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ABC MIÉRCOLES 28- -11- -2007 DEPORTES www. abc. es deportes 87 Barça, el punto del conformismo Selló su pase como líder en un partido gris que se recordará por la suplencia de Ronaldinho y la expulsión de Rijkaard Olympique de Lyon Barcelona 2 2 Olympique (4- 3- 3) Vercoutre; Reveillere, Squillaci, Anderson, Grosso; Fabio Santos (Kallstrom, m. 67) Toulalán, Juninho; Govou, Fred (Keita, m. 59) Ben Arfa (Remy, m. 81) Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Zambrotta Márquez, m. 81) Puyol, Milito, Abidal; Xavi, Touré Yayá, Gudjohnsen (Ronaldinho, m. 70) Messi, Bojan e Iniesta. Árbitro: Stefano Farina. Expulsó a Rijkaard por protestar. Amarilla a Fabio Santos, Juninho, Touré, Messi, Xavi y Puyol. Goles: 0- 1, m. 2: Iniesta. 1- 1, m. 7: Junhinho. 1- 2, m. 58: Messi, de penalti. 2- 2, m. 79: Juninho, de penalti. ENRIQUE YUNTA Visto desde el conformismo, el punto es muy bueno, vale. Era lo que necesitaba el Barça para asegurarse el pase a octavos de la Champions pero la visión futbolera nos dice que el cuadro catalán ofreció de nuevo una versión gris, vacía de ideas y apática. El Barcelona salió airoso de Lyon sin grandes alardes en una noche de fútbol que será recordada por la suplencia de Ronaldinho y por una nueva muestra de que Rijkaard anda más nervioso de lo habitual, pues fue expulsado por protestar más de la cuenta. Y eso que el Barcelona, agitado después de unos días en los que se ha hablado de todo menos de fútbol, destrozó el guión preestablecido del partido a las primeras de cambio. Nadie esperaba un zarpazo tan madrugador de los azulgrana- -de celeste esta vez- -y menos después de demostrar en cada una de sus salidas que actualmente es un equipo de andar por casa. Con los fotógrafos más pendientes de capturar a Ronaldinho sentado en el banquillo, el Barça rescató por un instante el fútbol de antaño. Recuperó el balón en la presión y movió con una rapidez supersónica para llegar en un periquete al área del Olympique. Xavi, Messi, Bojan e Iniesta, cuatro productos de la cantera que participaron en un gol alentador, un tanto para los nostálgicos que lloran la decadencia de un conjunto que presenta múltiples males. Pero este Barça da pocas alegrías y las que da las dinamita Bojan, uno de los destacados, se va de Squillaci en un momento del partido de un plumazo. En nada empató el Olympique, y de la forma más tonta. Una falta lejanísima que poco peligro debería entrañar salvo que el ejecutor fuese Juninho acabó en las redes de Valdés sin que nadie tocara el balón. Sí, la típica falta que cuelgas esperando que la toque alguien para desconcentrar al portero, pero nadie acertó a despejar para desespero de Valdés, sorprendido con la trayectoria de la pelota. Siete minutos y vuelta a empezar. AP BOJAN SIENTA A RONALDINHO Era la tercera vez que el brasileño comenzaba como suplente en el Barcelona. Bojan Krkic, esa promesa de 17 años, le quitó el puesto y fabricó los dos goles TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN La suplencia de Ronaldinho (Porto Alegre, 21- 3- 80) engordó los rumores que alimentan su futuro traspaso. No debe estar cansado por hacer anuncios de yogures y de desodorantes en polígonos industriales. Si el otrora mejor futbolista del mundo no es titular en la Liga de Campeones es que su crisis en el equipo es más grave de lo que ya se presumía. El Barcelona se clasificó primero de grupo y el brasileño no era feliz. Para colmo, le sentó en el banquillo un chaval diez años más joven, que define el relevo generacional que el conjunto azulgrana necesita. Bojan Krkic (Lin- yola, 28- 8- 90) dejó en la reserva a su ídolo y demostró su proyección con golpes decisivos. El canterano de origen yugoslavo fue clave en los dos goles del cuadro español. Primero dibujó el magnífico pase que Iniesta consumó en el 0- 1. Después, se escapó para dar el pase a Messi que Juninho cortó con un penalti. El argentino lo transformó en el 1- 2. Jugó, andando, veinte minutos Ronaldinho salió a los 70 minutos en lugar de Gudjohnsen y repitió la faenita de aliño de los últimos tiempos: jugó andando. Tocó el balón diecisiete veces y perdió dos balones. Lo mejor fue un pase de cincuenta metros a Messi. Lo peor, que no aporta un ápice de peligro. Una pena, pues el Barcelona había empezado bien, mejor de lo esperado. Con dinamismo, controló el balón y la tripleta ofensiva daba pie a la esperanza y a la ilusión. La suplencia de Ronaldinho, que debe entenderse como un castigo, otorgó la titularidad al prometedor Bojan y dio una nueva oportunidad a Gudjohnsen para que siguiese con su evolución en la medular, en donde cada vez está mas asentado. La evolución fue de más a menos, y paulatinamente se hizo con el control el Olympique, necesitado después de un inicio de competición lamentable. Pudo marcar en una doble ocasión que desbarató primero Valdés y posteriormente Abidal en la línea de gol en la oportunidad más clara de un equipo que decepcionó teniendo en cuenta todo lo que se jugaba. De la segunda mitad cuesta resaltar alguna jugada. Ni siquiera se pueden describir los goles, ambos de penalti. Lo dicho, el punto es válido, pero la imagen sigue siendo vulgar.