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ABC VIERNES 30 s 11 s 2007 VIERNES deESTRENO 93 Rafael Gil, en la Filmoteca Gil rodó en los años 40 siete películas para Cifesa, la productora valenciana que tenía como lema la antorcha de los éxitos La Filmoteca le rinde homenaje con una exposición en Madrid JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN MADRID. La etapa de Rafael Gil en Cifesa centra una completa, amena y muy ilustrativa exposición de carteles, fotos de rodaje, publicaciones, dibujos de decorados y vestuario, manuscritos y muy diverso material, que incluye proyecciones y audiovisuales. La muestra, comisariada por Elena Cervera, se exhibe desde el próximo lunes y hasta el mes de marzo en el madrileño Palacio de Perales (C Magdalena, 10) La organiza la Filmoteca Española que, paralelamente, ha programado el ciclo 75 años de Cifesa con una amplia perspectiva de las películas de ese sello, en la que figuran varios de los títulos rodados por el gran cineasta, entre ellos, Viaje sin destino (1942) Huella de luz (1943) El clavo (1944) Don Quijote de la Mancha (1947) La guerra de Dios (1953) y El beso de Judas (1954) estas dos últimas producidas por Aspa, empresa fundada por Gil y Vicente Escrivá, aunque distribuidas por Cifesa. Cuando Rafael Gil (1913- 1986) dirigió su primer largometraje, El hombre que se quiso matar (1942) ya había demostrado sus saberes cinematográficos en los textos escritos para ABC y otras publicaciones de la época, y hecho sus primeras armas en el cine como guionista y como director de cortos y diversos documentales de guerra, amén de alguno taurino y otro futbolístico, varios de ellos ya producidos por Cifesa. El comienzo de su colaboración formal con la gran productora de la posguerra española se produjo a la conclusión de la contienda y se prolongó hasta 1947. Una etapa de formación y de gran vigor creativo durante la que el cineasta español que más y mejor acabadas adaptaciones de obras literarias llevó al cine rodó algunos de sus trabajos más frescos, imaginativos y divertidos. El hombre que se quiso matar que protagonizaron Antonio Casal y Rosita Yarza a partir de una obra de Wenceslao Fernández Flórez, es también el primero de los siete filmes de Gil para el sello valenciano, una colaboración muy interesante, tanto por lo que supone en la carrera de uno de nuestros mejores y más preparados directores como por su significación en esa crítica etapa de nuestra cinematografía. Alguno de esos trabajos fueron grandes éxitos de la época y contribuyeron a la forja de nuestro doméstico star system, encabezado por actores como Rafael Durán, Amparo (entonces Amparito) Rivelles, Antonio Casal, Aurora Bautista y Francisco Rabal, entre otros, con los que el cineasta trabajaría en varias ocasiones. Eduardo Noriega es consolado por Flora Martínez Canciones de amor en Lolita s Club España 2007 101 minutos Género- -Drama Director- -Vicente Aranda Actores- -Eduardo Noriega, Flora Martínez, Belén Fabra El asador de Aranda E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Salvo Juan Marsé, los demás no deberíamos tener queja del cine de Vicente Aranda, que siempre saca actores guapos, los desviste y los filma con el ojo goloso. A Juan Marsé, en cambio, le ha tocado la cuerdecita del lomo: él escribe las novelas y Vicente Aranda se las reconvierte al cine. Apenas se hablan. Esta última, Canciones de amor en Lolita s Club encima, ni siquiera le salió redonda al gran escritor. Con lo que el trabajo abrasador del horno de Aranda no ha necesitado ser tan eficaz en su estropicio. La película es por completo infumable y todo el clima sórdido y la intriga sucia que debería desprenderse de la historia se queda en el mero churruscado de unas cuantas escenas. Había otro título apropiado al comentario crítico de esta película de Aranda: Milena bonita pues así se llama el personaje de la prostituta, y así de zalamero se refiere a ella el disminuido psíquico Valentín (uno de los dos personajes que interpreta Eduardo Noriega) del mismo modo que lo hacía aquel genial Azarías que interpretó Paco Rabal en Los santos inocentes Milena, bonita. El mayor problema que tiene esta historia, por otra parte muy cinematográfica, es que no pierda la verosimilitud en su conversión a imágenes. Y la de Aranda, en efecto, no pierde la verosimilitud: pero porque nunca llega a parecer verosímil. Desde las primeras escenas de comisaría, se ve su asidero al tópico y lo impostado de todo lo que nos van a contar... Hasta el espectador más canelo verá al primer golpe los inútiles esfuerzos de Eduardo Noriega por interpretar a los hermanos gemelos, el policía insoportable y el disminuido enternecedor. De hecho, aún en el caso de que el clima negro o sórdido hubiera funcionado, lo sacarían a uno de él los juegos de planos de tapadillo con ambos y el manojo de recursos casi infantiles para que no se parezcan y al tiempo se parezcan... Se puede hablar bien de los topetazos entre Eduardo Noriega y Flora Martínez, actriz, o mujer, de una rotundidad que compensa por sí sola el precio de la entrada. Ni Marsé le pondrá a ella una pega. Diario de una niñera EE. UU. 2007 106 minutos Género- -Comedia Director- -R. Pulcini, S. Springer Berman Actores- -Scarlett Johansson, Laura Linney, Paul Giamatti, Alicia Keys Una Scarlett en paños menores E. R. M. De los mismos directores de aquel gato erizado que se tituló American Splendor aunque en esta ocasión le pasan un cepillo al animal: Diario de una niñera es casi un polvorón, un producto navideño, pero con el inevitable talento de sus creadores. Lo interesante, de todos modos, es que está protagonizada por Scarlett Johansson, que interpreta a una especie de Mary Poppins con curvas y sin paraguas. La relación de su personaje con su madre y amigos, con su clase social, con el niño que cuida, con sus imbéciles padres (todo el vinagre de Pulcini y Springer lo vuelcan en el retrato de una alta burguesía neoyorquina ridícula, desalmada y profundamente infeliz) Algo así como una leve o superficial radiografía de la Quinta Avenida, salpimentada por una historia de amor de cuento y un decálogo de comportamientos para ser supercalifragilisticoespialidoso... Lo primero que nos dice Diario de una niñera es que el talento no tiene por qué ser siempre corrosivo (Pulcini y Springer pueden hacer muy bien una comedia melosa) Lo segundo, que la física nuclear de Johanson es apta para menores: su atractivo funciona igual con los niños, incluso resulta más convincente aquí como chica con un par de dudas que en otras películas como chica con un par de... Lo tercero es que, cómo diablos consigue Paul Giamatti, que interpreta con repulsiva eficacia al impresentable papá del niño, hacernos creer que no mira ni en una sola ocasión a la niñera Scarlett hasta que, casi al final, va y repara... Más información sobre la exposición: http: www. mcu. es cine MC FE in dex. html Amparo Rivelles y Rafael Durán en El clavo de 1944