nombre de una supuesta justicia. El bien absoluto no es realizable en el mundo, y la lucha por mejorar la condición humana es una tarea que incumbe a cada generación. La ciencia es un instrumento valioso, pero tiene límites intrínsecos si se plantea al margen de la moral. El eje de la encíclica es la idea y el sentimiento de la esperanza, así como los instrumentos para alcanzarla, desde la oración y el sufrimiento hasta la apelación final a la Virgen María como estrella de toda esperanza. Estas y otras cuestiones aparecen en un texto denso y profundo, que será objeto sin duda de múltiples análisis y comentarios. Prosigue así Benedicto XVI la labor que anunciaba como continuador de Juan Pablo II, profundizando en las ideas esenciales del mensaje de Cristo a partir de una capacidad incomparable para ejercer el magisterio en el sentido más riguroso de la palabra.