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54 MADRID VIERNES 30 s 11 s 2007 ABC AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano SORDOS l nuevo socialismo lo inauguró el profesor Sebastián cuando, con cara de ¡Ahí va el Ebro... blandió ante Gallardón, en vez de la gráfica de un plan quinquenal, una foto de mujer en un debate de TV. El nuevo socialismo ya no abreva en las enciclopedias científicas del marxismo ¡ay, aquellas aguas heladas del cálculo egoísta! sino en los obscenarios televisivos de nuestra cultura de masas y de progreso. Con un estilo entre mariñesco y opusín- -ese moralista húmedo que todo español lleva dentro- el concejal Santín (del concejal Iglesias al concejal Santín: menuda cruz tienen los nuevos socialistas con el nominalismo) ha aprovechado un pleno municipal para enviar a la concejala Botella a limpiar su casa. Su casa de ella, no la de él, aunque, tal como están las cosas en esta demagogia posmoderna según la cual los representantes del pueblo, como los programadores de TV, sólo dan lo que el pueblo pide, todo se andará. Como la concejala no se amilanó, el rifirrafe parecía aquel diálogo de Swift en que una araña le daba la bulla a una abeja que, al pasar, le había desgarrado la tela: Yo lo saco todo de mi propio fondo, y he construido mi morada gracias a mis sabios cálculos, con materiales que he extraído enteramente de mí misma. Mientras tú, vagabunda sin morada ni recursos propios, no tienes nada tuyo más que tus alas y tu música. Tamaña elevación intelectual en un pleno nos ha hecho ver a vista de pájaro la frase redonda de la legislatura, a cargo de la jefa del Urbanismo: Si el caso Guateque era un secreto a voces, todos estábamos sordos. Como tapias, señora. Porque lo gordo del caso Guateque no es la actividad de los covachuelistas de turno, que es un cuerpo pintoresco enquistado en el Estado desde los días genesíacos de Felipe II. La actividad de esos covachuelistas es la consecuencia de que el plazo para obtener una licencia municipal sea, no ya de dos años, sino de dos meses, cuando, en cambio, esta misma Administración municipal tiene bien acreditado un oído de tísico para, por ejemplo, las multas. Sólo es un detalle, pero a ver cómo le explica uno a Santín que Dios está en el detalle. E Un bello momento del impresionante espectáculo en el Círculo de Bellas Artes Danza Global El Círculo de Bellas Artes acoge el estreno en Europa de Desordances 3 POR IGNACIO SERRANO FOTO JULIÁN DE DOMINGO MADRID. El colmo del mestizaje. Es la mejor forma de describir Desordances 3, el nuevo espectáculo del maestro de escena argentino Dani Pannullo, que anoche tuvo su estreno europeo en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes. Esta tercera entrega de una serie dedicada a la improvisación y confrontación de ideas sobre el lenguaje físico ha germinado en una superlativa expresión artística de la globalización, aclamada en la Ópera del Cairo. B- boys (bailarines de break- dance) derviches (bailarines sufíes) hasta música de los Chunguitos se funden en una amalgama imposible de ritmos y estéticas de dispares puntos del planeta que deja atónito al espectador a cada segundo. Otorgando los mandos del espectáculo a la danza urbana, Pannullo junta y revuelve las lecciones que jóvenes b- boys egipcios y españoles han aprendido en la calle con el hipnotismo y religiosidad que el baile sufí desprende en todas direcciones en cada una de sus innumerables vueltas. Este innovador proyecto empezó a gestarse en mayo de 2006 con el nombre de B 2 D (break to dervish) Madrid Cairo Dance Proyect, cuando la Dancetheatre Company de Pannullo fue invitada a participar en el Festival de Danza Contemporánea de Egipto, país que fascinó al artista. Allí, el coreógrafo conoció a un grupo de jóvenes cairotas apasionados del break- dance y algunos derviches, y les propuso unirse a su exploración de los nexos entre las culturas urbanas mediterráneas. Suena extravagante, pero el resultado fue recibido el pasado miércoles con ovación unánime del público, tan variopinto como la propia función. De hecho, se pasó la hora y cuarto de representación sin parar de aplaudir las continuas exhibiciones de resistencia física de los miembros de la compañía. Pannullo ya había hecho algo similar al mezclar breakdance con otra danza de aires místicos, el Butoh japonés. En esta ocasión, el hip- hop permanece, pero su compañera de juegos es la danza derviche o sama -que ya existía con anterioridad al Islam- en una serie de pequeños actos que simbolizan la convivencia de paradigmas en la sociedad global. Lo moderno, agresivo y altanero, se funde con lo tradicional, metafísico y folclórico. Mientras un grupo de break- dancers se chulea con sus contorsiones imposibles en duelos al más puro estilo ca- llejero, un derviche gira sin parar entre ellos en su búsqueda de la divinidad, creando una insólita puesta en escena que no cae en la mera espectacularidad de movimientos de unos y otros, sino que se centra en la belleza de la expresión corporal de los bailarines, a veces calmada y serena, a veces excitada y dinámica. Algunos gestos en clave de humor, destellos flamencos y una cuidada selección musical (en la que llega a sonar un remix de Soy un perro callejero de los hermanos Salazar) redondean esta representación que cuenta con la colaboración de la Casa Árabe, la Consejería de Cultura, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM) el Ministerio de Cultura, la Ópera de El Cairo y la Embajada de España en Egipto. Los interesados en ver Desordances 3 deberán darse prisa, pues sólo quedan tres funciones (hasta el día dos de diciembre) viernes y sábado a las 22: 00, y domingo a las 20: 00, con un precio de 18 euros la entrada, 15 para los socios del Círculo de Bellas Artes.