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30 ESPAÑA MIÉRCOLES 28 s 11 s 2007 ABC Cuatro presos se amotinan en Picasent y retienen durante horas a tres funcionarios Liberaron después de medianoche a dos de los trabajadores tras exigir un teléfono y pastillas para dormir I. RODRÍGUEZ P. MUÑOZ VALENCIA MADRID. Un funcionario de prisiones permanecían anoche secuestrado en el módulo de aislamiento de cumplimiento de la cárcel valenciana de Picasent después de que a media tarde se desatara un motín en esas instalaciones, donde cumplen condena 28 reclusos peligrosos. Según las fuentes consultadas por ABC, sobre las seis o seis y media de la tarde se supo que los tres vigilantes que en ese momento trabajaban en la zona de aislamiento estaban retenidos por cuatro presos, mientras que el resto permanecía a la espera o, directamente, se mantenía al margen del asunto. Cinco minutos después de la medianoche, uno de los rehenes era liberado en perfecto estado. El otro, pasadas las doce y media. Los delincuentes colocaron barricadas en los accesos al módulo para evitar que nadie entrara allí. De inmediato se activó el dispositivo de seguridad previsto para este tipo de sucesos y un equipo de psicólogos y médicos comenzó a hablar con los rebeldes para intentar que depusieran su actitud. Paralelamente, fuerzas especiales de la Guardia Civil tomaban posiciones por si era necesaria su intervención. No obstante, las fuentes consultadas aseguraban a medianoche que se van a agotar todas las posibilidades antes de ordenar el empleo de la fuerza Y es que una acción de este tipo, a pesar de que sea realizada por agentes perfectamente entrenados, siempre tiene sus riesgos. Una de las incógnitas era conocer si los internos disponían de armas, un detalle que no se podía apreciar por las imágenes de las cámaras de seguridad del módulo. La liberación del funcionario pudo arrojar luz sobre ese asunto. ¡Que os enseñen el módulo de aislamiento! Algunos lo habían escuchado por la radio mientras apuraban sus ultimas horas en libertad; otros recibían la noticia de primera mano a través del medio centenar de periodistas que se concentraban a las puertas de ese recinto penitenciario al que ya sólo acuden a dormir gracias al regimen de semilibertad de que disfrutan. Mientras, en el interior, los expertos trataban de que los cuatro amotinados depusiesen su actitud; en el exterior se reunían algunos familiares, pocos, cuyas protestas encontraban el respaldo de algún funcionario: ¡Que os enseñen el módulo de aislamiento! El jolgorio de los reclusos se sentía desde el exterior cuando éstos veían en la tele lo que estaba ocurriendo en el recinto. Al cierre de esta edición, los amotinados se mostraban bastante tranquilos y algunos habían podido hablar por teléfono con el exterior, tal como habían solicitado. Otra de las razones que invitaban al optimismo era que en momento alguno se habían mostrado agresivos con sus rehenes, a los que incluso se dirigían con educación. Además, las reivindicaciones de los rebeldes no eran potentes en el sentido de que no habían solicitado un coche a la puerta del centro para huir, o un helicóptero, o reivindicaciones del estilo de que se suprimiera el régimen de aislamiento del sistema penitenciario. Esto indicaría que no se trataba de una acción premeditada y coordinada sino que los presos se aprovecharon de alguna circunstancia para perpetrarla. De hecho, entre sus peticiones se encontraba que se les suministrara droga- -se les explicó que era imposible porque allí no había estupefacientes- -por lo que más tarde solicitaron pastillas para dormir Y así sucesivamente. Aunque la tensión era grande- -un suceso de esa gravedad no se había producido desde hace aproximadamente quince años- -y que la preocupación iba en aumento con el paso de las horas, las noticias que llegaban desde el interior del módulo eran alentadoras. Así, antes de la medianoche se tuvo constancia cierta de que los funcionarios se encontraban en perfecto estado de salud, e incluso alguno de ellos pudo hablar por el telefonillo del módulo para tranquilizar a todos, y sobre todo a sus familias. A las doce y cinco se producía otra buena noticia: los presos liberaron al Educados y tranquilos Un preso de la cárcel de Picasent en su celda durante la noche de ayer primer rehén, en buen estado aunque con la impresión lógica por los duros momentos sufridos. Media hora después, el segundo. La directora general de Prisiones, Mercedes Gallizo, pudo hablar unos minutos con él antes de que fuera sometido a un examen médico. Las conversaciones siguen abiertas y el equipo de expertos hace su trabajo para hacer ver a los internos que deben deponer su actitud Sin embargo, dadas las especiales características de los internos rebeldes se mantenía mucha prudencia sobre la evolución de los acontecimientos, a pesar de los datos positivos que se iban conociendo. Una de las preocupaciones era que los secuestradores pudieran envalentonarse por la repercusión mediática. MIKEL PONCE En cuanto a los amotinados, se trata de individuos con un largo historial por robos con violencia e intimidación, agresiones y alguno de ellos es, además, toxicómano. Pero no tienen delitos de sangre. Preocupaba especialmente uno de los presos, algo más violento que el resto y que siempre ha tenido serios problemas de adaptación a la vida carcelaria. Descubren una red de pederastia en la red por la denuncia de una internauta J. A. MADRID. Las operaciones policiales contra aquellos individuos que intercambian material pornográfico a través de la red en el que se utiliza a niños son frecuentes de un tiempo a esta parte. La nueva operación conocida ayer, sin embargo, tiene una particularidad: la denuncia parte de una internauta que buscaba información sobre bebés y que sospechóde dos ficheros que, por su nombre, hacían pensar que se trataba de sitios de contenido pederasta. Su olfato no le falló y su alerta ha permitido detener ahora a trece individuos que se intercambiaban el siniestro material. Según informó ayer la Policía, estos trece individuos en distintas provincias españolas están acusados de distribuir pornografía infantil a través de internet. Los agentes les intervinieron miles de archivos con contenido pederasta en la red. La operación Bea comenzó cuando una mujer, que buscaba información sobre bebés en una red de intercambio de archivos, denunció la existencia de dos ficheros que, por su nombre, podían contener escenas de este tipo. Los investigadores comprobaron el contenido y verificaron que en ellos aparecían imágenes en las que dos adultos abusaban de una menor. Se desconoce si estos abusos se han cometido en España o en el extranjero, lo que es habitual en este tipo de sucesos.