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78 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 28 s 11 s 2007 ABC Cultura podría reabrir Altamira en contra de los investigadores Los expertos consideran que, desde un punto de vista científico, lo mejor sería que no entrase nadie a la Cueva ABC MADRID. El director general de Bellas Artes, José Jiménez, explicó ayer en rueda de prensa los actuales trabajos que se están realizando en la Cueva de Altamira con vistas a su posible reapertura en un futuro no muy lejano. Esta decisión, sin embargo, podría estar en contra del criterio de los expertos que están realizando sus estudios en este espacio- -que figura en la lista de bienes Patrimonio de la Humanidad de la Unesco- quienes señalan que científicamente lo mejor sería que no entrase nadie a este recinto, informa Ep. Así lo afirmó en esta presentación Sergio Sánchez, geólogo e investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y coordinador de los trabajos que se están realizando actualmente en la Cueva de Altamira para determinar su estado de conservación. Según recordó el director general de Bellas Artes, Altamira, un santuario que hay que conservar recibió una afluencia masiva de visitantes en las décadas de los años cincuenta, sesenta y principios de los setenta, hasta que en 1977 se decidió su cierre al público. Poco después se iniciaron una serie de estudios microclimáticos que duraron hasta 1982. La Cueva fue reabierta entonces con un régimen restringido de visitas hasta 2002, en que cerró definitivamente. En ese periodo de tiempo entraban a Altamira 8.000 personas al año; es decir, unas 25 al día durante 10 minutos. La época de las visitas masivas se acabó para siempre aseguró José Jiménez. Ahora, después de que se haya firmado el pasado mes de abril un convenio de colaboración entre la Dirección General de Bellas Artes y el CSIC para el estudio integral del estado de conservación de Altamira, el Ministerio de Cultura quiere conciliar la conservación de este bien tan preciado con el derecho de acceso del público declaró Jiménez. El citado convenio está suscrito por un periodo de 30 meses; es decir, hasta 2009. Será entonces cuando los responsables ministeriales decidan en qué medida es posible abrir la Cueva de Altamira al público de manera, eso sí, mucho más restringida que en el pasado. Según explicó Sergio Sánchez, la Cueva es un espacio muy frágil que puede variar su temperatura si entra mucha gente a visitarla, como ocurrió en el pasado. Las pinturas son láminas de óxido de hierro adheridas a un techo y lo que se pretende es que sigan ahí. A pesar del impacto fortísimo sufrido por las visitas masivas las pinturas rupestres de Altamira se conservan en bastante buen estado, dijo Sánchez. Sin embargo, el científico, aludió al impacto fortísimo acumulado que ha generado cambios en el ecosistema de la Cueva aunque, tras su cierre, ha ido acercándose a las condiciones originales El exterior de la Cueva es otro elemento que, según este experto, es decisivo vigilar y controlar. Por esta razón, los investigadores y científicos que trabajan en Altamira centra sus tareas en estudiar las condiciones microclimáticas; impedir el intercambio de materia en el exterior; controlar la calidad del agua que se infiltra a la Cueva, así como el suelo externo para localizar focos de contaminación producidos por la actividad ganadera que hubo en la zona. Científicamente lo mejor es que no entrase nadie porque incluso sin entrar se pueden producir impactos Más información sobre las cuevas: http: museodealtamira. mcu. es Una de las pinturas de las Cuevas de Altamira ABC MIRANDO AL MIRÓN Hoy se cumplen cien años del nacimiento de Alberto Moravia. ABC realiza un perfil del escritor italiano te, fuera Alberto Moravia, el único, además, que representaba a las modernas letras italianas entre nosotros si dejamos aparte al injustamente olvidado Giovanni Papini. Para muchos su nombre era indigno de atar al de los antes citados, sin darse cuenta de que desde que publicara su segundo libro, aquel Los indiferentes allá por 1929, su fama no le vendría sólo por sus cualidades literarias sino por algo que está asociado a estas pero que lo rebasa, su imagen de malditismo existencial, un malditismo que ya no hundía sus raíces en la obsoleta figura del dandy sino que se había actualizado en una suerte de cinismo moral que siempre lo acompañó. Luego, las leyendas inventadas o no, razonadas o extrava- Juan Ángel Juristo Crítico iempre me pareció curioso que antes de que desembarcaran los grandes nombres de la narrativa italiana de posguerra en nuestro país, los Giorgio Basani, los Elio Vittorini, los Pasolini, los Brancati, los Sciascia, descubriéndonos los vastos mundos de una narrativa que aunaba la denuncia moral con nuevas vías con las que afrontar el realismo, el único que era traducido, era conocido, y temido por su fama de escandaloso y de autor inquietan- S gantes, hicieron de Moravia una especie de símbolo del escritor romano por excelencia, al fin y al cabo los demás se repartían entre las sofisticadas provincias del Norte y la malquerida Sicilia. Él, entonces, jugó ese papel, el de autor y casi digno sucesor del costumbrismo romano, él que siempre creyó que el género mayor era el teatro y que su ciudad era el escenario más increíble del mundo. Tengo para mí que desde entonces Moravia, que siempre gustó del cine como espectador y como crítico hasta edad muy avanzada, se dedicó a ampliar su gran cualidad, se hizo consciente de ella y la utilizó como pocos, la de ser uno de los grandes mirones de la literatura italiana del siglo. El mirón posee unas cualidades apartes y hay escritores que son mirones y otros que no. Dante podría ser un mirón y Shakespeare no; desde luego Proust si lo es y Joyce también, pero no Beckett. El mirón sólo mira y mira lo que quiere mirar y ve sólo lo que quiere ver. Y Moravia es lo que hizo en todos sus libros, dejar constancia de esa cualidad, y ello hasta el punto de que como autor de libros de viaje no tenía precio, como en sus Paseos por África donde esos dones de mirón se afinan, y como además, esa cualidad nos lleva al erotismo, consecuencia inmediata de tal poder, bien podríamos añadir que la leyenda popular acerca del escritor, y muy fomentada por él mismo, tenía que derivar por esa senda. Desde luego con Elsa Morante la cosa no pasó por ahí, los tiempos eran otros, pero con Carmen Llera las habladurías se dispararon. Tengo para mí que esta habladuría fue la última aparición en el curioso atrezzo que Moravia se había formado ayudado por la mística de los ambientes romanos gracias a La Dolce Vita Moravia, el inventor de un tipo de mujer romana, Moravia el mirón del mundo escenificado en esa soberbia ciudad, Moravia, el mirón, ¿qué vería ahora a sus cien años de poder ver?