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34 INTERNACIONAL www. abc. es internacional MARTES 27- -11- -2007 ABC El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y George W. Bush, conversan ayer en su encuentro previo a la cumbre de Anápolis, en el despacho oval de la Casa Blanca AP La Casa Blanca advierte que no forzará un acuerdo entre los israelíes y los palestinos Ambas delegaciones, cerca de pactar un documento que permitiría abrir las negociaciones mañana mismo PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL ANÁPOLIS (MARYLAND) En vísperas de la conferencia internacional de paz convocada hoy en la Academia Naval de Anápolis, Bush recibió ayer- -por separado- -en la Casa Blanca a las delegaciones encabezadas por el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás. Una sesión preparatoria al máximo nivel para facilitar este excepcional esfuerzo de mediación en Oriente Próximo por parte de la Administración Bush, que durante los últimos siete años se ha conformado con un papel secundario. Además del encuentro personal de los líderes, los negociadores, entre ellos la ministra israelí de Exteriores, Tzpi Livni, y su homólogo palestino, Ahmed Qurei, se reunieron con la mediación de la secretaria de Estado de EE. UU, Condoleezza Rice, para intentar llegar a la cumbre con un documento consensuado sobre el que basar las futuras negociaciones. Yasir Abed Rabbo, asesor de Abbás, y responsables israelíes, anunciaron que se están acercando a un documento de consenso, con la bendición de los americanos en el que se determinan los términos de referencia de las negociaciones y la modalidad en que éstas proseguirán después de Anápolis Así lo corroboraron también negociadores israelíes, que precisaron que el documento integraría unas pautas sobre cómo tratar los asuntos más delicados del conflicto: las fronteras de un futuro Estado palestino, el futuro de los refugiados palestinos y el estatus de Jerusalén. vado de la intensiva colonización. Lamentablemente, la cita de Anápolis no empieza con buen pie. No se sabe cuál será el orden del día y cuáles las soluciones imaginativas -los invitados sí han quedado definidos- -que Bush pondrá sobre la mesa para evitar el fracaso de las negociaciones. Las intensas presiones de la diplomacia norteamericana para que los países árabes moderados- -denominados así por su sintonía con Washington y no por sus credenciales democráticas- -acudan a la reunión, hacen pensar lo peor. Es evidente que Washington está más interesado en mejorar su imagen entre los países musulmanes, promover la normalización de relaciones entre Israel y el mundo árabe y cimentar un bloque regional frente al expansionismo iraní, que en impulsar una paz palestino- israelí. Consciente de ello, Amro Musa, secretario general de la Liga Árabe, ha advertido a EE. UU. que la normalización con Israel no puede ser gratuita y debe ir precedida del establecimiento de un Estado palestino viable. Un hecho que avalaría esta tesis es la escasa presión ejercida por EE. UU. para que israelíes y palestinos lleguen a Anápolis con los deberes hechos. De la lectura del borrador de declaración conjunta, recientemente filtrado por la prensa hebrea, se deduce que no existe la necesaria voluntad política para relanzar el proceso de paz. Sólo así puede entenderse la obstinación en que se reconozca el carácter judío del Estado israelí (lo que, por otra parte, abrirá el peligroso debate sobre un posible intercambio de poblaciones) y la falta de referencias a la congelación de la colonización (lo que permitirá seguir expropiando territorios y ampliando los asentamientos mientras las tortuosas negociaciones se perpetúan) Así las cosas, todo invita a pensar que la de Anápolis será otra oportunidad perdida para la paz en Oriente Medio. Ignacio Álvarez- Ossorio ¿QUÉ ESPERAR DE ANÁPOLIS? oy israelíes y árabes volverán a verse las caras en Anápolis después de varios años de desencuentros. Ahora que se aproxima el fin de su mandato, el presidente George W. Bush parece haber caído en la cuenta de que la perpetuación del conflicto árabe- israelí pone en peligro la estabilidad de Oriente Medio. Por eso ha encargado a su secretaria de Estado, Condoleezza Rice, engrasar el mecanismo de la política exterior para que, antes de abandonar la Casa Blanca, nazca un Estado palestino en aquellos territorios que se han sal- H Arabia y Siria Por su parte, fuentes norteamericanas destacaron la importancia de haber conseguido la participación de Arabia Saudí y Siria, que para Bush demuestra que pese a las dificultades, existe determinación internacional para lograr la paz. Con todo, la Casa Blanca ha dejado claro que no piensa aplicar las mismas tácticas de presión e implicación personal uti-