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4 OPINIÓN MIÉRCOLES 28 s 11 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro DEMOCRACIA FRAUDE A LA S UN GRAN PROYECTO PARA MADRID A versión definitiva del eje Prado- Recoletos, presentada por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, ofrece perspectivas muy favorables para la capital de España. Madrid es una gran ciudad, capaz de competir en pie de igualdad con las principales urbes europeas. Necesita, por tanto, proyectos emblemáticos que le otorguen visibilidad a escala internacional. El eje diseñado por Siza, Hernández León y otros prestigiosos arquitectos cumple todos los requisitos para una capital del siglo XXI: el tráfico privado se concentra en dos carriles por sentido y habrá 2.273 árboles más que en la actualidad, lo que destruye los argumentos interesados de ciertos grupos que se presentan como ecologistas. Además de proyectarse hacia el futuro, el eje recupera elementos muy atractivos del pasado, entre ellos el llamado salón del Prado un espacio urbano perdido por culpa de un tráfico agobiante. A su vez, la estatua de Colón vuelve al centro de la plaza, mientras que Cibeles y Neptuno continuarán en su sitio de siempre. Los tres grandes museos que configuran una oferta cultural de máxima relevancia mundial salen ganando con el proyecto. En cualquier caso, los ciudadanos van a mejorar su calidad de vida mediante la recuperación de una zona de paseo y encuentro que Madrid necesita con urgencia. Se trata, en suma, de un notable proyecto arquitectónico que sitúa a la capital en un lugar de privilegio a la hora de competir en espacios urbanos con otras ciudades. La respuesta de la Comunidad Autónoma ante el objetivo propuesto por el Ayuntamiento no resulta del todo convincente. Según el consejero de Transportes, el proyecto nos genera dudas apelando a que podría provocar una congestión circulatoria Al parecer, la Comunidad se escuda en las competencias que le corresponden al estar declarado el eje Prado- Recoletos como Bien de Interés Cultural. Lo que parece evidente es que la vieja propuesta de un túnel bajo el paseo L supondría una obra mucho más compleja y costosa para la vida diaria de la ciudad. Por otra, cualquier intervención de Patrimonio Histórico carece de sentido cuando se trata de un proyecto modernizador que no afecta a elementos culturales relevantes, sino a aceras estrechas y soluciones anticuadas al problema del tráfico. Con las mejoras que sean razonables, Comunidad y Ayuntamiento tienen que ponerse de acuerdo al servicio del interés general, porque los ciudadanos rechazan la idea de que un asunto de esta magnitud pueda quedar bloqueado por las rivalidades internas. De hecho, la oposición se frota las manos ante un hipotético desencuentro entre ambas administraciones, que daría al traste con una excelente obra en favor de una capital moderna y dinámica. En este contexto, la actitud de la Fundación Thyssen está completamente fuera de lugar. El conservador jefe del Museo, Guillermo Solana, realizó ayer unas declaraciones impropias de un experto en cuestiones artísticas, dejándose utilizar como ariete de una operación que le desborda. Es probable que la baronesa Thyssen esté dispuesta a derrochar su prestigio personal en operaciones al estilo de la desarrollada hace unos meses. Conviene recordar que le acompañaban entonces el candidato socialista Miguel Sebastián, triturado en las urnas por Alberto Ruiz- Gallardón, y algunos veteranos representantes de la izquierda más arcaica y castiza. Ningún político serio y con aspiraciones de futuro debería plantearse actuaciones conjuntas con gentes que no importan nada a la inmensa mayoría de los madrileños. Si la oposición al proyecto que patrocina el Ayuntamiento se reduce a estos grupos marginales, no hay nada que temer sobre el futuro del eje Prado- Recoletos. La Comunidad de Madrid debe colaborar aportando sugerencias en el convencimiento de que la capital de España ya no es un viejo poblachón, sino una metrópolis financiera que ha dejado atrás los años del subdesarrollo y del falso desarrollismo. CAJAS Y DISCIPLINA DE MERCADO AJA Madrid ha adquirido el 23,4 por ciento de Iberia, cerrando el proceso de subasta al que estaba sometida la compañía. Los inversores no se lo han tomado muy bien porque habían apostado por alguna operación corporativa para realizar plusvalías. Además, la entidad financiera ha anunciado que no piensa aumentar su participación. No lo necesita para convertirse en el accionista de referencia y controlar el futuro de la línea aérea. British Airways, el eterno pretendiente de Iberia, ha roto su acuerdo con el fondo americano TPG y espera llevarse bien con la entidad madrileña para ejercer de socio operativo. Pero hay más opciones. Nada que objetar en principio a la decisión de Caja Madrid. Es natural que una institución financiera busque maximizar el valor de sus inversiones. Pero han sobrado declaraciones políticas que instaban a la institución financiera a asegurar que el centro de operaciones de la aerolínea se mantenía en Madrid. En el clima de fervor territorial abierto con la reforma de los estatutos de autonomía, se ha llegado incluso a vincular la composición del accionariado de