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ABC JUEVES 29 s 11 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA VERDE ABEMUS nuevo mantra. La lucha contra el cambio climático, nombre posmoderno de la ecología política, ha invadido el discurso electoral zapaterista para pintarlo de verde según el consejo de los Siete Sabios contratados por Caldera. Como el presidente tiene tanta inclinación por la grandilocuencia retórica- -la Alianza de Civilizaciones, el Ansia Infinita de -como incapacidad para dotar de contenido a sus etiquetas de marketing, la nueva carcasa hueca y brillante del programa socialista ha sido bautizada con el énfasis fatuo de costumbre: Contrato con el Planeta. LagiraapostólicadeGore empieza a cuajar en los marcos semánticos que aconseja el gurú Lakoff IGNACIO con la boca llena de huevos CAMACHO estrellados. Verde que te quiero verde, verde voto, verde urna. La premisa principal para que los marcos cuajen en la opinión pública es acojonar al pueblo. La se vende con el miedo a la guerra y a la muerte, el natural estremecimiento humano ante la perspectiva de la confrontación y la violencia. El discurso ecologista viene envuelto en un alarmismo sobrecogedor contra el que acaba de prevenirnos, en Sevilla, el profesor Manuel Toharia. Un planeta amenazado, polos que se derriten, mares que se desbordan, nubes tóxicas, mutaciones deinsectos, monzones torrenciales, sequías devastadoras y progresivos desiertos no precisamente lejanos. Las plagas de Egipto de la modernidad. El nuevo fantasma posmarxista que recorre la estremecida Europa del tardoindustrialismo. Para la difusión del neoevangelio renovable importan sobre todo los símbolos. Una plaquita fotovoltaica, un impuesto sobre combustibles, un apagón municipal de cinco minutos, un arbolito de navidad de bajo consumo. Poco importa que el parque móvil oficial derroche monóxido de carbono, que las dependencias ministeriales críen estalactitas por el aire acondicionado, que los aviones privados de los evangelistas del cambio climático saturen de CO 2 la atmósfera delaúltimacumbremedioambiental, quela iluminaciónnavideñadecualquierciudad provinciana se trague los watios que alumbrarían media Nicaragua. O que la sacrosanta ONU reviente los triunfalismos complacientes al revelar queEspañaes lanación europeamáslejana de los estándares de Kioto. Minucias. Si la Moncloa secalienta con paneles solares estamos salvados, porque el Gran Timonel ha puesto rumbo hacia el Planeta Sostenible. Estenuevomantratieneunaenormefuerza expansiva, generadora de mitos y doctrinas de aplastante eficacia propagandística, invulnerables a las contradicciones y a las paradojas. Los conversos del ecologismo militante van a teñir la campaña de tópicos sobrela energía alternativa, soslayando con astucia el incómodo debate nuclear que algunas voces lúcidas- -la última, la del mismísimo Felipe González- -tratan de introducir en una atmósfera degran superficialidad publicitaria. Nohay caso. El tsunami climático está de moda. La izquierda- sandía- -verde por fuera, roja por dentro- -hace furor en el mercado de las ideologías de consumo rápido, con el vigor de una nueva religión y la fe laica de un dogma irreversible. No sabe Rajoy lo cara que puede pagar aquella pavada del primo. H EXTERIOR PARÍS ARDE Y PEKÍN COMPRA N proceso marginal complica- -y encauza- -las huelgas combinadas de Francia: ferroviarios, profesores, estudiantes, función pública. El presidente de la República ha hecho frente, con no poca reserva, a la compañía de ferrocarriles SNCF, desde el 13 al 22 de noviembre. El proceso viene de lejos, de los años precedentes a la Primera Guerra. En nuestro tiempo se llevó por delante a tres primeros ministros, Juppé, Jospin y Villepin. Una parte mínima, de empleados de élite, ha llevado a cabo actos de sabotaje en las líneas de TGV La interferencia