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36 INTERNACIONAL LUNES 26 s 11 s 2007 ABC Alberto Sotillo El Parlamento afgano está en manos de criminales Malalai Joya s Diputada suspendida en sus funciones y amenazada de muerte Puede ser que a esta mujer tan sumamente valiente la maten, pero no conseguirán que se calle. Malalai Joya es de las que hacen historia, por reaccionar de forma heroica ante la situación de palpable injusticia que se vive en su país JOSÉ GRAU MADRID. A lo mejor mañana me matan, pero seguiré luchando, porque cuando me eligieron parlamentaria, me juré que daría a conocer la realidad y el sufrimiento de mi pueblo Son palabras de Malalai Joya, una joven afgana diputada por la provincia de Farah, de 29 años, que pasa estos días en Madrid, y que alerta por donde va de la lamentable situación en su tierra. El 17 de diciembre de 2003, Joya, armada de valor, con las palabras entrecortadas, se atrevió a decir a la Cámara: ¿Por qué no juntamos a los criminales (del Parlamento) en un comité? A esos que han llevado a nuestro país al centro de guerras nacionales e internacionales... Han de ser conducidos ante tribunales internacionales Desde aquel día, está amenazada de muerte por los señores de la guerra y ha sobrevivido al menos a cuatro intentos de asesinato. El 21 de mayo pasado la expulsaron del Parlamento, que está en manos de criminales repite ahora. Ha recurrido la decisión ante el Tribunal Supremo, pero los abogados no se atreven a defenderla, entre otras razones porque la justicia está igualmente viciada. Joya, en Madrid, también lleva escolta, que me ha puesto el Ministerio del Interior Ha venido invitada por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) y la Asociación por los Derechos Humanos en España (APDHE) En conversación con ABC, Malalai afirma: ¿Harían compromisos ustedes con Hitler, o con Jomeini, o con Pinochet? ¿No los llevarían a los tribunales? Pues es un gravísimo error que no se actúe con firmeza en Afganistán con los señores de la guerra Estados Unidos, que no tiene una verdadera estrategia y persigue sus propios intereses, pacta componendas con ellos Eso lo percibe la sociedad afgana de ahí que rechaze a las fuerzas de la OTAN. Joya resalta: Mi pueblo necesita ayuda, no ocupación. Los países que envían tropas a Afganistán están siguiendo la política de Estados Unidos de defensa de sus propios intereses. Sólo se ocupan de la lucha contra los talibanes, y ésa es una de las razones de que no avancemos, de que seamos uno de los países más pobres del mundo, de que se oprima especialmente a las mujeres Joya explica a ABC: Afganistán es el principal productor de opio del mundo. Según datos de la ONU, el 93 por ciento del opio que termina en las calles de Nueva York se produce en Afganistán; y según informes de julio de este año, los cuatro traficantes más importantes de heroína son miembros del Gobierno afgano Las ayudas internacionales no llegan a los necesitados de verdad. Así las cosas, sólo el dos por ciento de la población tiene electricidad y el sesenta por ciento de los afganos viven por debajo del umbral de la pobreza, con un euro al día. Recientemente el presidente Hamid Karzai reconoció que el dinero está beneficiando a miembros corruptos del Parlamento. No obstante, a estas personas se les dan embajadas, son las que están en el poder, son más peligrosas incluso que los talibanes Preguntada por el presidente, responde: En los tiempos de los criminales de guerra, de los señores de la guerra no estaba en Afganistán, había emigrado. Pero es un hombre que ahora negocia con ellos, con gente que tiene las manos manchadas de sangre Una y otra vez vuelve sobre la situación de las mujeres, que es especialmente dura. Siguen sufriendo abusos, violaciones y discriminaciones. El burka no es el principal problema de la mujer afgana, incluso es una medida de seguridad (ella lo lleva en Afganistán para que no la reconozcan) Con- IRAK Y VIETNAM esta reciente racha de películas de Irak más que la guerra lo que le atormenta es la obsesión de que no nos han contado la verdad. Leones por corderos de Robert Redford, un sermón más que una película, ilustra ese amargo presentimiento que cualquier informador ha tenido cuando una supuesta fuente solvente nos ha vendido una descarada intoxicación con un titular de impacto. Más lejos va Redacted un experimento formal de Brian de Palma, construido a partir de imágenes simuladas de vídeos de YouTube, tomas de cámaras de seguridad, blogs de soldados e informativos de una supuesta televisión francesa, como quien busca la verdad en cualquier andurrial de la información que no haya estado intoxicado por la versión oficial. Sus intenciones son muy loables, pero las películas son un tostón. Vale que en nuestros días ya no sería posible otro Watergate. Que el poder político cada día tiene una mayor capacidad para intoxicarnos. Que pertenecen al pasado aquellas míticas redacciones de periodistas cínicos, camorristas, borrachuzos, entrometidos donde nadie les llamaba. Pero yo me quedo con las películas de Vietnam, las que de verdad hablaban de la guerra, las de Kubrick, Coppola, Cimino, incluso Oliver Stone. Tal vez la clave esté en que hoy a Irak no van soldados de reemplazo, sino profesionales hispanos, algún negro y mucho blanco pobre del medio oeste. La guerra era una realidad vivida o inmediata en Vietnam; hoy, para el blanco educado de clase media, es un producto informativo sobre el que opinar. O tal vez la clave esté en que, por más que despotriquemos del 68, en su herencia de los 70 y los 80 había una radicalidad de espíritu capaz de tanta sandez como genialidad. Llama la atención cómo se repiten diálogos en La Chaqueta Metálica y, veinte años después, en Redacted ¿Por qué nos hacen tantas putadas si hemos venido a ayudar? Pero la diferencia está en que Kubrick, sin decirlo, con todo su rock and roll nos dice que hay mucho que cambiar si queremos salir del atolladero de la guerra, y que De Palma se limita a un experimento formal. Que, en el fondo, estas películas nos dicen que nada va a cambiar. PELÍCULAS DE A Con un euro al día Malalai Joya, durante la entrevista en Madrid tinúa en estos términos: Se dan casos espeluznantes, como el de una niña de 11 años, hija única de una familia, que fue secuestrada, violada e intercambiada por un perro Y en un inglés a toda velocidad, completa el panorama: En los seis primeros meses de 2007 se suicidaron 250 mujeres, que sentían que no tenían otra opción. Sólo una quinta parte de las niñas accede a la educación primaria y las mujeres son víctimas IGNACIO GIIL Me han apagado el micrófono y me han llegado a amenazar con violarme dentro del Congreso Estados Unidos no tiene una verdadera estrategia en Afganistán, persigue sus propios intereses frecuentes de violaciones y abusos por parte de los comandantes provinciales No hay más que abundar en su biografía para comprender lo estremecedor del conjunto: Me llegaron a apagar el micrófono durante mis intervenciones parlamentarias y me amenazaron con violarme dentro del mismo Congreso Recientemente, un grupo de antiguos muyahidines celebraron en Kabul una manifestación, encabezada por el vicepresidente Abdul Karim Jalili, en la que se coreó: Muerte a Malalai Joya Cuando tenía cuatro años, su familia abandonó Afganistán y se instaló en un campo de refugiados paquistaní. Allí concluyó sus estudios y a los 19 años empezó a dar clases de alfabetización a mujeres. Regresó a su país en 1998, con 20 años, y siguió con la enseñanza clandestina a mujeres, en pleno régimen talibán, que prohibía la educación femenina. Malalai Joya llora cuando le pregunto sobre lo que sintió al ver Kabul, su capital, destruida.