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104 GENTE www. abc. es gente VIERNES 30- -11- -2007 ABC Las Preysler, tras el cristal de María Callas Chábeli y Tamara inauguraron ayer, en el Liceo de Barcelona, una exposición donde se exhiben algunas de las joyas que lució la soprano al interpretar algunos de sus personajes más emblemáticos POR BEATRIZ CORTÁZAR FOTO ELENA CARRERAS BARCELONA. Si la semana pasada era la mismísima Isabel Preysler la que amadrinaba un año más la colección de diamantes de Suárez, ayer fueron dos de sus hijas, Chabeli y Tamara, las que pusieron la nota rosa en la inauguración de la exposición María Callas y Swarovski, joyas en escena que permanecerá en el Liceo de Barcelona hasta el próximo 20 de enero. Hasta la fecha las habíamos visto siempre acompañando a su madre en actos de promoción pero el de ayer fue su puesta de largo, por decirlo de alguna manera, sin la sombra de Isabel ni sus sabios consejos para posar con el mejor de sus perfiles. Las niñas ya son mujeres y anoche dieron muestra de su saber hacer que para algo llevan la herencia genética de quien ha sido bautizada como la reina de corazones. Madrinas aparte, la muestra recoge la bisutería que la Callas lució en sus representaciones desde 1947 hasta 1960. Se trata de las piezas en exclusiva que creo especialmente para ella el atelier marangoni de Milán con los cristales de Swarovski más exclusivos. Cincuenta años después de la última vez que los lució, esta firma ha reunido, restaurado y documentado esta increíble colección que ya han podido admirar cerca de cuatro millones de personas puesto que ya han estado expuestas en algunos de los museos y teatros de ópera más importantes del mundo. Pero como todas la shistorias, la de Callas y Swarovski tuvo su origen la noche en la que la diva lució una pequeña tiara de cristal con perlas falsas para representar La Gioconda en la escena de Verona. Era el año 1947 y era una auténtica desconocida. El debut cosechó tal éxito que su carrera ya no tuvo marcha atrás. Como buena supersticiosa la soprano greco- americana preguntó quién era el autor de la que consideraba la corona de la suerte que había lucido en esa función. Desde ese instante decidió que luciría bisutería con cristales de esa firma haciendo que su brillo acompañara la leyenda que acababa de nacer. Entre las piezas más espectaculares que lució sobre el escenario figura la corona de laurel dorado para Norma y los impresionantes collares rojos y blancos para La Traviata Para ella, además de realzar su interpretación, estas piezas eran auténticos amuletos y de ahí que hasta viajara con ellas en un maletín con el fin de tener al destino siempre de su parte. Así fue hasta que Visconti la convenció para que dejara de mezclar bisutería con las valiosísimas joyas que su marido le fue regalando cada vez que interpretaba un nuevo papel. Visconti nunca entendió las mezclas que la diva tanto gustaba hacer Anoche, minutos antes de que el Liceo levantara el telón para una nueva representación de la opera Aida las hijas de Isabel Preysler pudieron contemplar de cerca estas piezas que ya forman parte de la historia. Amante de la moda y de las joyas Tamara, que vestía un diseño de Elena Benarroch, estaba encantada con todo lo que vio y es que en breve debutará como diseñadora para la firma Barbour donde tendrá su propia línea de ropa. Por su parte, recién llegada de Miami y con muchos recuerdos en Barcelona, Chábeli, que lució un modelo de Ana Torres, confirmó que esta Navidad la pasará en la casa de su madre, donde ya cuentan los días para tener a toda la familia en la mesa. Además este año es muy probable que Chábeli haga nuevamente abuela a Isabel Preysler. En ello está. Piezas para la historia Chábeli y Tamara, ayer en Barcelona muy sonrientes en la inauguración de la exposición