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82 CULTURAyESPECTÁCULOS El Cervantes que venció al dolor con la palabra VIERNES 30 s 11 s 2007 ABC Poeta que fue será (y es) El dolor al que ha vencido Juan Gelman lo lleva en su poesía, en donde no habita el olvido. Asesinaron a su hijo y a su nuera, pero de ese amor nació una nieta, que recuperó, y ayer fue la primera en felicitar a su abuelo Cervantes ANTONIO ASTORGA MADRID. Mataron a mi hijo. A mi nuera se la llevaron a Uruguay, embarazada. También la asesinaron. Hice lo posible por encontrar a mi nieta, y lo conseguí. Todo ese dolor ha pasado a mi literatura Juan Gelman, el poeta bonaerense que derrotó a ese dolor, no pudo encontrar los restos de su vástago hasta trece años después. Al dolor extremo del padre que pierde al hijo se unía el tormento de no saber dónde se hallaba su cuerpo. Los años no borraron jamás la tristeza de su mirada, perdida, entre las atrocidades padecidas, pero sí han vencido al sufrimiento. Marcelo Ariel Gelman, y su esposa, María Claudia García Irureta- Goyena- -nuera de Gelman, y embarazada de siete meses- fueron desaparecidos por la dictadura militar argentina, que los secuestró con total impunidad, como a miles y miles de seres humanos. Los verdugos, en una acto de despreciable y lesa cobardía, asaltaron sus vidas en una de aquellas madrugadas oscuras: la del 24 de agosto de 1976. María Claudia- -hija de españoles- de 19 años, fue enviada al centro clandestino de detención Automotores Orletti, en Montevideo. Luego daría a luz en un hospital militar a una hermosa niña. Gelman emprendió la búsqueda incansable de sus seres queridos. El poeta creía que los milicos habían ido a buscarle a él, y durante diez años padeció otra terrible tortura: Pensaba que si él hubiera estado esa noche allí a su familia no la habrían secuestrado. Pero no, los torturadores habían ido a por su hijo, se lo llevaron por pensar distinto de los aniquiladores, por pertenecer a las Juventudes Comunistas aclara el hombre que mejor conoce a Juan Gelman, su editor Chus Visor, que anoche celebró junto a él y a José Emilio Pacheco, en un restaurante mexicano, el merecido Cervantes El hijo de Juan, Marcelo Doña Sofía entrega a Juan Gelman el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, hace dos años apellidarse Gelman, una muchacha valiente en palabras de su abuelo, una mujer que hizo frente a la historia de su vida pese al tormento: Ella quiso mucho a su padre de crianza, y él fue muy querida por él Ese magistrado que le otorgaba el apellido Gelman reconocía la búsqueda y el compromiso ético del poeta que venció al dolor, y que no perdió el amor. Tallada desde una impensable ternura, la lírica de Gelman es una permanente caricia de palabras sobre tumbas ignotas. Dialoga con la mística, con el mundo sefardí, con el tango, con la cultura argentina y con el drama de la vida. El poeta ha construido una lengua exiliada, a la intemperie, que tampoco ha perdido la facultad de emocionar, de impactar. El exilio, para Gelman, fue el desamparo, la intemperie. Nacido en 1930, de familia humilde de origen judío y ucraniano- -su padre participó en la revolución rusa de 1905- criado en los arrabales de Buenos Aires, Gelman aprendió a leer a los tres años, y a los ocho ya había leído a Dostoievski, ABC Benjamín Prado Poeta Ya era hora. Juan Gelman es un merecido premio Cervantes. Estamos ante uno de los grandes poetas de nuestra lengua, que ha sabido inventarse un nuevo español. Es un gran renovador del idioma español, en la mejor tradición de contar e inventar, y uno de los mayores poetas de este siglo, que junto a Ángel González, Mario Benedetti y José Emilio Pacheco, podemos disfrutar gozosamente vivo. Gonzalo Santonja Escritor, Director del ILCyL Gelman es el creador actual que más y mejor ha conectado con la poesía mística, en cuya compañía resistió las persecuciones y sobrevivió al mal en ese tiempo amargo de la incivilidad rampante, montoneros y militares a la caza del poeta. Frente a la poesía de la oquedad, cavernosa para oscurecer su vacío, la poesía de la intesidad, la palabra de Gelman amasada con el barro del ser humano. Terrible tortura Ariel Gelman, fue vilmente asesinado de un tiro en la nuca, y sus restos condenados a un bidón de cemento. Los sanguinarios criminales asesinaban a las madres después de dar a luz y utilizarlas como envases o mercancías de bebés para familias afines a la dictadura militar. Claudia fue asesinada por militares uruguayos en diciembre de 1976, y la hija de Marcelo y Claudia de- positada en una canastilla a las puertas de la casa de un policía. Muchos años después, Gelman rogó al presidente uruguayo, Sanguinetti, que encontrara a su nieta porque el silencio sobre el crimen lo prolonga El poeta se reencontró con una mujer ya de 23 años, que ayer fue la primera en llamar para felicitar a su abuelo Cervantes Un juez autorizó a su nieta, María Macarena, que le provocó una fiebre que le duró varios días. Su vida es la tragedia de la persecución: por la guerrilla, por la dictadura, por los Montoneros (fue militante de esta organización revolucionaria, de la que se alejaría por diferencias con la conducción) Lacras, todas ellas, de las que Gelman abominó para exiliarse a Roma, Madrid, Managua, París, Ginebra- -fue traductor de la Unesco- Nueva York y México. En 1988 regresó a Argentina. Entre sus poemarios destacan Carta a mi madre Violín y otras cuestiones El juego en que andamos Cólera Buey Sí dulcemente Los poemas de Sidney West Fábulas Bajo la lluvia ajena El infierno verdadero Salarios del impío Debí decir te amo País que fue será Premio Reina Sofía, Nacional de Argentina, y Rulfo, en enero Visor editará su libro inédito en España Mundar 80 poemas reflexivos: Cuando los leí, le escribí a Juan una carta de tres folios en donde confesaba mis sentimientos por su grandeza confiesa, exultante, Chus Visor.