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Miércoles 28 de Noviembre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.586. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Una republicana en palacio España y Marruecos rinden homenaje a Paquita Gorroño, refugiada republicana que vive en Rabat desde 1939 y que, entre otras muchas cosas, fue secretaria de Hasán II cuando era príncipe heredero TEXTO Y FOTO LUIS DE VEGA a ti te van a dejar escribir lo que yo diga en tu periódico? La que rechista a este corresponsal es Paquita Gorroño, republicana hasta el tuétano que se instaló como refugiada en Rabat en 1939 y que hoy, a sus 94 años, abre las puertas de su casa a ABC. Pero tras esta dama de hierro que con su lengua afilada como una espada lo mismo carga contra el Rey Don Juan Carlos que contra Santiago Carrillo, hay una señora valiente en su soledad, fuerte en su vejez, entrañable en el trato y firme en su pensamiento. Su educación de familia bien le sirvió para aprovechar su dominio del francés y dejar pronto los campos de concentración cercanos a Perpiñán. Con la ayuda de un tío de su marido que residía en Rabat, esta gata castiza del madrileño barrio de La Latina logró dar el salto al protectorado galo en Marruecos en compañía de su madre inválida. Aquí mantuvo su compromiso con la doctrina marxista trabajando de todo menos de puta aunque propuestas, siendo joven y guapa, como me decían, no me faltaron recuerda indignada. Enseñó a leer y escribir, colaboró en el nacimiento de los sindicatos marroquíes y fue secretaria del príncipe Mulay Hasán antes de que subiera al trono como Hasán II en 1962. Pero pronto se pone en guardia. Yo no he estado al servicio de la Monarquía y, recuerda, soy republicana hasta la muerte Paquita vive desde hace 57 años en un segundo piso sin ascensor de un edificio de corte colonial en el centro de Rabat. Recuerda cómo una vez los propietarios quisieron echarla hace tres décadas subiéndole el alquiler, y fue Hasán DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany PARÍS NO ES UNA FIESTA arís no es una fiesta, y eso que está que arde, pero no precisamente de ron tostado, amor candente, estufas al rojo, noches en llamas, candilejas al viento, hojas en ascuas o fuegos artificiales. Bueno, a lo mejor los fuegos sí son un poco artificiales. Se han sublevado los jóvenes de la periferia, ese lugar donde siempre hace un poco más de frío, y eso que tienen donde caerse vivos, y algunos trenes de cercanías, y su pan cotidiano, y sus liceos tricolores, y su confort de bolsillo, y hasta pasteles, y hasta libros de compañía. Los jóvenes franceses que han protagonizado los recientes disturbios no son muy pobres, o no demasiado, pero son infelices. Desde que aquella frase tan gozosa, contradictoria y estúpida del prohibido prohibir sopló tanto en el viento que penetró en la vida, ser joven significa luchar por lo imposible: la igualdad absoluta como razón de Estado. Quieren una cultura superior para todos, y eso es algo en sí mismo irreprochable. Pero también ocurre que una cierta cultura, que no te cuesta más que los dos ojos, sólo le abre el boudoir a sus amantes. Detrás de esos incendios hay algo más que insania, diversión o barbarie. También hay algo más que pura economía. Hay un modo concreto de entender el trabajo y su estipendio, la persona por dentro y su fachada, la materia esencial de los derechos, la cruda realidad y la fantasía. El conflicto, sospecho, tiene poco que ver con los diplomas. Tiene más de ansiedad que de consuelo. Es más bien el hartazgo de habitar para siempre en las afueras, convertido en humor e ideología. Quizá porque el más suave purgatorio parece una desgracia a las puertas del cielo. P ¿Y Paquita Gorroño, ante el cuadro que preside su salón con la bandera republicana II en persona la que la recibió en el palacio de Sjirat- pensé que se había muerto usted, Madame Gorroño cuenta que le dijo- -para resolverle el problema. Apaga la tele con el mando para escuchar mejor mientras se lamenta de que hace unos días que no sintoniza bien por la parabólica Eurosport y Euronews. He sido muy deportista y disfruto mucho viendo sobre todo el tenis Sigue además la actualidad de España a diario y hasta defiende el proyecto de Zapatero de la Memoria Histórica. Se queja sin embargo de que la única pensión que recibe es la del Gobierno marroquí (1.400 dirhams al mes, unos 130 euros) aunque recientemente el Estado español le hace llegar cada tres meses 1.600 dirhams (unos 150 euros) Ahora, los dos países rinden homenaje a Paquita Gorroño dentro de las jornadas Españoles en Marruecos 1900- 2007 que se celebran en Rabat mañana y el viernes. Agradezco el homenaje, pero no lo entiendo. Antes tenía más méritos que ahora, que no me conoce nadie