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28 INTERNACIONAL www. abc. es internacional JUEVES 29- -11- -2007 ABC Bush, Olmert y Abbás entran en el despacho oval del presidente estadounidense, en la Casa Blanca, minutos después de dirigirse Bush a los medios de comunicación AFP Bush asegura que trabajará activamente en la búsqueda de la paz palestino- israelí EE. UU. asume la responsabilidad de certificar progresos y designa como enlace a un general retirado de los marines PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Bajo el imperativo de que lo realmente trascendental es todo lo que ocurra a partir de la simbólica cumbre celebrada en la Academia Naval de Anápolis, israelíes y palestinos tuvieron ayer la primera oportunidad de ponerse manos a la obra para intentar encontrar un elusivo acuerdo de paz, algo que se viene intentando sin éxito desde 1979. Con George W. Bush como anfitrión, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás, celebraron en la Casa Blanca un pionero contacto negociador. Sin aceptar preguntas de la prensa, el trío volvió a realizar una simbólica y sonriente aparición en la rosaleda de la Casa Blanca. Con el presidente Bush limitándose a confirmar la existencia de un comienzo esperanzador y que Estados Unidos permanecerá activamente implicado en este proceso Según Bush, yo no estaría aquí si no creyera que la paz es posible, y ellos no estarían aquí tampoco si no creyeran tampoco que la paz es posible En el mismo sentido se manifestó Mahmud Abbás, quien señaló que hemos puesto sobre las vías el tren que conduce hacia el Estado palestino; ahora hay que trabajar para hacerlo avanzar añadió. El resultado alcanzado nos deja satisfechos, hemos venido con un objetivo y creemos haberlo logrado concluyó Abbás. Con el encargo de seguir el día a día de estas negociaciones que deberían concluir antes del 2008, la Administración Bush ha designado como enlace a James L. Jones, un general retirado de los marines con una distinguida carrera que culminó en el puesto de comandante militar de la OTAN. El general estará a las órdenes de la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien durante estos meses de prenegociaciones ha viajado más de 160.000 kilómetros para hacer posible la cumbre. Una proyecto planteado originalmente por su antecesor Colin Powell pero rechazado por la Casa Blanca. A la vista de toda la experiencia en fallidas negociaciones, el éxito de esta nueva oportunidad pasa por las cuestiones clave de estatus final acumuladas durante las seis décadas de conflicto entre israelíes y palestinos. En la lista destacan la demarcación de las fronteras del futuro Estado palestino, el desmantelamiento de asentamientos judíos en Cisjordania, la soberanía sobre Jerusalén, los derechos de los refugiados expulsados de Israel, la cuestión de garantías de seguridad y la liberación de presos. Sin olvidar algo tan básico como el suministro compartido de los recursos acuíferos. Parar los asentamientos Abbás, satisfecho, dice que hemos puesto sobre las vías el tren que conduce hacia el Estado palestino Para evitar disputas iniciales que hagan descarrilar el acuerdo, se espera que el proceso se concentre inicialmente en el congelamiento de asentamientos judíos en Cisjordania y la represión de grupos terroristas en el bando palestino. Medidas de confianza que deberían permitir abordar otras cuestiones más espinosas, como el futuro de Jerusalén y las fronteras palestinas. Con el fin de pastorear este complicado proceso, la Administración Bush se ha comprometido a supervisar y juzgar el compromiso de ambas par-