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20 ESPAÑA La polémica del libro de Elisa Beni VIERNES 30 s 11 s 2007 ABC Retorno a la soledad del juzgador Quince días después del comienzo de la polémica por el libro de Elisa Beni sobre el 11- M y en plena investigación por parte del CGPJ, Javier Gómez Bermúdez volvió ayer al estrado para presidir un juicio contra Javier Arizcuren Ruiz Kantauri POR NATI VILLANUEVA MADRID. Todavía con la resaca de la apertura de una investigación por parte del Consejo General del Poder Judicial para estudiar el contenido del libro escrito por su esposa, el presidente del Tribunal del 11- M volvió ayer a la auténtica soledad del juzgador, de la que muchos opinan que nunca debió haber salido. Con semblante serio, más triste de lo que habitualmente se le ve en la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez presidió el juicio contra el etarra José Javier Arizcuren Ruiz Kantauri por el atentado contra un autobús de militares perpetrado en Córdoba en 1996, y que acabó con la vida de una persona y causó heridas a otras cuatro. Su actitud durante el juicio no fue diferente a la que se coló en las pantallas de todo el mundo durante casi cinco meses con motivo de los atentados terroristas de Madrid. Ayer se vio al verdadero Bermúdez, al Gómez Bermúdez no está atravesando su mejor momento, aunque tras la decepción que supuso la presentación del libro de su mujer son muchos los que le dan ánimos en estos momentos tan duros, en los que el juez no sólo está dolido por la parte que le toca en el ámbito profesional, sino también por lo que considera una campaña de descrédito hacia su mujer. Aunque la situación en la Audiencia Nacional está más calmada y el inicial malestar que causó el libro de Beni ha dado paso a comentarios más benévolos hacia la figura del juez, el matrimonio sigue siendo centro de atención. A Javier Gómez Bermúdez se refirió la presidenta de 11- M Afectados de Terrorismo Pilar Manjón, quien, si en un primer momento se sintió molesta con el libro de la jefa de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, ayer, durante una visita a la Fiscalía de la Audiencia, rompía una lanza en favor del magistrado y apuntaba que nunca entrará en el linchamiento de nadie. Para mí este tema está olvidado desde el momento en que el juez me llamó (para pedirle perdón) En la misma línea, también quitó hierro al asunto el portavoz del CGPJ, Enrique López, persona cercana al juez, quien aseguró que no hay mejor forma de zanjar la polémica que investigar el contenido del libro. Como siempre, suele haber más polémica de la que realmente existe dijo. No entraré en el linchamiento Kantauri y Mikel Azurmendi, en el juicio que presidió ayer Javier Gómez Bermúdez juez que en el plano subjetivo disfruta con su trabajo y en el objetivo impone su autoridad en cada una de las vistas que preside. Con esa misma autoridad dedujo testimonio ayer contra un etarra que se negó a declarar como testigo. Tras recordarle sus obligaciones, el juez le informó de que si no respondía a las preguntas del fiscal sería sancionado con una multa de entre 200 y 5.000 euros y que, en caso de continuar con su negativa, sería procesado por desobediencia al tribunal. Salvando todas las distancias en lo que a los protagonistas se refiere, la escena recordó mucho a aquella que durante el juicio del 11- M le llevó a deducir testimonio contra el ex director general de la Policía Agustín Díaz de Mera. Haga lo que tenga que hacer respondió el etarra Barrios cuando fue apercibido por Gómez Bermúdez. Y siguió negándose a contestar. Entonces, y ya en tono enérgico, al POOL presidente no le tembló la voz cuando le impuso una multa de 3.000 euros que luego redujo a 1.000. ¿Va a continuar usted en silencio? le espetó el magistrado. El etarra no contestó, lo que se tradujo en una deducción de testimonio, su expulsión de la Sala y su puesta a disposición del juez de guardia. Cerca de las dos de la tarde, y tras cambiar la toga por un abrigo camel, el juez abandonaba la Audiencia Nacional con cara de pocos amigos. Y es que