Iberia con el futuro del aeropuerto de Barajas y de la T- 4. Es cierto que el aeropuerto es un activo importante de la economía madrileña, pero también que la pujanza de Barajas se debe a la vitalidad de la economía de Madrid, al dinamismo y apertura de miras de sus empresarios, y no a la inversa. Los inversores internacionales tienen memoria reciente de algunos excesos de nacionalismo económico perpetrados en España para no sentirse concernidos. C Sería deseable que Caja Madrid los disipase cuanto antes, explicando con absoluta claridad su estrategia para la compañía y el plan de negocios que justifica la inversión, obligación de transparencia que es particularmente necesaria para una Caja de Ahorros, institución atípica, específica de la economía española por su dimensión y participación en la vida empresarial y que está bajo la lupa permanente de las autoridades europeas. Lo acaba de recordar el vicepresidente Pedro Solbes en el Foro ABC, manteniendo su doctrina personal, luego desautorizada por el presidente Zapatero y que desembocó en la sonora dimisión de unos de sus principales colaboradores, el presidente de la CNMV Las Cajas deben someterse voluntariamente a la disciplina de mercado, una vez que no son simples cooperativas de crédito y se han convertido en protagonistas de la vida empresarial española. Mecanismos hay para ello: Caja Madrid podría emitir cuotas participativas, una especie de acciones sin derechos políticos que cotizan libremente en la Bolsa española, o sacar al mercado sus participaciones en otras empresas creando un holding cotizado, como ha hecho recientemente La Caixa con Criteria. Así, sus gestores tendrían un poderoso mecanismo de protección frente a potenciales injerencias políticas y un argumento que exhibir ante sus detractores. Ser un agente activo en los mercados de capitales tiene unas reglas que las Cajas han de aprender y asumir si no quieren estar permanentemente entre rumores. I al presidente del Gobierno le parece oportuno hacer un chiste a cuenta del colapso de los trenes de Cercanías de Barcelona, es lógico que no destituya a la ministra de Fomento, responsable política de la vergonzosa gestión de esta crisis de infraestructuras. Por otro lado, resulta toda una incongruencia que un Gobierno socialista esté consintiendo un deterioro sin precedentes ante los ciudadanos de la imagen de lo público, y más aún que lo haga desoyendo todo un auténtico clamor por la dimisión de Magdalena Álvarez. La continuidad de esta ministra en el Gobierno de España es un desafío a los valores más elementales de la responsabilidad política y del respeto democrático a los ciudadanos, pues son los intereses de estos los que se ven maltratados por este ejercicio atrincherado de la impunidad política. Rodríguez Zapatero se desmiente a sí mismo de forma absoluta no destituyendo a la ministra de Fomento, porque saca a la luz una soberbia- -bien reflejada en su ausencia durante el debate- -incompatible con el talante y un autismo impropio de un abanderado de la ciudadanía Por incomprensible que resulte, Zapatero mantiene a Álvarez en su puesto porque ha llegado a ese peligroso estado de confundir a los ciudadanos con la oposición política y de creer que la atención a una demanda social generalizada que afecta al día a día de decenas de miles de catalanes, como es el caso, encierra una inaceptable cesión a los adversarios políticos. Ayer, el PSOE remató este proceso de degradación democrática sumando sus votos a los de unos tránsfugas y a los de un bien engrasado Partido Nacionalista Vasco- -merced al apoyo de los socialistas vascos a los presupuestos presentados por el gobierno del lendakari Ibarretxe- -para frenar la reprobación de Magdalena Álvarez en el Congreso de los Diputados. Nada cabe objetar al resultado, porque fue pura y simple aritmética, pero políticamente el Congreso fue utilizado para un acto de encubrimiento partidista que puso el derecho de los ciudadanos a vivir efectivamente en una democracia basada en la responsabilidad de sus gobernantes por detrás del interés táctico del PSOE de no oficializar, a pocos meses de las elecciones generales, una derrota de imagen y de gestión que ya le ha sido declarada por la opinión pública. A Magdalena Álvarez no la salvaron de la reprobación sus ignotos méritos, sino los apaños de su partido, por mucho que ayer mismo su departamento anunciara la reapertura del servicio de Cercanías el próximo sábado, intentando desesperadamente desviar el eje de su fracaso y desactivar la moción parlamentaria. Es pura hipocresía, además, que el PSOE reproche al PP haber votado con Esquerra Republicana de Cataluña e Izquierda Unida, como si fuera un acto de suma incoherencia de los populares. Por el contrario, esta coincidencia negativa de voto- -sin ningún recorrido más allá de la mera votación- -demuestra hasta qué punto la incompetencia de la ministra de Fomento es un valor entendido por encima de las ideologías y de los partidos. En todo caso, la incoherencia sería nuevamente del PSOE porque son sus aliados los que le han dejado solo y en manos de unos tránsfugas y de un nacionalismo oportunista, los únicos capaces de apoyar a Zapatero en el fraude a la democracia que ayer se vivió en el Congreso.