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ABC VIERNES 30- -11- -2007 El Cervantes que venció al dolor con la palabra te no tuvo éxito pese al enorme prestigio que acumulaba el poeta. Otras consideraciones u otros intereses se conjugaron entonces- -todos los jurados actúan de modo semejante- -contra la candidatura de Gelman, sustentada sobre su leyenda humana; no sé si esta leyenda ha sido beneficiosa para la suerte de una obra rigurosa, difícil, arriesgada en su constante apuesta por la invención verbal, pero me temo que no la haya favorecido. Vallejiano de raíz, Juan Gelman representa un nuevo modo de hacer poesía de denuncia, vertebrada por la indeclinable voluntad de comunicar con el otro, lector y hermano. Oralidad, tono conversacional, argentinismos del habla popular callejera de Buenos Aitres, voces de tango se conjugan, y plasman una lengua poética específica y estricta. Las estructuras morfológicas, sintácticas y semánticas del idioma se ponen al servicio de ese discurso superior que es para Gelman el poema. Valga el primer cuarteto de un soneto blanco de su libro Citas (1979) todo él traspasado por citas de Santa Teresa: Dolor de vos que no es como otros dueles mostrado a padecer grandes dolores sentado a tu sombrita me padezco oigo tu puño dándole a la sombra CULTURAyESPECTÁCULOS 83 Miguel García Posada UN PREMIO A LA DIGNIDAD HUMANA A lo largo de los años, como escritor y como persona, Juan Gelman ha mantenido una lucha sin descanso en busca de la verdad dispuesto a dar orden de profundizar en la investigación sobre los restos del hijo de Juan Gelman. Creo que la carta produjo su efecto y al cabo se llegó al descubrimiento de una nieta de Juan y a su encuentro con ella. Juan ha vivido momentos muy duros con la preocupación casi obsesiva de no saber dónde estaban los suyos e hizo de esa preocupación casi el objetivo de su vida, que en parte ya ha logrado. Pilar, mi mujer, y yo, estuvimos hace casi un mes en Buenos Aires y visitamos el Parque de la Memoria donde, de una manera absolutamente emocionante, se ha levantado un muro de treinta mil ladrillos, cada uno de ellos con el nombre de un desaparecido. Las personas que visitan el parque y llevan flores las lanzan al Río de la Plata en memoria de todos los que fueron torturados. Pero, claro, el premio no es por esto. Gelman es gran poeta y hoy ha tenido un reconocimiento porque a lo largo de los años, como escritor y como persona, ha mantenido una lucha en busca de la verdad. Por eso creo que el ladrillo que tiene el nombre de su hijo, el nombre y nada más- -al igual que el resto de los 30.000, que recuerdan a los que perdimos- -se convertirá en una especie de lugar de peregrinación. Con esa pérdida, y con tantas otras, nosotros también ganamos, en el sentido de que si necesitáramos héroes sabemos que los tenemos allí. Había incluso chicos de 14 años, mujeres embarazadas... Es un lugar de sufrimiento. Aunque creo que el ser humano no es susceptible de aprender con su propia experiencia. La obra de Gelman tiene un componente moral, no moralizante- -está por encima de las buenas intenciones y las palabras bonitas- sino radicado, producido por la vida misma que le ha impuesto al poeta ser como persona aquello que en el pasado jamás pudo imaginar. Y como esto está en la obra de Juan Gelman, se quiera o no se quiera, debemos interpretar el Cervantes de este año como un premio a la dignidad humana. LA LEYENDA DE GELMAN José Saramago Escritor Premio Nobel H ace años, en el curso de los debates de un muy importante premio de Poesía, José Ángel Valente propuso la candidatura de Juan Gelman aduciendo casi en exclusiva los trágicos datos de la agitada peripecia existencial del poeta argentino. Algún tiempo después, el presidente de Uruguay localizaba a la desaparecida nieta del autor. Lo curioso es que el teléfono sonó en mi casa para comunicarme la noticia. Quien me la trasnsmitía era un joven y excelente escritor uruguayo, que desbordaba entusiasmo por el feliz acontecimiento. En poco tiempo Gelman había sido para mí, antes que una figura estrictamente literaria, un personaje sumido en los trágicos bamboleos del dolor argentino, aún cuando su obra estaba ya ampliamente difundida en España. Aquella propuesta de Valen- i yo tenía que recibir hoy una alegría, debía ser ésta del premio Cervantes de Juan Gelman. En primer lugar porque es un gran poeta. Cabe decir que durante muchos años se ha mantenido- -quizá a sí mismo- -en una especie de penumbra. Todo el mundo era consciente de la grandeza de su obra, pero no aparecía a menudo en los periódicos. Sólo hace pocos años, y quizá también desde la concesión del premio Reina Sofía, su nombre empezó a ocupar en las preferencias literarias y artísticas- -y humanas en general- -de mucha gente el lugar que le corresponde. Yo tuve una pequeña parte en la carta que escribió al presidente de Uruguay, Julio María Sanguinetti, quien no parecía S