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ABC MARTES 27- -11- -2007 La Fundación Gates dona doscientos millones de dólares para erradicar la polio 95 norteamericanas es secuenciar y analizar el ADN de 81 genes del cloroplasto para 64 especies (en Austin) y de 61 genes para 45 especies (en Florida) En Florida se apoyaron además en la revolucionaria tecnología de un nuevo secuenciador genómico que todavía está al alcance de muy pocos investigadores, incluso en los Estados Unidos. Permite procesar en días la información que, por métodos tradicionales, llevaría meses. El resultado de este ingente esfuerzo de la inteligencia artificial y de la humana ha sido la elaboración de un diagrama de relaciones genéticas entre especies vegetales, un árbol de familia de las flores. Las conclusiones vuelven a situar su aparición formal hace aproximadamente 130 millones de años. Al principio habrían estado agrupadas en 3 grandes familias que evolucionarían con relativa gradualidad, sobre todo si la comparamos con el brusco estallido que vino después, cuando se propagaron a cinco grandes grupos a una velocidad de vértigo. Por lo menos un 60 por ciento de las especies con flores se gestaron así de precipitadamente. Los investigadores creen que durante este espectacular Big Bang el genoma básico de las flores se mantuvo bastante estable. Después empezaron a borrarse genes aquí y allá, a olvidar información ya superada, o sustituida por mutaciones que en ocasiones han determinado llamativas diferencias anatómicas. Que luego la química demuestra que son más llamativas que profundas: los científicos de Austin y Florida han conseguido dibujar una intrincada, y apasionante, tracería de consanguinidades vegetales que, si no permiten aún armar el rompecabezas, acercan mucho las piezas entre sí. En este momento las hipótesis dominantes sobre la fundación de las flores barajan desde un gran evento climático una verdad incómoda del pasado que priorizó a las petunias sobre los helechos- -o la significativa aparición de una molécula mucho más apta para hacer llegar el agua a todas las partes de la planta. Pero los científicos sostienen que esta molécula no estaba en la infancia de las flores, sino que se consolidó después. Sigue aún en pie el misterio que enloqueció a Darwin... Lincoln, con la muerte en su ADN La imagen extraña y alargada del decimosexto presidente de EE. UU. se debía a una rara enfermedad genética que le hubiera causado un fallecimiento precoz N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. El 14 de abril de 1865, Abraham Lincoln caía abatido por el disparo de un simpatizante confederado. La bala no le causó una muerte fulminante, pero a la mañana siguiente las heridas causadas se encargaron de poner fin a su vida. Se decía que aquel hombre de aspecto tan extraño fue víctima de una maldición que sobrevuela entre los presidentes estadounidenses elegidos. Pero el destino del decimosexto presidente de Estados Unidos estaba escrito en su ADN. Si el atentado hubiera fallado, Lincoln habría fallecido de igual manera. No por una bala, sino por el cáncer. Un médico estadounidense acaba de determinar que aquel hombre de aspecto tan extraño padecía una rara enfermedad genética que predispone al cáncer. Incluso el médico John G. Sotos, que ha estudiado su historia clínica, se atreve a decir que el presidente ya estaba enfermo cuando aquella fatídica bala le alcanzó. Sin el atentado, Lincoln no hubiera sobrevivido más de un año, asegura. Su contextura esbelta, con aquellas extremidades largas y delgadas, señalaba casi a gritos su problema. Según los estudios de Sotos, padecía un síndrome genético denominado MEN- 2 b o síndrome de neoplasia endocrina múltiple. Este raro desorden desencadena el crecimiento de tumores malignos y benignos muy invasivos en la glándula tiroides y en otros órganos endocrinos que regulan el sistema hormonal. En el exterior, el síndrome cincela el cuerpo proporcionando unas características propias: delgadadez y altura extremas, tórax en forma de pecho ahuecado labios gruesos... todos ellos rasgos visibles en la figura de Lincoln. Al aspecto del malogrado presidente se suma el historial de su descendencia: tres de sus cuatro hijos fallecieron antes de alcanzar los 20 años de edad. Árbol de familia Cáncer endocrino hereditario La esbeltez del presidente Lincoln era un rasgo de su mal AP El malogrado presidente padecía MEN- 2 b, un síndrome que causa tumores endocrinos Sus fotografías también muestran su aspecto delgado y sus labios irregulares, al menos en dos de ellos. La madre de Lincoln también murió relativamente joven a los 34 años y, con probabilidad, del mismo cáncer endocrino que se hereda de padres a hijos. MEN- 2 b es el más extraño de los síndromes de cáncer hereditario más raros. En Estados Unidos apenas hay 500 personas identificadas con este trastorno. Y Lincoln pasará por ser uno de los primeros pacientes identificados con lo que hoy se considera enfermedades raras aquéllas que afectan a un reducido número de personas. No es la primera vez que se relaciona la apariencia de delgadez del presidente con una enfermedad. Otros especialistas habían especulado con la posibilidad de que el presidente sufriera un síndrome de Marfan, otra condición genética caracterizada por tener brazos, piernas y dedos largos. Y lo que es más importante una arteria aorta debilitada cuya rotura causa muerte súbita. Pero son más los síntomas que le relacionan con ese extraño síndrome que con el más conocido Marfan. La investigación de John G. Sotos se publicará próximamente en un volumen de 350 páginas. No era Marfan al fin AFP Más información: www. pnas. org Dedé, el hombre árbol La ministra de Sanidad de Indonesia, Siti Fadillah Supari, examina en la imagen las manos de Dedé, conocido como el hombre árbol por las enormes verrugas provocadas por un papiloma virus que un problema genético no le permite combatir. El dermatólogo norteamericano Anthony Gaspari cree tener la solución.