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ABC MARTES 27- -11- -2007 Gélida presentación del libro de Elisa Beni sobre el 11- M ESPAÑA 23 LA OTRA SOLEDAD DEL JUEZ GÓMEZ BERMÚDEZ Dos jueces, un fiscal y tres secretarias judiciales. Esa fue toda la representación de la Audiencia Nacional en la puesta de largo del libro de Beni. Sin duda, elocuente POR N. VILLANUEVA P. MUÑOZ MADRID. Por una vez, el título del libro que se presentaba, La soledad del juzgador se convertía en el mejor titular de la crónica del acto. Al hombre al que está dedicada la obra, Javier Gómez Bermúdez, presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, sólo le acompañaban ayer de entre sus compañeros dos magistradas, Ángela Murillo y Manuela Fernández de Prado, que además llegaron tarde; Pablo Carretero, fiscal Anticorrupción; un ex fiscal, José Antonio Choclán, tres secretarias judiciales y dos comisarios muy ligados al órgano judicial. Además, asistió el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Javier María Casas, órgano del que es jefa de prensa Elisa Beni, autora de la obra. Las ausencias, pues, eran clamorosas. Ni siquiera el fuerte malestar surgido en la Audiencia Nacional por el contenido del libro hacían pensar que pudiera producirse una situación como esa. Curiosamente había más abogados personados en el juicio del 11- M que compañeros del protagonista en la Audiencia Nacional. Se pudo ver a los letrados de tres acusaciones- -ejercidas por Gonzalo Boyé, Manuel Murillo y Antonio Segura- y de dos defensas, Antonio Alberca, de Rafa Zouhier, y Endika Zulueta, de Rabei el Egipcio sin duda uno de los profesionales que salen mejor parados del libro. Dio la impresión de que el letrado evitó acercarse a la autora para no ser fotografiado, lo que podía levantar más suspicacias. Así las cosas, el colectivo más numeroso en la sala era el de los medios de comunicación. Decenas de cámaras, fotógrafos y redactores tomaron posiciones para no perder detalle de lo que sucedía. A las ocho menos veinte de la tarde, Javier Gómez Bermúdez entraba, solo, en el salón Valle Inclán del Círculo de Bellas Artes, visiblemente tenso. Recorrió con paso rápido el pasillo central y con una media sonrisa saludó, uno a uno, a todos aquellos asistentes que conocía. Como en el juicio, volvió a hacer gala de un enorme autocontrol. Para todos, incluso para aquéllos de los que ha recibido los ataques más feroces, tuvo una palabra amable. La procesión iba por dentro. Siguió el acto desde la primera fila, con gesto grave, sin apenas mover un músculo de la cara. Elisa Beni entró sólo unos segundos después que su marido. En su gesto emocionado se hacían visibles las críticas de los últimos ocho días. Ya en el estrado, en algunos momentos de la presentación pareció tener dificultades para contener las lágrimas, particularmente cuando se hizo referencia al malestar de las víctimas. La presentación fue breve, por momentos fría, como si ya todo estuviese claro y aquello fuera un mero trámite de un episodio que ha provocado heridas muy profundas. Quizá por ello no se admitieron preguntas. Ya estaba todo dicho... Y escrito. Gómez Bermúdez acaparó todo el protagonismo del acto