de en. señantes, funcionarios y profesores amenazó con paralizar media Francia. Reacción de Sarkozy: no anuló, sino que recortó su viaje a China, programado al llegar al Elíseo. Mientras despegaba de París ardía Villiers- le Bel: el incendio, en la puerta misma de la ciudad, podía verse desde la torre Eiffel. ¿Qué ha hecho el presidente en Shanghai y Beijing mientras la opinión pública se volvía mayoritariamente contra los saboteadores? Sentado junto a Hu Jintao, Sarkozy ha respaldado la posición de Estados Unidos ante Irán, lamentamos no escribir hoy lo que sabemos del apoyo francés. DARÍO El presidente ha dado la cara en una VALCÁRCEL gran prueba que otros antecesores suyos, Chirac, Giscard, trataron de esquivar. Un conductor de TGV (tren de gran velocidad) puede retirarse a los 49, 50, 51 ó 52 años. Dirigir un tren a 380 kilómetros hora exige plenas facultades, de acuerdo. No menores quizá que las del piloto de A 380, con 500 pasajeros, o de un Jumbo americano, con 400. Había decenas de anomalías de esta clase en el sistema estatal francés: más de dos millones de asalariados disfrutan de tratamientos especiales, justa o injustamente privilegiados. Capítulo difícil de enderezar, pero posible de corregir, que representaba para la caja de la Seguridad Social 22.000 millones de euros año. Más grave aún era el carácter de agravio permanente que el agujero creaba en decenas de millones de cotizantes de la Seguridad Social. Francia es rica pero no millonaria. El análisis ha de hacerse inmediatamente, con todo el U respaldo experimentaldisponible. Hoy las gentes queemergen de las alcantarillas incendian, saquean y matan para volver luego al refugio y aguantar otros 364 días: no hablamos de ellos. Hablamos del pueblo de Francia, aguerrido, imprevisible. Sarkozy lo conoce con olfato de antiguo ministro del Interior, antiguo habitante de la plaza Beauvau. Algunos votantes de laderecha dura, pocos, le han acusado de lenidad ante los huelguistas, infundadamente a nuestro juicio. Sarkozy sabe hasta qué extremo la sociedad tecnológica hace cada día más difícil la respuesta del poder político. La afluencia de recursos permite a veces pactar. Pero pactar, porejemplo, en favor delos controladores aéreos, sistemáticamente, podría desordenar para muchos años el tráfico europeo. Encarcelar a 3.000 saboteadores (nada que ver con losquevuelven deLorenacon sus zuecos, avec lessabots) tiene también algunos riesgos. Más aún disparar con mira telescópica contra el encapuchado que intenta descubrir un tejido electrónico enterrado junto alavía. Elcomponente científico de las sociedades del siglo XXI dificulta cada día, lo repetimos, la respuesta contra sus enemigos. Esa respuesta depende, en ocasiones extremas, del talento, la prudencia, el olfato y la rapidez del Jefe del Estado. Los sindicatos franceses, sobre todo la CGT, han planteado su batalla a la desesperada. No tenían, al parecer, otra opción. El presidente de la República ha respondido con un pesado y seguro aparato de seguridad, no mal dispuesto al parecer. Ha demostrado la diferencia entre los conceptos de seguridad y represión. Sarkozy ha saltado, desde el centro geométrico del conflicto, al avión que le llevaría a China desde Sarkolandia; ha firmado 22 contratos en Beijing y Shanghai, entre otros el muy notable de Areva, compañía dirigida por Anne Lauvergeon, quizás hoy la primera de su sector en el mundo, garante del servicio de material nuclear para las 90 centrales francesas, garante del suministro de fronteras adentro, proveedora en el exterior de generadores de cuarta generación. El viaje del presidente de la República cobrará quizá un modesto pero histórico significado. Los sindicatos no perecerán, es seguro. Pero la vida económica de una sociedad europea altamente competitiva no se hará ya, desde 2007, con la mirada fija en un solo sector.